Alejandra Arreguez, dirigente del Partido de los Trabajadores Socialistas se refirió a la escasa cantidad de refugios para mujeres que sufren violencia en la provincia. “Es un reclamo histórico”, señaló.
Días atrás, desde la agrupación Pan y Rosas junto a la La Izquierda Diario revelaron los datos que arrojó el pedido de información pública al Ministerio de Mujeres, Géneros y Diversidad sobre la cantidad de refugios para mujeres víctimas de violencia que existen en la provincia. En base a esa información, se desprende que el año pasado eran dos los albergues de estas características, mientras que en 2022 hay registrado uno solo.
Tucumán se mantuvo los últimos años entre las tres provincias con las tasas más altas de femicidios por cantidad de habitantes. Según los datos difundidos por los observatorios, entre enero y diciembre de 2021 en la provincia se registraron 19 femicidios.
Estos espacios son fundamentales en los casos en los que las situaciones de violencias a las que se ven sometidas algunas mujeres, llegan al límite y deben abandonar sus hogares para resguardar sus vidas y, en la mayoría de las ocasiones, la de sus hijos.
En diálogo con eltucumano.com Alejandra Arreguez, dirigente del Partido de los Trabajadores Socialistas, se refirió a la situación en la provincia.
¿Qué los llevó a hacer este pedido de información pública?
La existencia de refugios es un reclamo histórico del movimiento de mujeres, consiste en una medida elemental. Este informe busca poner en cifras lo que el Estado intenta ocultar permanentemente. Como organización hemos podido acceder a la información y la difundimos.
Es un reclamo colectivo. Por ahí se muestra los números y parece algo frío hablar de esta problemática en cifras, pero reflejan una realidad cruda que no se puede ocultar
¿Qué lectura hacés de estos datos?
El análisis de la información que obtuvimos principalmente nos despierta preocupación de ver como avanza la demagogia de todas las gestiones. Gobierno tras gobierno hace campañas con promesas para darle una salida a los femicidios, pero finalmente todo queda en la nada.
Las cifras de nuestra provincia son un ejemplo de que en la política se incorpora la problemática desde el discurso, pero no se toman medidas contundentes. Los ajustes que se aplican en otras áreas desde el gobierno, también se aplican en las cuestiones referidas a los derechos de las mujeres.
En Tucumán pasamos de tener dos lugares para que las mujeres se refugien, a tener solo uno. Esa reducción en medio de que se incrementan las cifras, es alarmante. Y demuestra que crear secretarías y ministerios, no es la solución para el movimiento de mujeres.
¿Consideras que en la provincia se hayan tomado medidas eficaces?
Las cifras de los informes reflejan que no hay medidas eficaces. Se han ido mermando los recursos a medida que aumentaron aumentando las cifras de violencia
Siguen más vigentes que nunca los reclamos de las mujeres el 8 de marzo fuimos miles. A 7 años del primer ni una menos. Los más jóvenes se siguen involucrando, llegó para quedarse y tenemos la fuerza para pelear por nuestros derechos.
¿Cuáles serían las medidas eficaces?
Existe en la provincia una ley de emergencia en violencia contra la mujer. Hay que darle un presupuesto y ampliar esta ley. Que se incorpore la construcción de refugios para tener lugar a donde acudir. Un plan referido a las viviendas, ayudas económicas. Equipos interdisciplinarios que acompañen a esas mujeres. En el ámbito laboral un régimen de licencias pagas.
Todas esas medidas implican destinar presupuesto y aceptar que debe priorizarse el interés por la vida de las mujeres
¿Cuál es el rol de las organizaciones sociales y el movimiento de mujeres ante las faltas de respuestas del Estado?
Mucha de la información a la que tenemos acceso hoy, está construida por organismos y organizaciones.
Juegan un rol claro con respecto a la contención de las víctimas porque trabajan mucho en el territorio. También juegan un rol primordial en cuanto a la visibilización. Las acciones del movimiento de mujeres impulsaron el protagonismo que tomaron las mujeres trabajadoras en Tucumán, se ha influido en la organización de las trabajadoras de hospitales, de las docentes, en los empaques. En todos estos lugares las mujeres se han puesto en primera fila. Siempre para bancar la olla en el ajuste, contra la violencia y para mejorar las condiciones de vida.
¿Por qué el Estado no toma las medidas que hacen falta?
El Estado es el principal reproductor del patriarcado. Es el que más beneficiado sale porque el machismo implica muchas veces pagar un salario más bajo a la mujer por el mismo trabajo que hace un hombre. Además, se les atribuye la carga que implica el trabajo doméstico.
Existe un interés en mantener ese estatus quo de que las mujeres ocupen un lugar secundario y sumiso porque son conscientes de la fuerza que tenemos cuando salimos de ese lugar.
Estas cifras que difundimos, no solamente tienen un fin informativo y de visibilización, sino que también busca construir canales para que las mujeres trabajadoras nos unamos desde los barrios y las escuelas adelantes por nuestros derechos.