La medianoche del martes 19 de julio, la familia Garro Sosa sufrió una violenta situación que los desestabilizó por completo: "Se que volverán a mi casa por más".
La mañana de 20 de mayo, un grupo de vecinos y vecinas de la zona de San Miguel camino a Ranchillos en la R302 km 18, cortaban la ruta en reclamo de mayor compromiso policial: “Nosotros pedimos iluminación, seguridad y cambio de Jurisdicción. Acá nos corresponde una comisaría que queda a trasmano, tenemos que tomar 4 colctivos para hacer una denuncia. Aquí nunca viene la policía, a Pozo del Alto nunca vienen”, contaba a eltucumano Silvia Sosa.
Después del reclamo, lograron que la policía se comprometa a enviar los móviles cuando sucediera algún hecho de inseguridad, y que el delegado comunal realice las correspondientes instalaciones eléctricas en las zonas más alteradas por los robos.
En esa ocasión, Silvia reclamaba pues el fin de semana anterior, delincuentes habían intentado ingresar a su casa a las 3 de la mañana, cosa que no pudieron lograr porque los ladridos de una de sus perras la altertaron y pudo detener el intento de robo.
Sin embargo, dos meses después, ni siquiera sus dos perras de gran porte, ni el candado de la entrada, ni los candados internos de su casa principal salvaron a la familia de esta tucumana de sufrir un nuevo robo.
El martes 19 de julio, alrededor de las once y media de la noche, Silvia y su esposo Marcos Garro se acostaron a dormir junto a sus hijos en la habitación que están estrenando hace unos días, al lado de su casa central.
“Además de nuestra habitación de material tenemos una prefabricada que tiene dos puertas. La de adelante tenemos pasador y atrás cadena y candado. Tengo dos perras, una rottweiler y una pitubull. Tengo cerrado todo, un portón chico al frente que también está con candado”, explicó, dejando saber que pese a que tomó varias medidas de seguridad, opta por guardar la moto dentro de esa prefabricada en donde tienen su cocina-comedor.
Una hora después de haberse acostado, Silvia se despertó a raíz de los ruidos. Por instinto, despertó a su pareja y se dio cuenta de que estaban intentando ingresar al dormitorio que comparten con sus hijos. Inmediatamente se armaron de coraje y salieron a enfrentar a los ladrones. Corrieron hacia la vereda y pudieron divisar unos metros más adelantes una moto que escapaba rápidamente. Lo que nunca se imaginaron, es que esa era su moto.
“Llamé a la policía, vino un móvil. Me llevaron la tele, un pendrive, la Tablet de mi nene. No les di tiempo que me lleven las otras cosas y no pudieron llevar todo lo que había. Sé que van a volver, son los mismos que entraron la primera vez porque ya vieron todo lo que tenemos, así sea poco. La moto la pagué con mucho sacrificio, me da mucha bronca e impotencia que quede todo impune”, se lamenta.
“Salimos a buscarlos a la orilla de la ruta y ahí encontré el casco, se llevaron las camperas nuevas de mi marido. Me cagaron la vida porque la moto era nuestro único medio de movilidad, mi marido la usaba para ir a trabajar y ahora no tenemos nada”, nos dice, molesta con la situación.
“Ese día estuve y la policía vino como a las dos de la mañana, me llevaron a la comisaría y estuve hasta las seis y media, sacaron fotos de la puerta, del candado, de la ventana rota, pero esas marcas de pintura blanca las dejaron ellos pero no le sacaron fotos, porque dicen que no les sirve de prueba, aunque se ve clarita la huella de la mano. Ya no sabés qué pensar. Esa vez que hicimos el corte el delegado prometió poner iluminación pero seguimos igual, esto es tierra de nadie”, asegura.
La familia Garro – Sosa está compuesta por el matrimonio y dos niños. Marcos trabaja como camionero en una empresa constructora, a la cual va y regresa en la moto que fue robada, una Corven 125 cc dominio A098DEC de color roja, a la cual le falta parte de la carcaza del frente. Hace seis años que esta pareja adquirió el terreno en donde ahora viven. Tras años de alquilar, finalmente hace dos años lograron mudarse a su propia casa, aunque seguramente sin imaginar el dolor que les traería la inseguridad reinante en la zona.
Por eso, esta pareja pide colaboración para encontrar su vehículo. Ante cualquier dato, llamar al 3816934498.