Inspirada por esta frase y la figura de Isauro Arancibia, la docente e investigadora Daniela Wieder lleva a cabo su trabajo para desentrañar la participación de los maestros en las luchas sociales de Tucumán durante los '60 y '70.
Foto: Medios UNT.
La frase de Eduardo Rosenzvaig se refería a Isauro Arancibia, el maestro monterizo que fue secretario general del gremio docente ATEP y que fue asesinado en la noche del 24 de marzo de 1976 y a quien le robaron sus zapatos luego del crimen. Y fue esa frase la que inspiró a la docente e investigadora de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNT, Daniela Wieder, a investigar la participación de los maestros en las luchas sociales de Tucumán durante s los '60 y '70.
La imagen del docente descalzo en el cielo se transformó en "un símbolo del movimiento docente y de los procesos de memoria que se llevan adelante”, asegura Wieder, quien agrega que “conocer la figura de Isauro y esta historia me hizo preguntar qué había pasado con el magisterio en el momento previo a la última dictadura, y qué rol habían tenido los maestros tucumanos que pueda explicar el ensañamiento de los militares con los maestros”.
Sobre los años a los que dedica su trabajo, las décadas de 1960 y 1970, la docente afirma: “Son años muy complejos para el mundo, para Argentina y para Tucumán en particular. Fueron años de grandes transformaciones, de alternancia entre dictadura y gobiernos constitucionales débiles, de transformaciones culturales, de muchos levamientos juveniles, donde coincidieron levamientos obreros con levamientos de estudiantiles en todo el mundo y en nuestro país”. En ese contexto "fue que los docentes unieron sus reivindicaciones, sus luchas particulares a las de otros sectores sociales que también estaba manifestándose en esta época”.
En su trabajo, la profesora de Historia destaca la huelga docente de 1959: "las maestras locales abandonan durante 24 días las aulas y dictan clases en espacios alternativos como plazas, parques, clubes, iglesias y hasta en vagones de trenes. Fue una huelga muy fuerte que fue reprimida y que el gobierno de Celestino Gelsi intentó desarticular. Si bien los docentes no consiguieron el aumento salarial, la huelga consolidó mucho más la organización docente". En este punto, hace hincapié en la participación de las mujeres. “Como sabemos, el gremio docente es un gremio feminizado porque la mayor parte de las trabajadoras de la educación son mujeres. Los '60 fueron años de mayor participación femenina, y es así como vemos muchas mujeres sosteniendo actividades gremiales y participando en el espacio público. A partir de esta huelga empiezan a ocupar más cargos y tareas en la organización sindical”, asegura.
El cierre de ingenios durante el gobierno de facto de Onganía también forma parte del trabajo de Wieder. La política de la autodenominada "Revolución Argentina" llevó a una crisis económica y "a la represión, que ya se venía dando, se agregó una gran deserción escolar, el deterioro absoluto de los edificios educativos y el empeoramiento de las condiciones laborales de los maestros". Los docentes comenzaron a oponerse a la dictadura por esa crisis económica y por la situación represiva de una manera tan fuerte que “las formas de participación y de lucha excedieron al sindicato y más bien participaron por fuera del mismo, en los espacios laborales y junto a las comunidades más afectadas que estaban en lucha”.
Sin embargo, no se quedaron en los reclamos de su sector, sino que "se consolidaron como organización y manifestaron su apoyo a los 'tucumanazos', que fueron levantamientos estudiantiles y obreros en la Provincia, hubo muchas huelgas y movimientos particulares de los docentes, como el Gran Congreso Nacional de Educación que se realizó en Tucumán en 1970". Ese acompañamiento de los docentes al reclamo de otros sectores sociales es una importante manifestación de lo que se denomina 'retroalimentación de las luchas de los sectores populares' durante la dictadura. “Esos elementos nos permiten explicar por qué el sector docente resultó aleccionado por la última dictadura. Todo ese pensamiento crítico del docente y esa capacidad de estar en todo el territorio, son factores que nos permiten explicar los motivos de la represión hacia ellos. Y conocer esa historia es aportar a los procesos de memoria, verdad y justicia”, concluyó la investigadora.