SOCIEDAD

"¿Cómo nos van a hacer esto?": el dolor y la bronca de un grupo de tucumanos en el Centro de Salud

Hay situaciones que cuesta entender y parecen increíbles hasta que suceden: Lucas Lizárraga viajó desde Monteagudo a la noche para conseguir un bendito turno pero cuando llegó al hospital se encontró con la realidad más cruda: "No es justo, no es justo".

11 Mar 2022 - 20:30

Indignación en las afueras del Centro de Salud.

Dan ganas de llorar de la impotencia o por lo menos de pedir el libro de quejas como dicen los amigos de Lucas López Lizárraga, una de las personas más nobles de Tucumán, conocido cuando contamos su historia, la de un muchacho de Monteagudo, Simoca, que junta libros y los lleva en un carrito literario por las rutas del sur a las puertas de las escuelas donde los chicos no tienen bibliotecas para ir a leer.

Con el dolor a cuestas por la pérdida reciente de su querido padre, quien lo ayudaba con el mantenimiento de los libros, Lucas salió anoche de Monteagudo, recorrió los 100 kilómetros que lo unen con la capital, llegó al Centro de Salud a las 23 para conseguir uno de los cinco números que da el lugar para tramitar certificados médicos necesarios para tramitar una pensión (su hermano menor no puede valerse por sí mismo) y en la recepción se encontró con una situación que reveló sin filtros: “No nos permiten estar en la sala de espera, tenemos que salir a la calle con esta lluvia, bajo una garita, miren cómo llueve”.

“La política del hospital es que la gente no puede estar en la sala de espera, tenemos que estar desde el lado de afuera. Tenemos que estar debajo de la garita. No es justo para la gente que vive lejos, hay un hombre de Loreto, Santiago del Estero, y tiene que quedarse bajo la lluvia. No es justo, no es justo”, denunció su hermana Dora, sentada en la parada del colectivo mientras la lluvia de la noche no paraba de caer.

“Salimos a esperar afuera hasta que nos saquen, ¿cómo van a hacer eso con la gente? Venimos a buscar un certificado para una pensión y tenemos que estar a la intemperie. Está mal, hay que pedir el libro de quejas y meterle bien metido, supuestamente para eso está la sala de espera”, remarcó otro paciente en las afueras del hospital.

Y concluyó Lucas Lizárraga: “Queremos que todos los medios de comunicación sepan lo que está pasando: esto no pueden hacer. Quiero que escuchen esto que estamos contando, que opinen y si se puede cambiar esa actitud del hospital hacia las personas”.



La historia de Lucas y su carrito literario:


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