La psicopedagoga, Cecilia Lozano, habló sobre las dinámicas de la escuela y la familia en relación con la violencia de los niños y adolescentes entre pares. Cómo actuar y cómo prevenirlo. Video.
Imagen Ilustrativa.-
Ayer miércoles en FM latucumana, hablaba la mamá de Camila, la joven que fue atacada en el año 2022 con líquido corrector en el ojo por uno de sus compañeros en horario escolar y, contaba que el daño que se le causo es irreparable. Este caso, sin embargo, no es aislado y es que, los casos de violencia escolar lamentablemente son muchos en las escuelas tucumanas.
Al respecto, la psicopedagoga Cecilia Lozano habló con Ana Pedraza en La Tucumana de Mañana sobre la violencia y el bullying en las escuelas:
“A convivir se enseña, y a convivir se aprende, la escuela tiene esa función y debe poder realizarla a través de diferentes acciones, por ejemplo, como se resuelven los conflictos en las escuelas, si se les da voz o no a los alumnos en cuanto a la resolución de los conflictos”, empezó diciendo Lozano, y agregó: “En todos los colegios debe existir un Consejo Escolar de Convivencia conformado por un grupo de alumnos en equipo con directivos y profesores que tomen decisiones en cuanto a las transgresiones dentro de las instituciones y de este soporte democrático. Hay que pensar desde la participación democrática o no que puedan tener, que los chicos puedan adherirse o no a una normativa, no es a adhesión por inercia o porque lo tienen que hacer”.
La profesional explicó que a veces los padres le comunican que sus hijos “no se portan mal” en sus casas, pero si tienen conductas violentas en la escuela: “El punto es pensar que en la escuela se refleja lo que vivimos socialmente, a veces los chicos no hacen esas cosas en la casa, pero en la escuela sí, porque allí está el grupo de pares entonces pensar que la escuela simplemente refleja una situación violenta en la que estamos”, reflexionó.
“Tenemos que diferenciar la violencia de las conductas impulsivas, en la escuela hay otra dinámica y en muchos casos se da que los niños funcionan de otra manera en la escuela que en la casa, pero ya en casa hay muchos indicadores de que le cuesta manejar los impulsos: tira las cosas, grita, insulta, entonces todo esto son señales de que nuestro hijo no está pudiendo manejar su enojo y ahí los papas tenemos que reconocer que debemos trabajar en eso”.
En este sentido, mencionó algunas cosas que los padres y maestros pueden hacer para prevenir la violencia en sus hijos: “Si se burla de un compañero en la casa, no hay que festejarle sino explicarle que eso está mal, trabajar desde la empatía, preguntarle cómo se sentiría si se lo dicen a él. Es importante como lo resuelve la familia, si desde el grito y el insulto o desde el diálogo con firmeza, ¿cómo resuelve la escuela los conflictos? Desde el autoritarismo probablemente los chicos transgredan la norma, ¿cuál es la dinámica de la escuela y cuál es la dinámica de la familia para desencadenar en la violencia?”.
Y agregó: “Si uno esta diariamente, no nos sorprende estas situaciones porque vamos viendo y podemos actuar a tiempo, ahora si desconocemos, si no acompañamos, si no estamos, yo siempre digo que si podemos buscarlos de la escuela mucha mejor porque ahí vemos como salen, si están bien, si están tristes, enojados, así que si es posible hay que buscarlos de la escuela. Estar diariamente nos permite conocerlos y actuar desde la prevención”.
“Los niños y adolescentes no nacen siendo violentos ni sabiendo a convivir, eso se aprende, hay que enseñar a convivir democráticamente”, finalizó.
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