TUCUMANOS DE ALLÁ

“Es una pena”: el lamento del tucumano Facundo Garretón desde Uruguay

El exdiputado macrista reconvertido en gurú cannábico y dueño de la mansión de Susana Giménez, habló de los proyectos que tiene frenados por la indecisión del gobierno charrúa. “¿Es feliz?”, le consultan como a Román. Su respuesta.

31 Jul 2022 - 15:55

Facundo Garretón, en Uruguay. (Foto: Lelen Ruete)

De casi desangrarse en la cordillera de Los Andes a comprar la mansión de Susana Giménez en Uruguay y convertirse en un pionero y gurú del cannabis. Son los extremos que demarcan y definen la actualidad del tucumano Facundo Garretón, hoy radicado en tierras charrúas, alejado por completo de la política que lo llevó a convertirse en diputado entre 2015 y 2019 de la mano del expresidente Mauricio Macri y pensando cómo ampliar todavía más el mercado del cannábico del otro lado del Río de La Plata, donde el consumo de marihuana está regulado por ley.

En una extensa entrevista otorgada al portal Montevideo, el empresario habló sobre su pasado humilde, sus inicios como “nerd” de internet, sus primeras empresas, la venta que lo catapultó hacia los escalones que lo llevaron a ser quien es hoy y lo que prepara para su futuro inmediato. Un poco de todo y bastante de algo más.

Garretón se convirtió en noticia a principios de 2021, cuando adquirió la mansión de la diva Susana Giménez en Punta del Este. Allí proyectó su base de operaciones cannábica desde la cual capacitar, concientizar, producir, comercializar y ofrecer disfrute a los visitantes. Un plan maestro que, por ahora, se encuentra frenado y es la razón del reclamo que el tucumano realiza desde tierras uruguayas para autoridades uruguayas, de quienes lamenta la falta de decisión para avanzar con cuestiones como la regulación del uso medicinal del cannabis o la eliminación de las trabas para la instauración de un turismo cannábico.

“El proyecto que estamos desarrollando está orientado a tener el primer centro cannábico de bienestar en el mundo. Hay varios que están pensando en hacer este tipo de cosas, pero no hay ninguno armado todavía. Por lo cual, queremos ser los primeros. Todo eso está frenado porque estamos dependiendo que el gobierno de Uruguay regule el consumo de cannabis de uso adulto. Como sabemos, está regulado para los uruguayos, pero no para los turistas”, reveló Garretón al periodista uruguayo César Bianchi. “Lo que estamos pidiendo es que los turistas tengan el mismo acceso que tienen los uruguayos. Nosotros los residentes tenemos acceso, ya sea comprando (la marihuana) en una farmacia, o siendo socios de un club cannábico, o cultivando plantas. Creo que estaría bueno que los turistas también puedan tener la oportunidad de poder comprar en una farmacia o en un club. De esta manera, nosotros podríamos poner una farmacia o un club dentro de la propiedad que permita desarrollar todo esto”, amplió el tucumano.

Según describe el exdiputado, en Uruguay la ley de uso medicinal del cannabis lleva más de dos años aprobada y todavía no fue reglamentada.

—¿Uruguay está lento y atrasado al no regular y permitir el turismo cannábico? –consultó el periodista.

—Sí, sí, es una pena. No solamente el turismo cannábico, sino también el medicinal –contestó, sin dudar, el tucumano Garretón.

“En varias partes del mundo ya se reguló el uso de cannabis medicinal (las famosas gotitas que te venden con cannabis, con la combinación de CBD y THC). Uruguay hizo una ley hace más de dos años, pero nunca la reglamentó. Hoy estamos a la espera que eso se reglamente y que la gente pueda consumir en un mercado regulado y no termine en algún producto en el mercado negro. Desafortunadamente, la gente viene lento con eso. Colombia se aceleró, también autorizó Perú, también Ecuador, ahora también Argentina, pero Uruguay se quedó. Yo creo que Uruguay tiene una oportunidad con el turismo cannábico, por la importancia del turismo para Uruguay. Esperamos que salga una regulación pronto, así nosotros podemos seguir invirtiendo y desarrollando todo esto”, insistió el exdiputado macrista, quien además confesó sentirse decepcionado de las instituciones gubernamentales tras su paso por el Congreso de la Nación.

“Estamos en el siglo XXI, pero con instituciones como el Congreso de allá, o el Parlamento de acá, que son del siglo XVIII, y con tecnología del siglo XV, donde hay que ir a sentarse y levantar la mano para votar una ley. Todas esas modalidades son obsoletas, burocráticas, lentas, y hacen que todo eso termine dañando a la democracia, y uno termine desilusionado con sus representantes”, reflexionó.

Más allá del proyecto en pausa, Facundo Garretón confiesa haber encontrado su propósito en la vida, completando así el designio de su abuelo quien le enseñó desde muy pequeño cuáles eran los dos días más importantes en la vida de un ser humano: el día del nacimiento y el momento en que se halla la verdadera misión en el planeta. Algo que, según el propio tucumano, lo encuentra pleno. ¿Y feliz? Es la última pregunta del periodista charrúa. 

—¿Es feliz? –le consulta Bianchi.

—La felicidad es un concepto subjetivo y depende de las expectativas. En mi caso, claramente mi vida superó todas mis expectativas. Así que sí, soy muy feliz –responde el exdiputado macrista reconvertido en gurú cannábico y dueño de la mansión de Susana Giménez.

Y como Román a Macri en el torneo Clausura 2001, hoy Facundo Garretón hace la gran Topo Gigio.

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