Un viaje a Tucumán cambió la vida de Emanuel López Lauría. Hoy administra la Estancia Las Carreras que sigue elaborando quesos de manera tradicional y ofrece una propuesta única que fusiona lo agropecuario con lo turístico.
Emanuel López Lauría.-
En Tafí del Valle se encuentra uno de los tambos más bellos de la Argentina, según lo afirma el periodista Esteban López en Bichos del Campo. Se trata de la Estancia Las carreras, que sigue elaborando los quesos a la manera de los jesuitas.
Emanuel López Lauría estudió para ser químico, pero un viaje que realizó por el Noroeste argentino le cambió la vida y, en realidad, halló su verdadera vocación, que es el campo. En ese viaje, en su paso por Tucumán, conoció a Inés Frías Silva y se casaron. Emanuel empezó siendo guía de cabalgatas y, actualmente es su administrador, junto a su esposa. “Son esas rarezas que tiene la vida. Un título es el que te llevo a andar por algún lado y de repente un viento te dobla la embarcación para otro lado y ya no importa lo que tengas arriba. Mi profesión no tenía nada que ver con mi pasión que es el campo. La vida me llevo a estar acá, conocer a la familia dueña de acá que me abrió las puertas de manera impresionante. Empecé haciendo cabalgata y la inercia me llevó a donde estoy ahora”, cuenta Emanuel en la entrevista con Bichos del Campo.
El puesto de Las Carreras está ubicado a unos 13 kilómetros de la ciudad de Tafí del Valle, sobre la región occidental del valle, a la vera de los cerros Ñuñorco y El Pelado, pasó a manos de los antepasados de la familia Frías Silva en 1779. La misma se convirtió en la reconocida estancia con el mismo nombre, de 9000 hectáreas. Esta familia, a lo largo de 9 generaciones, ha continuado la tradición tambera y la elaboración de los quesos con la antigua receta manchega de los jesuitas, con leche de vaca. De ahí su marca de quesos “M”, por su receta que proviene de la antigua región española de La Mancha, y además porque la fábrica estuvo anteriormente, en el poblado de El Mollar, muy cerca de allí, en el mismo valle. A mitad del siglo 20, se sumaron a un nuevo impulso de cultivar papa para semilla, por las óptimas condiciones del valle.
La familia Frías Silva fue restaurando y ampliando las instalaciones, respetando la edificación colonial y utilizando materiales de la zona como adobe, caña, piedra, paja, alisos y tientos de cuero. Tienen el tambo más bello de la Argentina, o al menos uno de ellos. Y por eso han podido crear además un hotel boutique de exquisita belleza, donde se puede disfrutar de comidas regionales, de sus variedades de quesos, vinos tucumanos, presenciar sus actividades rurales y la sala de elaboración de los quesos, como también participar de cabalgatas hasta San José de Chasquivil y jornadas en las Queñuas, una estancia de dos siglos, ubicada entre los cerros.
Foto: Bichos del Campo.
“Le ponemos un esmero increíble para tratar de fusionar tanto la parte agropecuaria, productiva, como la parte hotelera. Es una fusión que sí creo que no existe en ningún lado de la Argentina. Es muy común ver al turista tomando un café, relajándose y al lado pasa un tractor con el alimento para las vacas. Tafí del Valle es único e increíble y Las Carreras tiene un plus que de tener los cerros que te están tocando la espalda”, comenta Emanuel.
Los quesos “M” se distribuyen en los Valles, pero también en San Miguel de Tucumán y tienen una característica y un bagaje histórico bastante importante: “Acá hay mucho lugareño que sigue haciendo el queso de manera tradicional de hace añares. Esto se mantiene porque acá estuvieron los jesuitas”, dice.
Tradición jesuita
Cuando los sacerdotes jesuitas llegaron a la zona del Tucma, que hoy es Tucumán, junto a los colonos españoles, trajeron una impronta productiva y cultural. Producían animales que comercializaban hasta la zona de la actual Bolivia, y practicaban la trashumancia llevándolos al valle de Tafí, para las veranadas, subiéndolos por la Quebrada del Portugués, de mayor belleza e inclinación que la actual Ruta 307. Allí asentaron 4 puestos para sus potreros, a partir del año 1718, llamados Los Cuartos, La Banda -que hoy es un museo-, Las Tacanas y Las Carreras. Levantaron una iglesia y montaron un molino de piedra, porque sembraban maíz o trigo. Poco a poco dieron origen a una tradición tambera con elaboración de quesos que hasta hoy perdura en muchas familias del valle.
Pero en 1767, los jesuitas fueron expulsados de América por el gobierno español, quedando sus propiedades en manos de los sacerdotes dominicos. Éstos comenzaron a venderlas a manos privadas, quienes las convirtieron en estancias.
“Si una persona ajena o de otra provincia quiere conocer el verdadero sabor del queso “M” lo mejor es venir para acá, alojarse, tomarse un buen vino y probar el queso sentado en este lugar que le va a dar un toque característico único”.
Foto: Bichos del Campo.