Violencia de género

“Quisiera que sea una pesadilla”: funcionaria judicial de Tucumán denunció a un compañero por abuso sexual

El caso se encuentra en la fiscalía de Adriana Reinoso Cuello, quien analiza todas las pruebas que hay en el expediente para definir si formulará cargos en contra del acusado. Las versiones.

06 Jul 2023 - 11:01

Foto del Archivo: Palacio de Tribunales de Tucumán. (Crédito: Alejandro Gomez Tolosa)

Denunciar un abuso sexual no es fácil. Muchas mujeres nunca denuncian o lo hacen después de un tiempo, a veces cuando alguien más le cuenta su historia o sale a la luz una denuncia de una persona reconocida. Esto le paso a una tucumana que, después de un mes, pudo verbalizar lo que había vivido a bordo de un auto de un empleado de tribunales, alguien con quien ella, que es funcionaria judicial, tenía confianza.

La mujer, después de lo ocurrido, se encontraba en shock y en silencio. Transcurrido el tiempo, se encontraba disfrutando de una reunión familiar cuando el tema de conversación giró en torno a un caso de abuso sexual. Escuchar este relato y la opinión de sus familiares sobre el sospechoso le produjo algo en su interior y estalló. Un familiar se acercó a preguntarle el porqué de su reacción y recién en ese momento, pudo liberarse y contar. Recibió el apoyo de su familia y decidió llevar el caso a la justicia.

La fiscalía de Adriana Reinoso Cuello tiene, en este momento su caso. La victima, en Cámara Gesell relató una vez más el hecho, en forma detallada y pormenorizada y presentó una serie de pruebas para respaldar su versión como el testimonio de los profesionales que continúan tratándola y aportó las vestimentas que tenía puesta la noche que sucedió el ataque.

“Si tuviera que empezar a describir lo que sucedió, sólo se me ocurren palabras aisladas: vergüenza, dolor, culpa, angustia, desgarro. Quisiera que todo fuese una pesadilla que se termine al despertar”, explicó la víctima. “Lamentablemente esto es la vida real, y es algo que desgraciadamente me pasó a mí. Supongo que uno nunca imagina que podría ser víctima de un abuso sexual, y menos aún de una persona que le tiene confianza”, añadió.

Por su parte, el acusado presentó en la fiscalía mensajes que intercambió con la victima aludiendo a que fue un acto consentido. En este sentido, al haber dos versiones diferentes y al no haber testigos directos, ya que hablamos de un caso de abuso sexual producido cuando la víctima se encontraba sola con el victimario, la fiscalía tuvo que extremar el análisis de las pruebas.

Al tratarse de dos versiones diferentes y al no haber testigos directos (como en la mayoría de los casos de abuso sexual), la fiscalía tuvo que extremar el análisis de las pruebas.

¿Qué fue lo que paso?

La tucumana cuenta que el 18 de marzo se encontraba en una fiesta de cumpleaños de un compañero de trabajo en un local de avenida Presidente Perón, Yerba Buena. Asistió junto a una amiga, pero le hizo mal al combinar las pastillas que toma por prescripción médica.

Al sentirse mal, un hombre con quién ella tenía un vínculo familiar y extrema confianza, se ofreció a llevarla hasta su casa. Ella acepto por la confianza que le tenía. Sin embargo, esta persona desvió el camino por una calle de tierra y la atacó. La víctima se encontraba débil pero consciente y le manifestó su negativa y lo empujo. Según denunció, a pesar de que le decía insistentemente que “no” y “basta” el conductor continuó con su accionar, tocándole sus partes íntimas.

La víctima relató ante las autoridades que el acusado insistió en su accionar y ella, en estado de shock, trató de defenderse con las pocas fuerzas que le quedaban. En ese momento pudo sacárselo de encima y lograr que desistiera de su accionar. Después la dejo a metros de su vivienda.

La causa avanza lentamente

El abogado que asumió la querella, José María Molina, explicó que la denuncia avanza lentamente: “Si bien es propio del cúmulo de trabajo del órgano acusador, no es menos cierto que es un hecho de extrema gravedad. Esperamos que en los próximos días se avance con la formulación de cargos y medidas de coerción en contra del acusado”, agregó en una entrevista con La Gaceta.

El letrado dijo, además, que el acusado estaba sobrio y sabía lo que hacía y , aunque ella le dijo que no, el siguió en su accionar aprovechándose del estado de vulnerabilidad de la víctima: “No alcanza con la versión que dio el acusado. Ella no quería que sucediera eso y punto. Él debía llevarla a su casa y nada más. El acusado se aprovechó en todo momento, abusó de la confianza de la víctima, estuvo vinculado a hechos similares y era consciente del estado de la víctima”, y añadió: “A diferencia de ella, él estaba sobrio, sabía lo que hacía. Se aprovechó de su vulnerabilidad y su confianza. Acá estamos ante un caso que, lamentablemente, se repite casi a diario. No es no y punto”.

“Esta víctima pasó por una situación muy difícil y dura. Sufre de un estrés postraumático. Es un hecho de doble vulnerabilidad, por el delito y por su condición de mujer”, manifestó e hizo referencia a los tiempos de la denuncia: “No existe un manual o un patrón de víctimas en este tipo de delito, algunos denuncian inmediatamente, otros deciden ocultarlo y bloquearlo en su cabeza, eso no altera el hecho, otros guardan silencio, hasta siguen conviviendo lamentablemente con su abusador”.

El denunciado continúa con sus labores en Tribunales. Como medida preventiva, fue trasladado de su puesto de trabajo. Su nombre, que se mantiene en reserva por cuestiones legales, apareció en las crónicas policiales por una pelea que se registró en un boliche. Esa trifulca se inició porque el señalado, junto a otros dos jóvenes, habrían molestado a una chica que estaba con su novio.

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