Familiares de la joven, asesinada el lunes por su ex pareja, Cristian Allende, contaron el hostigamiento que vivía por parte del femicida.
El pasado lunes, Tucumán sumó su séptimo femicidio en lo que va del año. Esta vez el hecho se registró en la zona de Villa Mariano Moreno, Las Talitas. En ese lugar, Cristian Allende, de 38 años, asesinó a Belén Saravia Ocampo. La joven de 26 años se encontraba en un gimnasio de la zona cuando su ex pareja ingresó al lugar y le realizó tres disparos,provocándole la muerte. Tras perpetrar el acto el hombre se dirigió hacia la zona del ex Arsenal y se quitó la vida.
Según el testimonio de su familia, Belén inició su relación con su femicida hace unos 13 años atrás. Una vez que estuvo más consolidado su noviazgo decidieron irse a vivir juntos y así permanecieron hasta mayo pasado cuando la joven decidió separarse y denunciarlo por violencia de género.
“Al comienzo él tenía buena relación con todos de la familia; después nos dimos cuenta de que era medio celoso, pero tal vez acá lo aceptábamos un poco porque era la pareja que ella había elegido. Cuando pasó el tiempo y nos alertamos de todo lo demás la apoyamos cuando decidió separarse y denunciarlo porque queríamos lo mejor para ella. No sé si la agredió físicamente, pero llevándome de los patrones que tenía me imagino que sí, pero no podría confirmarlo”, expresó Iván, hermano de Belén, en una entrevista con LA GACETA.
El joven también relató que en su denuncia su hermana contó a la Justicia que Allende le repetía que si no volvía con él se iba a quitar la vida. Tras terminar su vínculo, el agresor nunca respetó la orden de restricción de alejamiento y siempre frecuentaba la zona de la casa de los Saravia. Incluso, según había adelantado la periodista Mariana Romero, su padre, el pade de Belén, con mucho esfuerzo, había tenido que alquilarle un departamento en el centro de San Miguel de Tucumán para resguardar a su hija. No obstante,hace un tiempo volvía a su Villa Mariano Moreno natal y, como detalló su hermano, había decido inscribirme en el gimnasio: “Ella, antes de inscribirse en el gimnasio, consultó si él no iba a ese y les explicó que le había hecho una denuncia; en el gimnasio le dijeron que no y por eso ella se anotó. Él iba a otro gimnasio, pero cuando se enteró dónde entrenaba Belén se pasó para ese gimnasio y empezó a frecuentar los horarios a los que iba mi hermana; calculo que estaba haciendo un análisis del plan que tenía”.
Nancy, tía de la víctima, habló con el mismo medio y dijo que Allende tenía una obsesión con ella y no aceptó que Belén haya querido terminar la relación. No obstante, resaltó que desde la familia nunca estuvieron al tanto de la violencia que estaba sufriendo, aunque si notaron que la joven comenzó a tomar distancia de su familia: "Solo podía salir cuando se trasladaba con él y había estudiado online porque él no la dejaba".
"Evidentemente no tuvo respuestas de la Justicia, tendría que haber tenido una custodia policial o algo más", se lamentó la mujer quien además tildó al dueño del gimnasio de "negligente" por haber aceptado que el agresor ingrese al lugar tras haber pagado la cuota.