MALVINAS, 40 AÑOS

"Ver la bandera Inglesa flamear me produjo mucha tristeza": el fuerte testimonio de un héroe de Malvinas

Juan Mnauel Avellaneda tenía 19 años cuanod dejó Alderetes para hacer el Servicio Militar Obligatorio. De un día para el otro y sin decirle nada lo llevaron a combatir en las islas donde vivió muchas situaciones que hoy revelo en eltucumano En Vivo.

02 Abr 2022 - 20:18

A 40 años de la Guerra de Malvinas, Javi El Vivo, notero de eltucumano, habló con el ex combatiente Juan Manuel Avellaneda que empezó resumiendo lo que significa la fecha para él:  “Es un día caro para el sentimiento, en este día uno recuerda a los compañeros muertos y heridos”. 

“En mi caso particular, tuve dos compañeros muertes, uno apellido Falcón y otro Mansilla, tengo tres heridos en combate, Cabo Yaco, Rodríguez y Franco”, agregó. 

Juan Manuel era un joven como cualquier otro que de un día para el otro se topó una experiencia inimaginable: “Fue algo terrible que nos tocó vivir, yo con 19 años y la verdad que me marcó para siempre. Yo vivía tranquilo en Alderetes, me tocó el servicio militar obligatorio. Después nos llevaron al sur, desde Comodoro Rivadavia nos llevaron en avión a las Islas Malvinas, ahí desembarcamos de noche, teníamos que andar con cuidado porque el campo estaba minado. Ahí dormimos en la montaña las primera noche”.

“No solo fue el dolor de las heridas en sí, sino también de las inclemencias climáticas, soportamos temperaturas de hasta -20°C. Yo tuve principio de congelamiento en los pies, me llevaron al puesto sanitario, me pusieron los pies en agua caliente un día y de ahí me mandaron a seguir combatiendo”, explicó. 

Avellaneda piensa que no basta con homenajear a los héroes de Malvinas solo el dos de abril de cada año: “Me gustaría que siempre se recuerde esta gesta, durante todo el año debería haber algo significativo. Refrescarle la memoria a todos, que cada argentino sepa los que nos costó, lo que sufrimos y sobre todo que la recuperamos, nos vencieron en armas bélicas, pero el corazón, el coraje, el sacrifico lo tenemos todos los argentinos”. 

“Uno cuando se pone la camiseta de la Fuerzas Armadas da lo mejor, comiendo poco, dirimiendo mal, haciendo guardias, con las temperaturas muy bajas, con nieve, lluvia, son esas situaciones que toda persona que va a la guerra tiene que estar dispuesta a sufrirla”. 

El héroe describe esa mezcla de sensaciones que tuvo sobre el final de la guerra: “Estuve 6 días prisionero del 14 de junio al 20 de junio, ese día 20 de junio, Día de la Bandera, nos embarcan hasta el buque, ya veníamos de regreso. Fue una sensación sentimientos encontrados, de tristeza y alegría. De tristeza porque se veía flamear la bandera inglesa y eso era de un dolor tremendo porque después de haber estado tanto tiempo para que al final perdamos. El otro sentimiento fue de alegría, porque volvíamos a la casa, el capitán del buque nos gritaba que subamos porque había agua caliente, nos dieron sopa calentita y eso fue una caricia”. 

Cuando llego a Tucumán y volvió a ver a su familia tuvo una alegría trmeneda: “Me fue a buscar una tía que tenía auto y volvía tocando bocina, a mí me daba vergüenza, después llegué a mi casa y había 50 personas esperándome y se prepararon empanadas, corderos. Mi mamá se desmayó”. 


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