Son horas de mucha tristeza para Lola y Francisco desde que su loro Pepe ya no está con ellos. Dónde aportar datos del paradero de la mascota que se perdió en Yerba Buena: “Capaz que ha volado y alguien lo tiene”.
En la casa de los Ordoñez ayer a la mañana no se escuchó el “¡Pololo! ¡Pololo! ¡Pololo!” con que Pepe suele llamar a Francisco Octavio al comienzo de cada día. Cuando salieron al patio, tanto su aro como su jaula estaban vacíos, pero aún mayor era el vacío que la ausencia de la querida mascota había dejado en los corazones de esta pareja de jubilados que lo crio desde el despuntar de sus primeras y coloridas plumas.
“De noche lo dejamos durmiendo en la galería, en la jaulita de él. Él andaba volando por el patio, pero ahora no lo encontramos por ningún lado”, comenta Lola Jiménez de 70 años. Entre la noche del lunes y la madrugada de ayer Pepe desapareció de su hogar en Pampa al 1100, en el Barrio Los Pinos de Yerba Buena, la casa que compartía con Lola, Francisco y los dos perritos de la pareja.
Pepe había llegado a sus vidas hace cuatro años cuando empezaba a emplumar. Entonces, una persona se lo había regalado a Francisco, de 75 años: “A mi esposo se lo regalaron de chiquitito, no tenía plumitas ni nada”. Según explica Lola, desde que notaron la ausencia de la mascota no hubo hasta el momento ninguna noticia de su paradero: “Hasta ahora no sabemos nada, lo salimos a buscar por acá por la zona y no hay novedades”.
Cuenta Lola que, de día, Pepe solía andar solo por la casa o apostado en su aro. Por las noches, el ave era puesto a resguardo en su jaula y tapado para que pueda descansar. “Lo poníamos en su jaulita por los gatos, más que nada. Nosotros estamos acostumbrados a tenerlo suelto”, comenta.
“La verdad que lo extrañamos un montón. No creo que se lo hayan llevado, salvo que lo hayan encontrado en la calle”, confiesa la mujer que comenta que el loro desayunaba, almorzaba, merendaba y cenaba con ellos. Le gustan las frutas como la manzana, la naranja y la pera y dice varias palabras como “Ya va, ya va” cuando alguien tocaba el timbre o pregunta que hay para comer. También se sabía el nombre de los perros y de la nieta del matrimonio, Flor.
“Si alguien lo tiene yo le pediría encarecidamente que se comuniquen con nosotros y que lo devuelvan, capaz que ha volado y que alguien lo tiene. Lo extrañamos”, dice y deja los teléfonos para que aquellos que sepan algo de Pepe se pongan en contacto: 3813002751 o 3813006149.