Acababan de festejar el cumpleaños de uno de los alumnos del jardín de la Escuela Mitre cuando la lluvia colapsó parte del techo. Dicen que podría haber sido una tragedia: “mi hijo estaba llorando y la vicedirectora no tuvo la menor empatía”.
La jornada de ayer era de festejo en la salita de cinco años de la Escuela Mitre. A eso de las 17, después de celebrar el cumpleaños de Francisco, uno de los alumnos, en el momento en que cada niño recibía su bolsita de recuerdo con golosinas, se oyó un estruendo. Parte de la mampostería del salón colapsó y quedó suspendida del techo mientras el agua empapaba al pequeño cumpleañero. “Mi hijo estaba parado justo abajo. Se sintió un ruido, se rompió el techo y ha caído como un baldazo de agua… lo ha bañado. Ahí mi hijo ha pegado un grito y se largó a llorar. Si estaban todos los chicos podría haber sido mucho peor… Si el durlock se desprendía del todo y caía sobre los chicos podría haber sido una tragedia”, relató Pablo Costas, papá de Francisco.
Según comenta Pablo, él ya había advertido que, producto de la intensa lluvia de ayer, el agua había comenzado a filtrarse en un sector recientemente refaccionado de la habitación: “Fue en un salón que está al lado de la sala de juegos donde habíamos preparado todo para festejar el cumpleaños. Miré y estaba cayendo agua, filtraba desde el techo por el costado de las columnas. A los diez minutos ya había una gotera importante, le dije a la maestra y me contestó que la semana pasada lo había arreglado. El pedazo de durlock que se desprendió tenía como dos metros por sesenta centímetros. Ha sido una cortina de agua que ha caído de un solo golpe”.
El del techo no es el único problema edilicio que vienen advirtiendo los padres que mandan a sus hijos al jardín: “El baño no tiene respiradero y los chicos se fuman todos los olores, por eso no pueden usar el baño de la salita de jardín y las maestras tienen que llevarlos para que hagan sus necesidades en los baños de la primaria. En los patios de la escuela ayer caía más agua adentro que afuera porque están los desagües y las canaletas rotas… La verdad que es un desastre”. De hecho, a raíz de las distintas refacciones que se vienen realizando en la institución, los alumnos no pueden asistir regularmente a clases: “Ellos estaban teniendo clases en otra sala porque la sala de jardín todavía no estaba preparada. Estamos en abril y recién esta semana iban a tener clases de forma normal por los problemas de infraestructura en el aula. Los padres presentamos una nota pidiendo que se solucione ese rápido, no puede ser que tengan dos días de clases a la semana”.
“No soy quilombero ni soy de hacer bardo. En ese momento, me he preocupado más de calmarlo a mi hijo que estaba muy nervioso y todo mojado. Después, en frio, ya te ponés a pensar en qué podría haber pasado. Si se le cae ese pedazo de techo encima, mínimo le hace un tajo en la cabeza. Mi hijo ha quedado llorando y hoy no tenía ganas de ir al jardín porque no sabía si le podía pasar lo mismo”, comenta Pablo. Sin embargo, lo que más molestó al padre del niño fue la actitud de los directivos de la escuela tras el episodio: “La vicedirectora entró y ni nos preguntó si estábamos bien, si todo había sido un susto nomás… Mi hijo seguía llorando y ella no tuvo la menor empatía. Sólo sacó el teléfono y se puso a hablar con quien había hecho el arreglo como si nada hubiese pasado”.
“Lo importante es que no ha pasado nada grave, pero pedimos seguridad de parte de los directivos de la escuela ¿Y si vuelve a llover y pasa lo mismo? ¿Y si le cae a uno de los chicos el techo de nuevo? ¿Si le pega a los chicos o a la maestra? A las escuelas las han pintado por afuera y adentro se están cayendo a pedazos”, recalcó indignado Pablo y adelantó que entre los padres de los alumnos van a realizar una denuncia policial y ante el ministerio de educación por lo sucedido.
Mirá el video del techo colapsado: