Este jueves el Instituto Provincial de la Vivienda entregó las primeras 100 casas del complejo habitacional de Las Talitas, que contará con un total de 500 unidades. Un matrimonio tucumano cuenta cómo fue el camino para cumplir el sueño de la casa propia.
Cristian, Marta y la escritura de la casa familiar.
Ni bien se unieron en matrimonio, hace cuatro años, Cristian y Marta se pusieron un objetivo en el horizonte: la casa propia. Pese a las dificultades económicas y al hecho de que acceder a una vivienda es un hecho casi imposible desde hace algunos años, el matrimonio decidió emprender el camino para concretar el sueño.
Después de dar el sí, los recién casados se inscribieron en el Instituto Provincial de la Vivienda y, mientras esperaban que el azar se pare de su lado, comenzaron a ahorrar y comprar los muebles. Con el tiempo, la familia -que ya tenía a Guadalupe - se agrandó con la llegada de Valentino y así la emoción se fue desplazando y reconvirtiendo en un sentimiento de angustia y ansiedad por conquistar el sueño de la casa propia, que todavía se veía lejos. Sin embargo, el matrimonio Márquez de Haro no perdió el eje y continuó con su plan: ahorrar y comprar todo lo que se pueda.
Cuatro años después, el premio mayor llegó de forma inesperada para esta familia. Es que el matrimonio salió sorteado entre las primeras 100 casas que conforman el complejo habitacional Barrio 500 Viviendas de Las Talitas. “Es una alegría inmensa, el sueño de tantos años de tener nuestra casa y por fin hoy se hizo realidad. El sorteo fue hace tres semanas. Nosotros no dormíamos, estábamos ansiosos y hoy pudimos cumplir el sueño”, expresó Cristian este jueves, en una entrevista con eltucumano En Vivo.
“Estamos casados hace cuatro años y desde ese momento estábamos proyectando la casa propia. Al igual que las 500 familias que vamos a ser parte de este gran emprendimiento habitacional, nosotros luchamos bastante para que se pueda dar esto, es un sueño cumplido. Esta casa principalmente es para nuestros hijos” agregó Marta mientras sus hijos corrían por el interior de la casa, apropiándose de ese lugar que los verá crecer.
“Este año vimos que se estaba avanzando bastante con la entrega de viviendas y dijimos: este va a ser el año. Y empezamos a ahorrar más duro y esforzarnos un poco más; ya tenemos casi todo para equipar la casa. Estamos orgullosos y felices de tener nuestro lugar, que es lo que venimos soñando hace mucho”, finalizó Cristian.