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“No hay mucho para hablar, solo pedimos accionar”: el pedido de cadetes al Ministerio de Seguridad

El vocero de repartidores autoconvocados habló de la situación que padecen los trabajadores del sector y de las respuestas de parte del Gobierno de la Provincia. “No nos llamó absolutamente nadie”, reclamó.

23 May 2022 - 18:41

A poco más de 48 horas de la muerte del cadete Guillermo Willy Sahad a causa de las heridas de bala recibidas durante un asalto, uno de sus compañeros, Gonzalo Zamorano, vocero de los repartidores autoconvocados, brindó una entrevista a El Precio Es El Mismo (EPEEM) en la que habló de la grave situación de inseguridad que atraviesa el sector y de las medidas preventivas que les prometieron desde el Ministerio de Seguridad de Tucumán.

Primero, ante la consulta de los conductores del programa acerca de si alguna autoridad se comunicó luego de la partida de su compañero, la respuesta de Zamorano fue cruda y contundente: “No nos llamó absolutamente nadie. Desde el hecho no tuvimos contacto con ninguno (gobernador o ministro). Dieron a conocer esa cara de estado ausente”, reclamó el trabajador. “Ya es tarde para comunicarse porque Guillermo ya no está y eso es un mensaje de una mala gestión. No hay mucho para hablar, solo pedimos accionar”, agregó.

El vocero de los repartidores se mostró molesto al considerar que la muerte de Willy, como conocían a su compañero, podría haberse evitado con todas las medidas de seguridad anunciadas y con la inversión realizada en los últimos años. “La muerte de Guillermo se podía haber prevenido, era evitable y no es mucha ciencia ni la inversión. Creo que la inversión en materia de seguridad está hecha, pero no se la ejecuta y eso es lo que nosotros reclamamos”, detalló Zamorano y recordó la primera y única reunión que tuvieron con autoridades de Gobierno, en la que les prometieron la entrega de dispositivos GPS para combatir los robos de sus vehículos. “No estamos pidiendo que nos den cosas, que nos den GPS, nosotros pedimos seguridad”, sostuvo.

Fue en esa misma reunión –recuerda- en la que asegura que el propio ministro de Seguridad, Eugenio Agüero Gamboa, quiso rebatir su reclamo de mayor presencia policial con estadísticas que, según ellos, no se condicen con la realidad diaria. “Nos acusan de exagerar la realidad. En diciembre, cuando fuimos a una reunión con el gobernador y el ministro les dijimos que nos estaban matando en la calle y me respondieron que cómo iba a decir eso. Me dice (el ministro) ‘no puede ser porque la estadística me dice que tenemos tres robos por mes’ y le contestamos que justamente estábamos ahí para decirle que no nos tomaban la denuncia”, recordó sobre aquel encuentro.

Zamorano también trajo a la memoria un caso resonante en el fueron víctimas y justicieros. Le robaron la moto a uno de sus compañeros y, horas más tardes, luego de numerosas averiguaciones y cruce de datos, lograron dar con el paradero del ladrón y recuperar el vehículo robado. Pero lo realmente increíble es lo que esto generó después. “Una vez que recuperamos vehículos robados, no saben la cantidad de mensajes que recibíamos de gente diciéndonos que les habían robado la moto, pidiendo ayuda. En un momento sentía mucha pena porque la gente se siente igual que nosotros, ahí entendemos la gravedad de la situación. Qué bárbaro que la gente tenga que recurrir a un repartidor para recuperar una moto”, reflexionó. 

“¿Cómo un grupo de laburantes se puede organizar y recuperar una moto y la Policía no?”, se preguntó Sebastián Torasso, conductor invitado de la semana en EPEEM.

Antes de culminar la entrevista, el conductor Carlo Cazón le consultó al repartidor sobre sus sensaciones al tener que salir a trabajar en medio de la situación actual.

─¿Sienten miedo de salir a la calle? –consultó Carlo.

─El que no tiene miedo ya no puede salir a la calle –fue la respuesta inmediata de Gonzalo.

“Esto ya se está naturalizando, somos conscientes de que en cualquier momento nos va a tocar a nosotros. La frecuencia con la que se da, es día a día esto. La ventaja nuestra es que somos muchos, con esa unión podemos lograr hacernos escuchar. Pero te ponés a pensar en un repartidor particular o de una casa de comida. Les pasa algo a ellos, ¿y quién los escucha?”, concluyó Zamorano.


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