En Tucumán existen varios emprendimientos que trabajan de manera artesanal con la producción de toallitas de tela reutilizables y comercializan copas menstruales elaboradas con productos biodegradables.
A muchos les parecerá una decisión privada de qué manera una persona menstruante se higieniza o qué productos utiliza en el periodo de sangrado de su ciclo menstrual. Sin embargo, se trata de una situación que debe ser abordada de manera seria desde políticas sociales y garantizada desde el Estado. ¿Por qué? Porque “menstruar es político”.
Esta afirmación pertenece a Nataly Dorfmüller, terapeuta holística, gestora y educadora menstrual, productora de toallitas de tela. Nataly también acompaña proyectos de unidades productivas textiles, algunas ya en funcionamiento y otras en construcción.
Nataly tiene un emprendimiento llamado “Bruja Cachivacha” donde ofrece copas menstruales y toallitas de tela, además brinda información sobre la Gestión Menstrual Sostenible. En su trabajo cotidiano articula con diferentes organismos, organizaciones sociales y actores de la sociedad, para que cada vez más personas menstruantes tengan acceso a productos sustentables para gestionar su sangrado menstrual.
La gestión menstrual sostenible es una política social feminista que se viene implementando en el país hace años. “Muchas personas menstruantes no tienen acceso a los objetos de gestión menstrual que el estado debería garantizar. Pero ¿qué objetos debería promover el estado?: los sostenibles: se hace una crítica a la industria de higiene personal femenina, donde la base es ofrecer productos que contaminan la tierra, nuestros cuerpos y en muchas ocasiones generan enfermedades”, explica Nataly.
Legislación vigente
En Tucumán en febrero de 2021, se publicó en el boletín oficial la ley 9.349 de Interés Provincial la promoción del Derecho de la Mujer a la Salud Menstrual. Si bien fue la primera en el país que habló de la salud menstrual como un derecho, no pone en foco lo sustentable. Sostiene que el Estado se hace responsable de la distribución gratuita de la gestión menstrual, priorizando la compra a los productores de la provincia.
“Deja afuera lo sustentable. En contraposición a proyectos de otras provincias. En Tucumán tenemos que poder defender la importancia de que la gestión menstrual sea sostenible, de otro modo no va a tener un impacto macro en el cuidado del planeta”, remarca.
En la provincia hace algunos meses se comenzó a distribuir kits de gestión menstrual desde el Estado. "Es una buena iniciativa, pero no debemos permitir que se continúen entregando productos desechables. Hay que pensar que todo lo que se pueda invertir desde el Estado tiene que tener una mirada sostenible", subraya.
Impacto económico y en el medioambiente
Del mismo modo en que Nataly y su emprendimiento buscan llegar a más personas, existen otros emprendimientos que trabajan en el mismo rubro y buscan generar un impacto a nivel económico para quien las produce y para quienes las usan. Un impacto ambiental positivo al disminuir los materiales contaminantes de los productos descartables y disminuir la explotación de recursos naturales que requiere su elaboración y en tercer lugar un impacto en la educación.
“Una persona que se cambia a tela reduce 15 mil toallitas descartables al año”, asegura la emprendedora.
Un pack de 8 toallitas de plástico puede costar desde $60 las marcas más económicas hasta más de $150. Se usan por persona unas 4000 al año calculando el uso mínimo. “Hay que ser conscientes de que la primera toallita femenina que se utilizó en el mundo sigue estando en la tierra porque tardan unos 800 años en transformarse en polvo de plástico”, detalla.
El costo estimado de gestionar la menstruación en 2020 fue de hasta $3.861 y $5.166 anuales (en toallitas, tampones y otras opciones), de acuerdo a datos oficiales de la Dirección Nacional de Economía, Igualdad y Género del Ministerio de Economía de la Nación.
En este sentido hace hincapié en que es fundamental cambiar la perspectiva en términos educativos. “Las toallitas descartables están hace menos de 50 años en la vida cotidiana, hay que desnaturalizar su uso”.
En contraposición, algunas de las opciones sustentables para gestionar la menstruación son las copas y las toallitas de tela. “La copa que recomiendo son las fabricadas con TPE es un plástico elaborado en Alemania que es biodegradable. La copa tiene una vida útil de 10 años y se la puede utilizar hasta nueve horas seguidas. Contienen la menstruación reemplazando al tampón. Su precio varía entre $800 a $2000. “Es importante elegir el material correcto y no elegir por el precio, no siempre la más cara es la de mejor calidad”, indica.
Las toallitas de tela se pueden reutilizar durante 3 o 4 años y están fabricadas con telas de algodón absorbentes de toallas, o polar. Contienen varias capas, entre las cuales hay una de tela Pul, que es respirable e impermeable. Se puede usar durante 3 a 5 horas seguidas y el precio por unidad varía entre $350 y $500 aproximadamente. Se recomienda lavarlas con agua fría y jabón blanco sin químicos.
“Es importante también hablar de que se debe generar otro impacto desde la Educación Sexual Integral (ESI) y desde la Educación Menstrual y Educación Ambiental. Nos enseñaron que menstruar es sucio, y doloroso. Es un proceso fisiológico natural. Hay un mercado hegemónico que promovió la estigmatización de la menstruación responsables los medios, las industrias de las propagandas. Menstruar es sano, es saludable, significa que sos fértil”, recalca y añade: “El otro impacto es la educación menstrual. Con decisiones políticas y también con las personales podemos generar un impacto positivo en el medio ambiente”.
Conquistar las góndolas con opciones sustentables
El mayor desafío en esta nueva forma de gestionar la menstruación, es en última instancia conquistar el derecho a que todos estos productos sustentables lleguen a las góndolas y farmacias. Que existan cupos para la economía social y popular. “Si no logramos eso, no hay impacto ambiental ni en la salud a gran escala”, subraya Nataly.
En un trabajo conjunto con los Ministerios de Desarrollo Social de Nación y el Ministerio de la Mujer, Género y Diversidad de Nación se logró avanzar en Tucumán en un proceso que tiene el objetivo de formar unidades productivas textiles que fabrican toallitas de tela. De esta manera se colabora con el cuidado del medio ambiente y además se generan puestos de trabajo.
El 4 de marzo de este año se inauguró la primera unidad productiva en Tucumán en Alderetes. En esta unidad productiva trabajan 12 mujeres pertenecientes a la Federación Nacional Territorial (FENAP) de la CTA Autónoma. “No tenían trabajo y ahora son productoras. Muchas de ellas reciben el potenciar trabajo y esta labor es la contraprestación”, comenta.
Esta es la primera de muchas unidades productivas que se proyectan en la provincia con el objetivo de reemplazar el uso de los elementos descartables. “Hay proyectos que están pensados para dentro de dos meses. Uno en Río Seco, impulsado por una organización que se llama Género y Diversidad y otro en el Penal de Mujeres”.
Por último, explica que estos proyectos de generar unidades productivas, buscan promover la venta de productos artesanales y sustentables para el Estado y los privados. “También abre la puerta al desarrollo de un mercado textil sostenible, que intenta disputar trabajo a las industrias".