Son días tristes para la familia López del barrio 11 de Marzo porque una de las mascotas de la casa ya no está. “Que me la devuelvan, se la extraña”, ruega Cecilia y lanza la peor de las hipótesis: ¿Un ladrón de tortugas en la zona?
La tortuga desaparecida que tanto extrañan los López.
La mañana del viernes pasado una de las dos tortugas de la familia López no se asomó al jardín delantero de la casa como todos los días para recibir su ración cotidiana de zapallito verde o de lechuga. Esa mañana, en el hogar del barrio 11 de Marzo no se escuchó el golpeteo rítmico de la parte baja de caparazón contra el piso; sonido característico del andar desparejo de la tortuga que, al carecer de una de sus extremidades delanteras, se desplazaba de manera ruidosa, aunque siempre veloz. Corrieron a buscarla en la madriguera subterránea donde dormía, por todo el jardín y en cada rincón de la casa, pero no estaba en ningún lado. La mascota, que lleva doce años en la familia, desapareció y ahora todo es tristeza para los López que tienen la peor de las sospechas respecto al destino del animalito.
“Somos una familia que desde chicos nos gustan los animales”, comenta Cecilia en diálogo con eltucumano.com. Los López tienen muchas mascotas: diez perras rescatadas de la calle, cuatro gatos y las dos tortugas, una de 35 años y otra de doce, la que desde el pasado viernes ya no está más con ellos. El que alimentaba y cuidaba a las tortugas era su papá, Juan Carlos, quien falleció hace siete años. Desde que él no está a esa tarea se la reparten entre Doña Peti, la mamá de Cecilia, y sus seis hermanos: “Es un poco más grande que la palma de una mano y gordita hacia arriba. Cuando nos la regalaron ya le faltaba la patita de adelante, no sé si la había mordido un perro o qué le había pasado. Pero no tenía problemas para desplazarse, se movía y hacía tac tac contra el piso porque golpeaba con el caparazón. De las dos tortugas era la que más rápido caminaba y la que más comía”.
“Ahora estamos todos re tristes acá porque estábamos acostumbrados a verla todos los días. Ella salía al jardín a eso de la diez de la mañana, después se quedaban con la otra tomando sol y a las siete de la tarde ya estaban las dos en el lugar donde duermen. Para nosotros es como de la familia, por eso estamos tan tristes”, comenta Cecilia con la voz teñida de onda aflicción. Los López establecieron una recompensa de $5000 para cualquiera que brinde información acerca del paradero de la tortuga y pusieron a disposición un teléfono: 3813021521.
Una de las frases más populares del astro futbolístico Diego Armando Maradona rezaba “se le escapó la tortuga”. La historia de aquella tan recordada expresión se remite a febrero de 1993, tiempos en que Guillermo Coppola, representante del jugador, vivía al lado de la residencia del embajador de Estados Unidos en Argentina James Cheek. Un día, al llegar al lugar, se encontraron con todo un despliegue de los agentes de seguridad que buscaban la tortuga que el hijo del embajador tenía como mascota. Para los López lo que sucedió con su tortuga no fue un simple extravío como aquel que quedó inmortalizado en la frase: “Al pasar por la vereda se las veía. Lo que creemos es que alguien metió la mano entre las rejas y se la llevó, no sabemos bien cómo hicieron. La tortuga forma parte de nuestra familia y estamos todos tristes acá. Ella tenía su lugarcito acá y su rutina, al que la llevó le diría que por favor me la devuelva, se la extraña mucho”.
Entre los vecinos de la Amador Lucero al 2200, en el almacén del barrio, con quien se cruza por la calle, Doña Peti pregunta si alguien ha visto a la tortuga y nada. Nadie la vio. Nadie sabe dónde puede estar. Sin embargo, hace unos días, cuando los López iniciaron la búsqueda por las redes sociales y ofrecieron recompensa, recibieron una llamada que los alertó y que parece confirmar sus sospechas: “Una chica se comunicó con nosotros y nos contó que a ella también le robaron hace poco la tortuguita por acá por la zona. Seguramente es del barrio el que nos robó la tortuga”.
“Nosotros la teníamos hace un montonazo. Para mí alguien la quería y la sacó, para mí se la robaron porque la quería algún nenito. Sólo espero que el que la tenga no la maltrate y que le dé comer. Le pido que por favor la devuelva porque nosotros la extrañamos y creo que la otra tortuga también la debe extrañar porque tomaban sol y comían juntitas”, ruega Cecilia a la espera de que su mensaje ablande algún corazón y la tortuga vuelva al hogar de los López donde tanto la quieren.