Inseguridad

“Me quedé endurecida”: Carla y el momento de terror que vivió arriba de un taxi

La tiktoker conocida como La Tóxica vivió un episodio propio de una película de terror cuando dos asaltantes robaron el taxi en el que viajaba y apuñalaron al taxista. El miedo y la bronca por la inacción de la policía: “Las personas con las que contamos para que nos ayuden no estaban”.

02 Feb 2022 - 19:43

Foto ilustrativa

Vidrios levantados, seguros bajados y manos que buscan aferrarla del pelo dentro del auto. Cuando Carla Córdoba, la popular tiktoker conocida como La Tóxica, relata lo que le pasó anoche, el episodio parece propio de una película de terror o de la serie The Walking Dead. Es que la joven vivió momentos de pánico cuando dos personas robaron el taxi en el que viajaba y le pegaron un puntazo al taxista que la defendió del ataque de los asaltantes. Hoy convive con el trauma por el dramático suceso y la bronca por la inacción de la policía y la falta de médicos en un centro asistencial.

Todo comenzó alrededor de las 21.30 cuando el taxi en el que viajaba Carla se detuvo por un problema mecánico en la avenida Roca pasando la intersección con Lincoln. En el momento en que el conductor se bajó del automóvil para atender el desperfecto empezó el drama: “El taxista me contaba que, con el tema de la lluvia de la tarde, algo le venía fallando en el auto. Se baja y abre el capot para ver qué pasaba, entonces veo que se le acerca un hombre de unos treinta y pico. En mi inocencia, creía que quería ayudarlo cuando veo que tenía un arma blanca y empieza a pedirle el celular. Mientras pasaba eso, una mujer se acercó por atrás del auto”. Ante esa escena, ella atinó a arrojar su teléfono abajo del asiento delantero y a subir las ventanillas y bajar los seguros del auto.

Carla estaba resguardada en el asiento trasero rodeada por un montón de bolsas con diversas compras que había realizado esa tarde. En el apuro y la tensión de la situación, no logró bajar los seguros de las puertas delanteras. Fue por ahí que el asaltante abordó el auto para arrebatarle las bolsas: “Se re notaba que estaba drogado, de la perdición que tenía el tipo nunca sacó los celulares, manoteaba y sacaba todo lo que encontraba. Me agarraba las bolsas y yo le gritaba: ‘es comida ¿eso querés? ¿querés comida?’. La mujer estaba quieta y él le iba pasando las bolsas que sacaba”.

“El tipo me quería sacar del auto, me quiso agarrar. Ahí fue que el taxista lo sacó de los pelos y le pegó una piña y el tipo le pegó un puntazo, le tiró dos y le pegó uno bajo la axila”, cuenta lo que fue el momento más dramático del asalto cuando el taxista resultó herido. Pero el terror no terminó ahí, Carla vio por la ventanilla como se acercaban hasta el lugar un montón de personas. Ahí fue que temió lo peor: “Miro y venía una avalancha de gente. Te juro por Dios que me asusté muchísimo cuando vino toda esa gente, creía que se venía a aprovechar de la situación, pero, gracias a Dios, eran personas que nos venían a ayudar”.

En medio de los gritos, el caos, la confusión y la fuga de los maleantes, apareció un móvil policial con dos policías: “No deben haber hecho ni diez pasos los asaltantes y apareció la policía. Nos preguntaron qué había pasado y nos dijeron: ‘ahí los seguimos, vamos a dar la vuelta’. Tengo entendido de que los policías si pueden entrar en contramano por las calles, pero no lo hicieron y les dieron tiempo a que se escondan en alguna casa. Eran dos flaquitos que no podían ni correr, yo veía cómo iban tirando las bolsas que me habían robado”.

El horror no terminó ahí. Tras el violento asalto, siguió el periplo para buscar asistencia médica para el chofer que había comenzado a perder mucha sangre: “Le dije al taxista que vayamos urgente a una clínica. Llegamos al hospital de San Pablo, pero en ese momento no había ningún médico, sólo enfermeras. Tuvo que seguir manejando y en el camino se venía sintiendo mareado. Paramos en el hospital de Lules y ahí recién lo atendieron”. Al conductor tuvieron que hacerle ocho puntos para suturar la herida que le generó la puñalada.

“Más allá de lo material, lo que más me preocupó es que el hombre esté bien. Le dieron siete días de reposo y está preocupado porque necesita trabajar para pagar las cuentas. Quería salir a trabajar así como está, pero le dije que no lo haga que es peligroso porque se le pueden correr los puntos. Es una persona que vive sola y no tiene a nadie”, comenta Carla todavía conmocionada por el terrible episodio que protagonizó: “Me quedé endurecida… Temblaba, no podía reaccionar, me asusté un montón. Fue muy fea la situación, era gente a la que no le importaba la vida de la otra persona”.

Por estas horas, la joven convive con el trauma y continúa con mucho miedo: “Estuve re mal todo el día, me dijeron que me vaya a hacer curar del susto. Son cosas que uno las ve por las noticias y cree que no le va a pasar hasta que le toca. Yo llegué a mi casa y le conté todo a mi familia. Ellos ahora me dicen que no salga, que me cuide. No sé cómo salir, en ese momento no pensás nada, en el momento no se me vino nada a la cabeza, pero ahora tengo miedo y tengo que volver a salir con miedo. Es horrible la situación”.

La sensación no es sólo de temor, sino también de impotencia y bronca: “Quiero que se visibilice esto para que haya controles ahí. Todo el mundo me dice que es una zona muy insegura en la que viven robando…Una señora me dijo que no duerme por las noches por miedo a que le entren en la casa. No entiendo por qué no hay policías ahí. Me quedo con bronca porque las personas con las que contamos para que nos ayuden no estaban. La policía no hizo nada y en el hospital no había médicos, ambulancias ni nada. He sentido desamparo y mucha bronca”.

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