ELECCIONES 2023

Una renuncia en cada estación del largo viaje hacia la candidatura presidencial

Cuatro veces en los últimos 12 meses anunciaron la renuncia del jefe de Gabinete, el tucumano Juan Manzur, y su retorno a la provincia. Prácticamente desde que asumió, su dimisión fue una obsesión para los medios. Sin embargo, se mantiene en su cargo y hasta se especula con sus posbilidades de integrar una fórmula nacional.

10 Ene 2023 - 09:01

En septiembre de 2021 el oficialismo sufrió un duro golpe en las elecciones intermedias a nivel nacional. La gestión de Alberto Fernández, que tuvo que enfrentar una pandemia a apenas 100 días de haber asumido, con un estilo dubitativo ante una profunda crisis económica y con errores garrafales ante la opinión pública, como el vacunatorio VIP o la fiesta privada en Olivos en medio de las restricciones implementadas por él mismo, cosechó magros resultados ante una oposición que en 2020 hacía fila para sacarse fotos con el primer mandatario y su imagen positiva estratosférica.

Ese resultado, aparte de un golpe, fue el blanqueo de una ruptura en la dupla gobernante y el comienzo de los mensajes, a veces epistolares, a veces mediante discursos públicos, por parte de la vicepresidenta Cristina Kirchner hacia su compañero de fórmula. En la primera carta lanzada por la presidenta del Senado, un nombre se llevó todas las miradas, al ser señalado por la ex presidenta como el hombre indicado para ordenar la tropa: el tucumano Juan Manzur, gobernador de la provincia cumpliendo su segundo mandato. En esos días, Manzur gozaba de haber ganado la feroz interna contra su vice, Osvaldo Jaldo (al parecer el 2021 no fue un buen año para las parejas gobernantes), y de haber casi que garantizado su victoria en las generales, dada la diferencia con Juntos por el Cambio. La convocatoria del presidente llegó, no sin algunos rodeos previos, y Manzur se mudó a Buenos Aires a fines de septiembre, no sin antes fumar la pipa de la paz con Jaldo y cerrar por arriba una interna que por debajo todavía seguía recogiendo heridos.

Pasaron las elecciones generales y la distancia entre oficialismo y oposición, que las encuestadoras se apuraron en expandir, se vieron reducidas en el total nacional (en Tucumán hubo dos puntos de ventaja y la paridad técnica fue atribuida a los resabios de la interna que habían atravesado las dos facciones del oficialismo). Con apenas dos meses en su cargo, comenzó una seguidilla de anuncios sobre una supuesta salida de Manzur del Gabinete Nacional. Por lo general eran anuncios en potencial ("Manzur renunciaría") y a veces hasta se postulaban reemplazantes.

El 27 de diciembre de 2021, el diario Perfil aseguraba que la permanencia de Juan Manzur al frente de la jefatura de Gabinete "tambaleaba". La razón para esperar la salida del tucumano era una "ríspida confrontación" con Alberto Fernández y las quejas del gobernador con licencia por las operaciones en su contra realizadas desde el entorno presidencial. La salida de Manzur se daría en tándem con la de Martín Guzmán, que finalmente salió del gobierno seis meses después.

El 3 de febrero fue el turno de Noticias. "Ya no pisa sobre tierra firme", publicó el medio, luego de racontar las actividades de Manzur en las que lo llenaron de elogios representantes de distintos sectores del gobierno (gobernadores, ministros y hasta el mismo Alberto Fernández). Incluso vaticinó el nombre de Agustín Rossi como reemplazante, en caso de que el tucumano decidiera volver a su provincia o empezar a refugiarse en la Cámara Alta.

Quizás el momento de mayor turbulencia real de Manzur dentro del gobierno nacional se dio en los primeros días de julio. En aquel momento se dio la también por mucho tiempo anunciada renuncia de Martín Guzmán al Ministerio de Economía, en pleno discurso de Cristina Kirchner. Quienes anunciaban en enero la salida de Guzmán como "inminente", en julio se adjudicaron la primicia. Todos los medios especularon con que Manzur le cedería su lugar a Sergio Massa, por entonces presidente de la Cámara de Diputados, y que volvería a Tucumán a pensar en la campaña electoral. Nada de eso pasó: luego de las frenéticas reuniones en Olivos, Manzur continuó en su puesto y en Economía fue designada Silvina Batakis (un mes después sería reemplazada, ahora sí, por Massa, pero sin afectar la posición del ex ministro de Salud). A pesar de que en el diario Clarín señalaban que "nunca terminó de hacer pie en Casa Rosada", el ciclo Manzur todavía estaba lejos de terminar.

Este episodio no necesariamente fue un yerro de los medios que daban por saliente al tucumano. Algo que caracteriza a la gestión Fernández es la poca claridad para los anuncios y la filtración de rumores que parecen muy concretos y que se desvanecen en el aire horas y hasta minutos después. Durante todo 2022 se especuló con un "relanzamiento de gobierno" que nunca llegó. Seguramente existió el plan de Massa "superpoderoso", incluso con la jefatura de Gabinete controlando Economía y otros sectores, pero tardó en llegar y, una vez más, de una manera deformada a la que se dejo entrever previamente. 

