Llegó a las 4 para sacar un turno para su hija, pero vivió un momento más que incómodo. "No soy el único que padece esto y tampoco es el único dispensario con estos problemas".
CAPS (Imagen ilustrativa)
Fabio Zelaya arrancó la semana con bronca. Fue el lunes a las 4 de la mañana para conseguir un turno en el CAPS del barrio Juan Pablo I y denunció lo que vivió: “Es un padecimiento que tenemos siempre en el CAPS. El principal problema es el empleado que recibe a la gente, anota y da turnos. Se hace el canchero. Atiende mal. Provoca. Se cree el sobrino de Alberto Fernández”.
La bronca de Fabio comenzó porque necesitaba la ficha médica de su hija para la escuela: “Yo tenía el número 8 y la doctora empezaba a las 8. Necesitaba la ficha médica de mi hija. No era una urgencia pero sí necesario. El problema es que no encontraban la ficha médica de mi hija y recién a las 11.15 apareció mágicamente. El problema es el que atiende, no la doctora, aunque lo apaña”.
“No es la primera vez que vivimos esto en el CAPS del barrio. Y no soy el único. No voy a mandar a mi señora y a mi hija a las 4. Fui yo, saqué el turno, pero lo mismo nos complicó toda la mañana. No le importa nada, no le interesa nada, no es médico, parece el sobrino de Alberto Fernández. Mi señora tenía todas sus cosas que hacer a la mañana y no pudo. A las 10 la tendría que haber atendido”, cuestionó el vecino del barrio que trabaja a siete cuadras del CASPS.
“Te hacen perder tiempo, no te tratan de buena manera, quería acomodarle las ideas porque te da impotencia pero fue mi señora la que me ha atajado. Si vas temprano a la calle del CAPS te vas a hacer un festival con los comentarios que hacen en el dispensario. Salvo la atención de la pediatra, los intermediarios son los problemas. Se han tomado pastillas de altanería. A todos los tratan mal, son asquerosos. El tema es que es el único dispensario de la zona, a 12 cuadras queda el Policlínico de San Cayetano y ellos mismos nos preguntan: ‘¿Por qué no van al CAPS del barrio de ustedes?’”, denunció.
Y para el final, la frutilla del postre: “No hay especialistas en el CAPS. Ah, y no vayan entre las 7.45 y 8.30 porque desayunan. Se meten en algún lado y no los encontrás. El canchero de la puerta te dice: ‘Espere ya lo van a llamar’. Este es un problema a resolver: no soy el único con estos problemas y ese CAPS no es el único que tiene este problema en la atención”. ¿Qué pasa en nuestros dispensarios?
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