Tras acusaciones por abuso sexual, el padre Molina de Concepción fue inhabilitado para el ejercicio público. Luego, se cambió a la “iglesia vetero-católica”, la cual no tiene voto de castidad. Qué dijo el arzobispado.
DANIEL MOLINA, el sacerdote acusado de abuso sexual en mayo. IMAGEN TOMADA DE https://vientostucumanos.com.ar/
En mayo de este año la inhabilitación del padre Daniel Molina generó diversas posiciones en la ciudad de Concepción.
Tras acusaciones por abuso sexual recibidas en su contra, el padre fue sometido a un proceso canónico autorizado por la Santa Sede. Para resguardar la imparcialidad, el tribunal estuvo conformado por jueces ajenos a esta diócesis y a esta provincia.
Los jueces solicitaron la pena máxima que corresponde a la pérdida del estado clerical, pero por intervención de este obispado se redujo a la inhabilitación del ejercicio público del ministerio a diez años, con la posibilidad de una reducción a siete años. Molina había quedado autorizado a celebrar la misa de manera privada, sin participación ni presencia de público.
Hace unos días, el padre Daniel realizó un duro descargo donde se defendió de las acusaciones y dijo: “No tengo ni tuve denuncias en el fuero Civil ni Penal por ningún particular. No cometí jamás ningún delito de ningún tipo”. Luego hizo referencia a tres acusaciones diferentes y se defendió de cada una de ellas. Además decidió separarse de la iglesia católica apostólica romana y unirse a “iglesia vetero-católica”. Como particularidad, esta iglesia no exige el voto de castidad, acepta la ordenación sacerdotal femenina, permite los anticonceptivos y acepta la homosexualidad en sus fieles.
Al respecto, el Arzobispado de Tucumán emitió un comunicado en el día de hoy, advirtiendo a los fieles sobre las consecuencias canónicas y espirituales tras la decisión de Molina.
"Los obispos de Tucumán, como padres y pastores del Pueblo de Dios, nos vemos obligados de advertir a todos los fieles sobre la gravedad y consecuencia espiritual de los actos que rompen la comunión con la Iglesia", anuncia el comunicado.
Y continúa: "Ciertamente, Molina fue exhortado de diversas maneras a no lastimar a la Madre Iglesia con un cisma. Su última respuesta fue que se trataba de una decisión indeclinable. Dicha decisión hace al padre Daniel incurrir en el delito de cisma, lo que significa ruptura de la comunión con la Iglesia y él mismo se aplica la excomunión. Del mismo modo, todos los fieles que acompañen la decisión de dicho sacerdote incurren en el mismo delito, rompiendo la comunión eclesial".
"No obstante, esta dolorosa situación puede sanarse con un humilde y publico acto de retractación que restituya la comunión dañada y los reincorpore a la Iglesia que siempre los estará esperando. La censura eclesiástica no es una condena irrevocable sino que es un doloroso llamado de una Madre a volver a la paz de la comunión, que está por encima de cualquier cosa. Por eso, como pastores preocupados del bien espiritual de los fieles, queremos exhortar, a toda la feligresía, a que no lastimen más el cuerpo de la Iglesia con el escándalo de un cisma", cierra el comunicado y lo firman Mons. Carlos A. Sánchez, Arzobispo de Tucumán; Mons. José Antonio Diaz, Obispo de la Santísima Concepción y Mons. Roberto Ferrari, Obispo Auxiliar de Tucumán.