Así evolucionó el apoyo a las principales fuerzas políticas de la provincia en cuatro años.
Con la publicación de los resultados finales del escrutinio definitivo, hoy se abre la puerta a un nuevo proceso: la de la comparación con la anterior elección general. Es con estas cifras con las que se puede saber a ciencia cierta si la victoria fue realmente tal o si la derrota también puede tener cierto sabor a triunfo. Es que el valor está en los detalles, en aquellas diferencias que determinan crecimiento o caídas estrepitosas, como las que efectivamente hubo en estos últimos comicios.
Primero lo primero, números fríos para contestar la pregunta básica: ¿cuántos votos sacó cada una de las fuerzas participantes? Una respuesta que analizaremos desde la categoría gobernador, que es de la que se desprende el resto de las categorías (legislador y concejal).
Fueron en total ocho las fórmulas, que obtuvieron los siguientes números:
Frente de Todos (Jaldo-Acevedo): 612.862 (54,97%) Juntos por el Cambio (Sánchez-Alfaro): 371.034 (33,28) Fuerza Republicana (Bussi-Huessen): 44.061 (3,95%) Libres del Sur (Masso-Guerra): 17.441 (1,56%) Frente de Izquierda (Correa-Arreguez): 7272 (0,65%) Política Obrera (Grassino-Toranzo): 3052 (0,27%) Nos Une el Cambio (Coria-Guzmán): 1317 (0,12%) Camino a la Lealtad (Burgos-Rougés): 321 (0,03%) |
Haciendo la comparativa con 2019, el oficialismo provincial sumó más de 100 mil votos en cuatro años, convirtiéndose Osvaldo Jaldo en el gobernador más votado de la historia de la provincia, superando la barrera de los 600 mil sufragios. Un hecho que puede estar vinculado indirectamente a dos fenómenos: el primero, la suma de más de 100 mil personas del padrón electoral y, segundo y no menor, la unidad de todas las fuerzas del peronismo. No está de más recordar que cuatro años atrás una importante facción encabezada por el ex gobernador José Alperovich había decidido participar por fuera del frente peronista, obteniendo más de 100 mil votos y quedando cuarto.
A pesar de la derrota por casi 300 mil votos, el frente Juntos por el Cambio (JxC) experimentó un crecimiento de más de 14 puntos. A los 200 mil votos obtenidos en 2019 sumó alrededor de 170 mil voluntades. Un salto a tener en cuenta.
Fuerza Republicana continúa siendo la tercera alternativa más votada en Tucumán, aunque los números de 2023 demuestran una retracción importante. En 2019 el partido de Ricardo Bussi superó la barrera de los 130 mil votos. A eso le sumó la obtención de ocho bancas en la Legislatura. Una verdadera victoria, pese a no hacerse del sillón de Lucas Córdoba. Ahora, en los comicios de junio, el hijo del represor genocida sumó poco más de 44 mil voluntades, perdiendo más de 90 mil en cuatro años.
Quien se metió en la discusión de fuerzas más votadas fue Libres del Sur, partido encabezado por Federico Masso, que se posicionó cómodo en el cuarto lugar del ranking con más de 17 mil votos. En este caso es imposible hacer una comparativa con 2019, ya que ese año el dirigente no compitió en la categoría gobernador y, por el contrario, encabezó la lista de legisladores por Vamos Tucumán, lista que llevaba a Silvia Elías de Pérez como candidata a gobernadora y a Germán Alfaro como candidato a intendente de capital.
Por último, la izquierda tucumana no experimentó grandes cambios respecto a 2019. Aquel año compitieron con tres listas que sumaron poco más de 12 mil voluntades entre todas. Este año fueron a las urnas con dos listas, que sumadas obtuvieron el apoyo de poco más de 10 mil tucumanos y tucumanas.
