URGENTE

"Necesito llegar a alguna entidad pública o política": el tucumano que lucha por salvar a su hijo

Franco (14) tiene un tumor en la cabeza, y su papá necesita con urgencia darle una mejor calidad de vida: "Con un trabajo en blanco y obra social la historia sería otra".

29 Oct 2022 - 21:18

“No quería arrancar con una colecta de dinero, prefiero pedir un trabajo en blanco, eso es lo más importante” asegura Matías Gallardo (33). Solamente las personas que tienen enfermedades crónicas o hijos que las padezcan, saben lo vital de tener una obra social en la familia para poder afrontar con poco más de soltura los permanentes gastos que esto implica.

El nudo se presentó en la familia Gallardo en diciembre del 2018, cuando Franco, el mayor de sus hijos, comenzó a convulsionar. A partir de ese momento comenzaron los estudios médicos exhaustivos para saber el porqué de tan extraños episodios, que duraban entre 30 a 40 minutos y que dejaban en el niño 10 años secuelas que solo se iban con el correr de las semanas.

“Era tratado por un neurocirujano del Hospital de Niños, justo yo quedé sin trabajo y no pude seguir pagando por la parte privada. Un poco antes de julio del 2019 se dan con que lo que tenía era un tumor y desde ahí se empezó a hablar de su cirugía” explica Matías para eltucumano.

A sabiendas de lo complejo que es conocer la existencia de un tumor cerebral y con las demoras propias del sector salud durante la pandemia, los resultados más exhaustivos de lo que pasaba con Franco (14) se conocieron hace un año. El tumor está alojado en una parte del lóbulo izquierdo que estaría directamente relacionada con el habla y la motricidad

“En ese momento me recomendaron no hacer la operación porque si bien tenía mi hijo convulsiones fuertísimas eran muy temporales, no continuas, cada 4/6 meses aproximadamente. Me dijeron que las secuelas eran del 100% y que seguro iba a quedar con algo que no era temporal, sino permanente, para siempre”, recuerda el afligido papá.

“A pesar de decidir no operar, continuaron los estudios para ver si este tumor crecía, así fue como descubrieron que tiene un pequeño deterioro en la memoria a corto plazo, aunque por el momento no le afecta en nada escolar. A mediados del año pasado, antes de diciembre, empezaron a cambiar sus convulsiones, eran más seguidas y más cortas, casi imperceptibles, algunas son como que se queda en la nada, como perdido, le dicen convulsiones por ausencias. Entonces lo empecé a llevar de nuevo y este neurocirujano me explicó que a él no le correspondía seguir tratándolo, que Franco debía ir a un neurólogo”, comentó.

En ese momento y con otra opinión profesional, toda la familia entró en un dilema: “En ese proceso me quedé sin trabajo y obra social, y conseguí un neurólogo en el Hospital de Niños. Él me dijo que era raro que hayan decidido no hacer la operación porque deberían haber aprovechado su edad y juventud para apostar a que se recupere. Me explicó que si el tumor no era benigno que podía hacer metástasis y ahí no hay vuelta atrás. Me contacté con el doctor Campero del hospital padilla que hizo interconsulta con otro médico, y me dijo que si bien era sencilla la cirugía que en el hospital público no cuentan con herramientas para hacerla, que en el privado hacen esto con mucha más facilidad y comodidad, así que les pedí presupuesto”.

Tras analizar la situación del adolescente, finalmente llegó el número: $1.870.000, un número imposible para la familia Gallardo. Sin embargo, apela a que con una obra social todo sería más sencillo.

“Todos sus remedios los estoy costeando a través de mi familia, no me ayuda nadie más en nada. Son medicamentos muy caros, por eso quería hacer mi historia pública en las redes para poder hablar en alguna entidad pública o política y plantear mi situación”, detalló.

La familia de Franco es una familia del tipo “ensamblada”. Con él, son cuatro los niños que viven junto a Matías y su esposa en el barrio Villa Urquiza, y que ahora atraviesan una situación que los golpea de cerca, económica y emocionalmente: “Yo trabajaba en una empresa de seguridad que le fue mal en la pandemia, ahí quedé sin trabajo. También fui cajero, hice atención al cliente. Necesito un trabajo en blanco para tener obra social”

La triste situación de salud y de constantes visitas al médico de este adolescente tucumano le generaron, según su padre, una compleja mezcla de emociones: “Mi hijo Franco era muy distinto antes de esto, en parte por la adolescencia y en parte por la enfermedad dejó de ser tan activo y social, antes era una personita muy activa que hacía de todo, natación, artes marciales, poco antes del tema de las convulsiones ya empezó a dejar todo, no quería hacer nada y después con esto fue peor. Está cerrado, me dice que quiere estar solo, que no quiere hacer nada ni tener amigos. Fue bastante feo para él todo este tema, entrar y salir de hospitales, entrar y salir de la escuela, a la mínima descompostura lo tengo que retirar de la escuela, él se siente mal con esa situación. No creo que tenga depresión pero si veo que está triste y con miedo”, nos dice.

“En la familia tenemos un debate interno bastante complicado, ahora Franco teme operarse porque recuerda las secuelas de las que le habló el neurocirujano que nos atendía primero. No solicité de primera una colecta porque lo que más necesito es una obra social para que al menos tenga cubiertos sus remedios. Y sobre la operación, sé que si dejo pasar más tiempo es más plata, es mejor que me mueva cuanto antes, cada vez costará más dinero”, finalizó.

Si querés o podés colaborar de alguna manera con esta familia, te dejamos el número de Matías Ezequiel Gallardo, el papá de Franco: 3813454171.

seguí leyendo