La madre del pequeño quedó en libertad tras dar su versión de lo que ocurrió el pasado domingo en una vivienda del barrio El Palomar. El testimonio de la abuela del menor complicó la situación del papá.
La Justicia ordenó allanar la vivienda donde reside el menor.-
El pasado domingo ingresó al Hospital de Niños de Tucumán un bebé de un año que aún pelea por su vida tras haber ingerido cocaína en su domicilio del barrio El Palomar de Banda del Río Salí.
Aún en terapia intensiva a la espera de una evolución favorable, la Justicia ya actúa para saber cómo el menor consumió la sustancia que le provocó dos paros cardiorrespiratorios que fueron contrarrestados en el nosocomio. El lunes, la Justicia ordenó un allanamiento en la vivienda donde encontraron restos de cocaína.
En una audiencia realizada ayer martes, los progenitores del bebé dieron sus versiones de lo ocurrido, con algunas contradicciones en sus declaraciones con el objetivo de no ser procesados. El auxiliar Gonzalo Zavalía, con instrucciones del fiscal Pedro Gallo, contó que el pequeño consumió la droga de manera accidental cuando se encontraba con sus padres en la vivienda. “Ambos plantearon diferentes versiones con la que pretenden tergiversar lo que realmente ocurrió”, dijo y agregó que la acusada aseguró que la droga se le podía haber caído a un tal “Tito” o a un ayudante para que podaran un árbol del frente de la vivienda. Zavalía indicó además que el padre había asegurado que no se encontraba en el domicilio cuando el niño ingirió la cocaína.
Al momento de declarar, la mamá del pequeño, tras insistir en la versión de la tercera persona, luego afirmó que la droga era de su pareja porque es consumidor. “Lo dije por miedo, tengo miedo”, declaró sin explicar a qué temía. “Mi chiquito estaba jugando con ‘Hércules’ que es su perrito. De pronto, lo observé en la cama, como si estuviera machadito, Le vi las manitos un polvo blanco, pensé que era harina”, añadió.
“Estoy desesperada, no como desde que me detuvieron. No sé nada de mi chiquito y de mi otra hija de nueve años. Necesito estar al lado de mi hijo”, finalizó.
Por su parte, el padre del bebé contó que en ese momento no se encontraba en la vivienda. “Fui cuando me avisaron que algo malo había pasado. Tampoco consumo drogas porque ya tuve problemas para ver a mis hijas que tuve con otra pareja”, señaló.
En dicha audiencia, el auxiliar de la fiscalia citó los testimonios de los vecinos para desvirtuar esas versiones. Entre otras cosas, dijeron que el único que había podado el árbol ese día era el acusado; que se trataba de una familia conflictiva y que los habían señalado como los vendedores de droga de la cuadra. “Hasta hubo una persona que contó que la pareja, junto a un tal Luna, estaban estirando la sustancia cuando ocurrió el lamentable episodio”, indicó.
Por último dio a conocer la declaración de la madre de la acusada. “Desde un año y cinco meses que están juntos. Me oponía a esa relación porque sabía que vendía drogas. Él llevó a esa vida a mi hija”, habría atestiguado la mujer, versión que salió publicada en La Gaceta. “Después me enteré de que él le pedía a ella que se hiciera cargo de todo porque no podía afrontar otro proceso penal. También le dijo que él se haría cargo del abogado y que la sacaría rápido”, añadió.
Ese dato habría quedado probado con el envoltorio con restos de cocaína que fue encontrado por los policías en la vivienda del barrio El Palomar. Para los especialistas, allí podrían haber guardado hasta 250 gramos de esa sustancia. Zavalía anunció que los acusaba de abandono de persona doblemente agravado por generar un grave daño a la víctima y por ser cometido por sus padres.