El peronismo continuará siendo mayoría en la Legislatura, en poder de más de la mitad de las 49 bancas en juego cada cuatro años. La oposición, en tanto, estará representada por tres fuerzas: la primera Juntos por el Cambio, que a su vez tendrá facciones muy marcadas (UCR por un lado y alfarismo por otro), la segunda el bussismo y por último Libres del Sur con una banca ganada en capital.
34 bancas para el Peronismo (capital 9 / oeste 14 / este 11) 12 bancas para Juntos por el Cambio (capital 7 / oeste 4 / este 1) 2 bancas para el Bussismo (capital 2) 1 banca para otra oposición (capital) |
Algunas fuerzas políticas se es meran en autoconvencerse victoriosas en los últimos comicios. Es el caso de Fuerza Republicana, todavía tercera fuerza política a nivel provincial, que supo ser segunda mayoría en la Legislatura. Las cifras hoy dictan otra realidad y, si bien le sigue alcanzando al partido para autoproclamarse como “la tercera opción”, los números no lo separan demasiado de la que sería la cuarta e inclusive la quinta.
En otras palabras, el partido fundado por el difunto represor y genocida Antonio Domingo Bussi demostró una importante retracción en estos últimos comicios, tanto en cantidad de votos en la categoría gobernador como en la categoría legislador y concejal.
De ocho bancas obtenidas en 2019, hoy el bussismo sólo mantuvo dos. Sumado a esto, perdió representatividad en secciones como el Oeste, donde no obtuvo bancas para el Parlamento provincial y en donde también perdió ediles en localidades importantes como Yerba Buena, lugar de residencia de Ricardo Bussi, de donde directamente fue desterrado políticamente. La capital, su último bastión.
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Como en toda elección, siempre hay derrotas que resuenan mucho más que otras. Y teniendo en cuenta que hasta 2027 la Legislatura tendrá integrantes de renombre ocupando sus bancas, por qué no hablar de aquellos viejos conocidos que quisieron volver a sentarse en su antiguo cojín, pero que no contaron con el apoyo suficiente.
Ariel García es uno de ellos. Para algunos hacedor de la figura de Roberto Sánchez como candidato a gobernador luego de que lograra imponerlo como candidato único a la Presidencia de la seccional tucumana de la Unión Cívica Radical (UCR). Su intención era volver a la Legislatura que abandonó allá por 2015, tras casi cuatro años como delegado regional de ENARGAS (Ente Nacional Regulador del Gas) y luego de un breve paso por las filas del Frente de Todos (FdT) en 2019, acuerdo sellado simbólicamente con la boina blanca acomodada sobre la cabeza del entonces candidato a gobernador Juan Manzur, que buscaba su segundo mandato.
Domingo Amaya encabezó la lista de candidatos a legislador por capital en su acople Viva la Ciudad, frase que fuera el lema elegido durante su gestión de casi doce años al frente de la Municipalidad de San Miguel de Tucumán. Ni su trayectoria ejecutiva municipal, ni su aventura nacional como funcionario del expresidente Mauricio Macri le alcanzaron para hacerse de una banca en la Legislatura. Quedó a 200 votos de la banca 19, que finalmente fue para Hugo Ledesma de Activar.
En la categoría intendente también fueron varios los casos en que ex alcaldes no contaron con los votos suficientes para volver a ocupar sus viejos despachos. Julio Silman es uno de ellos, actual legislador que protagonizó el segundo mano a mano más apasionante, detrás de Chahla-Ávila. Menos de un punto le negó su regreso y cayó derrotado en Alderetes ante su par legislativa Graciela Gutiérrez, también primera dama municipal.
En Banda del Río Salí, en tanto, otro ex intendente, Zacarías Khoder, no logró su regreso triunfal. Fue derrotado por el legislador Gonzalo Monteros, hijo del actual alcalde bandeño, Darío Monteros, quien además ostenta el logro de haber sido el dirigente que más legisladores consiguió con su lista (6 en total).