Los familiares de Gladis, una jubilada de 79 años, buscan justicia para detener a tres personas que estarían involucradas en el tiro al aire que impactó en la pierna de la octogenaria la madrugada del 6 de enero: “Pasan por mi casa y se ríen”.
La madrugada del día de Reyes, es decir, el 6 de enero, Gladis Angélica Acosta, una abuela jubilada de 79 años, tomaba aire fresco junto a su familia en la galería de su casa en Villa Muñecas, plena capital tucumana, para apaciguar la calurosa noche veraniega que se vive en Tucumán durante esa fecha.
En ese momento, según relató Patricia Noemí Acosta, su nieta, seis personas comenzaron un enfrentamiento armado, producto del cual un tiro al aire impactó en su abuela: “Le pegaron un tiro en la pierna izquierda, hubo que ingresarla al hospital Avellaneda, y quedó internada luego en en sanatorio Luz Médica. De esos seis que estaban a los tiros, solo conozco a tres, todos vecinos míos. Yo vi al que hizo el tiro al aire” explica Patricia para eltucumano.
Esta información es la que llevó la nieta de Gladis cuando se presentó en la comisaría 14 para radicar la denuncia a estas tres personas: “Nunca hubo ni detención, ni me llamaron a rectificar la denuncia o ampliar. Hubo 4 allanamientos para buscar el revolver el cual obviamente no encontraron, no hubo detención” se lamentó.
“Se presentó un escrito para que desde fiscalía me llamen para declarar y ampliar. Prácticamente se archivó la causa, será porque ellos tienen abogados con plata. Aquí quedó una víctima que es mi abuela y quiero la detención de los tres, porque aparte de que pasan por mi casa y se ríen, tengo las amenazas de sus números de teléfono, números privados, tengo amenazas de las madres de los tres que yo denuncio y nadie hace nada” confesó la nieta de la víctima.
En estos momentos, las consecuencias para la salud física y mental de Gladis han sido tremendas, y la familia las sufre junto a ella: “Mi abuela ha quedado insana para toda la vida, ya no puede caminar normal porque la pierna la tiene muy hinchada, el orificio de atrás no cicatriza, a los costados le quedaron varios hematomas que se le irán con fisioterapia pero ¿qué pasa? Le duele, le duele tanto que no podemos hacerle los masajes”, detalló Patricia.
“Quedó con ese miedo de sentarse a tomar aire en la galería porque si se siente un tiro se altera, tiene mucho miedo, es una persona que tiene marcapasos, y ese día del disparo ella hizo un infarto pero volvió por el golpe de corriente del marcapasos. Ahora ella vive de la cama al sillón y del sillón a la cama. No volvió a hacer su vida desde esa noche, se pierde, a veces no se acuerda de las cosas. Me pregunta si fui a poner la denuncia todavía, se tilda. Ella solo recuerda haber estado sentada, sentir el ardor y levantarse luego en terapia intensiva”.
“Quiero que detengan a los tres”
“Ellos siguen como si nada, pasan por mi casa todos los días, se burlan. Esas personas amenazaron a mis vecinos para que no salgan de testigos, los han amenazado para que se queden callados y no digan nada. Me siento una víctima, no tenemos respuestas de nadie, ni siquiera ellos como gente vinieron a preguntar qué necesita mi abuela, hay que ayudarla ahora a cambiarse, ponerle pañales de noche. Hasta el 13 de enero me preguntaron como estaba, pero después de eso empezaron la amenazas, me dijeron que levante las denuncias o que me iban a reventar la casa, hasta inventaron que me ofrecieron 200 mil pesos”
“Quiero que sepan que si después de hacer este descargo público me llega a pasar algo a mí o a mi familia, es culpa de ellos tres” cerró Patricia, esperanzada en llegar a los agentes de justicia a cargo de velar por la seguridad de su abuela y su familia.
La herida de Gladis.