Lisandro Bravo, conocido como Chino Majestic, cantaba hip hop y escribía poesía. Con tan sólo 20 años la rompía en los escenarios y por estos días se encontraba grabando su nuevo disco. En la madrugada de este domingo un hombre le disparó en San Cayetano durante un confuso episodio. El recuerdo de un amigo.
Una tragedia volvió a sacudir a Tucumán. En la madrugada de este domingo, y en circunstancias que se investigan por estas horas, un conocido cantante de hip hop de la provincia fue asesinado a tiros en el barrio San Cayetano.
De acuerdo a la información que trascendido desde la justicia, Lisandro Bravo (20 años), conocido en el ambiente musical como Chino Majestic, había asistido con un grupo de amigos a un cumpleaños en un domicilio de ese barrio. Cerca de las 6, indica el parte oficial, el joven cantante y poeta había salido de la casa con un amigo y en la esquina de calles Eugenio Méndez y Fleming se cruzaron un hombre que, discusión mediante, sacó un arma de fuego y abrió fuego contra ellos, hiriendo de muerte a Bravo.
“No me hagás hablar mucho. Suelo decir que sí, pero estoy re quebrado”, le responde el gestor cultural Marx Bauzá a eltucumano ante la propuesta de esta nota. Bauzá, todavía movilizado por el crimen de Bravo, con quien forjó una sólida amistad, accede gentilmente, pero pide responder por escrito.
Bauzá conoció al Bravo casi de casualidad. El gestor cultural y poeta recuerda ese momento y lo comparte con este diario: “me lo presentó la poeta Mónica Cazón, que fue su docente y lo ayudó a salir de situaciones complejas y difíciles en las que se metió siendo adolescente. Mónica pensó que podía tirarle una onda con su carrera. Y la verdad, fue algo mutuo. Él era puro talento, y nosotros queríamos que brille como un diamante”.
Desde aquel momento, Bauzá acompañó Bravo, todavía un adolescente con muchas ganas, en su carrera musical. A la par de ese camino profesional, fueron moldeando una relación de amistad y cariño.
“Yo ya lo conocía. Lo seguía en su Instagram porque lo vi raptar en el Limón Rock de 2019, donde la descosió. Entonces armamos una fecha juntos en CiTá, en Julio. Y ahí, ese mismo día, leyó por primera vez sus poemas en el ciclo de poesía Vamos Viendo 12”, recuerda Bauzá.
Hace poco, cuenta el gestor cultural, había arrancado con un ambicioso proyecto: la creación de una cooperativa de trabajo con la CTA Autónoma para activar Diamante Records, una discográfica local para promocionar a músicos tucumanos”.
Ahora, entre el dolor y las lágrimas que no contiene, Bauzá ya cranea cómo inmortalizar la obra de esta joven promesa de la música urbana. “Me voy a encargar que su música siga siendo escuchada en las plataformas. Sus canciones hablan de la realidad social difícil, de política, de cosas importantes. Además voy a compilar sus poemas para publicarlos en Editorial Pensamientos”.