María Pachilla tuvo que despedir a su hijo hace poco más de dos años, también luego de un asalto. Este sábado a la medianoche acompañó la masiva despedida a Guillermo Sahad y les dejó un emotivo mensaje a los cadetes tucumanos.
María Pachilla en la despedida de Willy, en Plaza Independencia. (Foto: Javier Cacieccio)
A poco más de dos años de que delincuentes le arrebataran a su hijo Alejandro Sánchez, la madre coraje María Pachilla acompañó a cientos de cadetes tucumanos que se dieron cita en Plaza Independencia para despedir a Guillermo Willy Sahad, quien murió este viernes cerca de las 22 a causa de las heridas de bala recibidas durante un asalto en Barrio Norte, hecho ocurrido el pasado miércoles.
María escuchó la noticia y le pidió a su marido que la llevara inmediatamente a la plaza. Sentía que tenía que estar, acompañar el reclamo de Justicia y ayudar a aplacar el dolor desde su experiencia más cruda.
María escuchó la noticia y le pidió a su marido que la llevara inmediatamente a la plaza. Sentía que tenía que estar, acompañar el reclamo de Justicia y ayudar a aplacar el dolor desde su experiencia más cruda.
“Hemos estado en la casa y nos cuentan lo que ha pasado, le digo a mi marido que vamos, que tenemos que estar”, cuenta al móvil de eltucumano.com. “Le pasa algo a un cadete y me duele la vida”, confiesa.
María recuerda el crimen de su hijo cuando se dirigía al trabajo. Ocurrió en el inicio de la pandemia, cuando la vieja normalidad comenzaba a diluirse y a convertirse en un anhelo que demoraría un año y medio en regresar. Sin la circulación que hoy vuelve a los niveles de siempre, a Alejandro lo mataron a seis cuadras de su casa para robarle la moto. Dispararon a matar cuando se detuvo a saludar a un tío. La sensación de la madre sigue intacta, siente que nada cambió. Ve a los cadetes, y pide por ellos, como hubiera querido hacerlo por su hijo para evitar la tragedia.
“Le pido al gobernador, al ministro, supuestamente hay tantos policías, los cadetes están desprotegidos. ¿Dónde está la seguridad que dice el gobernador y el presidente que hay en Tucumán? No hay nada”, reclama.
María se ubica en la explanada de Casa de Gobierno. A sus espaldas tiene una hilera de agentes de Infantería de la Policía de Tucumán que protegen celosamente las escalinatas. Los mira un momento y vuelve su mirada a la masa de cadetes que se dieron cita para despedir a Willy. Y, entonces, les habla directamente. “Salimos, ustedes salen y no saben si vuelven. Chicos, quizás yo sea un poquito representante como mamá, como abuela, que Dios los ayude a ustedes, porque este señor, que era jubilado, salía a trabajar porque no le alcanzaba”, señaló.
“Mi hijo ha salido a trabajar a las seis de la tarde. A los 10 minutos me avisan que me lo han baleado. Yo a mi hijo no lo tengo, entonces cuenten conmigo para lo que sea; si me necesitan acá voy a estar”, finalizó la madre de Alejandro Sánchez ante el aplauso sentido de cientos de cadetes en Plaza Independencia.