Pero en este gobierno es imposible relajarse. Luego de la salida de Guzmán y de los movimientos posteriores (posteriores a las posteriores, porque Batakis duró un mes en su cargo y fue reemplazada en pleno vuelo EEUU-Argentina), en octubre, durante el fin de semana largo, se dieron nuevas salidas. Elizabeth Gómez Alcorta y Claudio Moroni abandonaban el Ministerio de la Mujer y la cartera de Trabajo, respectivamente. Y como cada portazo de los funcionarios que estaban por debajo de él, Manzur recibió las esquirlas. Fue así que Perfil se volvió a preguntar sobre su continuidad (en rigor, sobre su salida) y hasta especuló con la posibilidad de que Juan Manuel Olmos, su vicejefe, sea su reemplazo.

Luego de los cuatro anuncios de salidas en menos de un año, el 19 de octubre el diario Clarín volvía a la carga y anunciaba que Manzur volvería a Tucumán... en 2023. El propio jefe de Gabinete lo aseguró en una conferencia de prensa junto a las nuevas funcionarias bajo su órbita (Victoria Tolosa Paz en Desarrollo Social, "Kelly" Olmos en Trabajo y Ayelén Mazzina en Mujeres, Género y Diversidad): "El año que viene conversaré con el presidente sobre las elecciones en Tucumán", dijo el médico pediatra, dando por sentado que su salida no estaba planificada para 2022.

Octubre dejó todas las posibilidades abiertas para el futuro de Manzur, al menos en la prensa. Perfil habló de su renuncia casi inminente; Clarín de su continuidad hasta, mínimo, 2023; y el sitio La Política Online especuló, en las últimos días del mes, con que se tomara licencia de su cargo nacional. Es decir, un gobernador en licencia para asumir como jefe de Gabinete, que a su vez tomaría licencia a su cargo en la jefatura para... ir a la provincia de la cual se había licenciado.

Desde entonces, se sucedieron las buenas noticias para Manzur, siendo la principal que la Justicia de Tucumán lo habilitó, a fines de noviembre, a presentarse como candidato a vicegobernador de la provincia, encarrilando los planes de presentarse en la fórmula invertida con el hoy vicegobernador a cargo del Poder Ejecutivo, Osvaldo Jaldo, el próximo 14 de mayo. Elecciones a las que se presentará contra un candidato aún indefinido, ya que la oposición, que recolectó un importante 40% en 2021 se dedicó a la guerra interna por el puesto principal (sin acuerdo, todavía, ni siquiera sobre la forma en que se elegirá el candidato).

En la segunda semana de enero, una noticia tuvo repercusión nacional: este lunes se pudieron ver carteles en Mar del Plata con la leyenda "Juan XXIII", firmados por "La Rucci", una agrupación bancaria que tiene entre sus filas al diputado nacional por el Frente de Todos tucumano, Carlos Cisneros. En su edición del domingo, elDiarioAR afirma que el cálculo del tucumano es que nadie del binomio presidencial se presentará (el presidente porque no puede y la vice porque no quiere) y que el tercero en discordia, Sergio Massa, no podrá domar la inflación que castiga a los bolsillos de los argentinos, por lo que "el candidato voy a ser yo".

Desde que se mudó a la Ciudad de Buenos Aires, se especula con que su trabajo en el Gabinete funcione como un trampolín hacia la carrera presidencial (no necesariamente como el primer candidato, pero sí al menos en la fórmula). Existen factores que lo ayudan a soñar: ha generado consenso en un gobierno muy dividido (la vicepresidenta, con la que tenía una fuerte pelea, fue quien sugirió su nombre; muchos medios insistían con que Alberto Fernández no lo quería por su alto perfil para ahora decir que en realidad es el presidente quien no quiere que el tucumano se vaya; tiene buena relación con los gobernadores y hasta con los intendentes de Buenos Aires, dada su experiencia de gestión en esa provincia); sus conexiones internacionales, importantes para recaudar fondos de cara a una costosa campaña presidencial; la temprana deserción de la figura más convocante del panperonismo, la vicepresidenta; y la ausencia de una figura clara que logre encolumnar a todos los actores del Frente de Todos, dada la mala imagen hacia afuera y hacia adentro del Presidente (aunque vaya a especular con la reelección hasta último momento).

El desconocimiento de su figura, algo que es consignado en el artículo dominical de elDiarioAR como una desventaja, no parece ser algo imposible de revertir. En definitiva, cualquier persona que sea ungida como candidata a presidente de la Nación, y más si es por el oficialismo, no tardará en ser conocida, tanto por sus aliados como por sus enemigos.

Luego de cuatro fallidas renuncias y salidas del gobierno nacional, el tucumano logró surfear todas las especulaciones. En cualquier momento que salga, a partir del comienzo de este año, tendrá lógica, por su interés de jugar fuerte en las elecciones provinciales. También se cumplirá la palabra de Alberto Fernández, que aseguró que “Juan va a dejar de ser jefe de Gabinete cuando Juan lo decida”. Si logra ofrendar al peronismo nacional una victoria clara en Tucumán en mayo (algo que prometió en el acto del último Día de la Lealtad), quizás pueda acercarse unos metros más a la estación final de su largo viaje: integrar la fórmula presidencial por el oficialismo.

seguí leyendo