El Hotel Atahualpa Yupanqui de Tafí Viejo que se convirtió en el lugar perfecto para que Daniela Gaón y Belén Díaz López, dieran el tan esperado "sí, quiero" frente a sus amigos y familiares.
Daniela y Belén, la inolvidable historia de amor entre dos tucumanas. Municipalidade de Tafí Viejo
En un hito histórico que marcó un avance significativo en los derechos civiles y la igualdad de género, el 15 de marzo de 2010, el Matrimonio Igualitario se convirtió en ley en Argentina. Este acontecimiento materializó sin lugar a dudas años de lucha por la igualdad de derechos al abrir las puertas del matrimonio a parejas del mismo sexo. A día de hoy, a pesar de las resistencias que puedan persistir, presenciar la unión de dos personas arrimadas por el amor que comparten era motivo suficiente para celebrar.
Y así ocurrió en el Hotel Atahualpa Yupanqui de Tafí Viejo que se convirtió en el lugar perfecto para que Daniela Gaón y Belén Díaz López, dos mujeres tucumanas, dieran el esperado "sí, quiero" frente a sus amigos y familiares.
"Es una historia hermosa. La vi el 8 de enero de 2020, y recuerdo esa fecha porque fui a hacerme el DNI y ella trabajaba en el Registro Civil de Villa Luján. La vi, y desde ese día no dejé de soñar con que algún día me miraría. Pasaron dos años sin tener noticias de ella, hasta que un día el destino nos volvió a unir, en parte gracias a un pequeño empujón mío, ya que le envié un mensaje en su Facebook. Así fue como nos volvimos a encontrar, y el 4 de noviembre del año pasado comenzó esta historia de amor", relató Dani sobre lo que significó encontrar al "amor de su vida".
"Soy firme en mi creencia de que podemos pasar años al lado de alguien y no significar nada, mientras que en solo unas horas podemos darnos cuenta de que esa persona es el amor de nuestra vida. Decidimos, desde el primer día en que todo comenzó, que este también sería un hermoso comienzo en esta nueva vida, en este camino que juntas estamos escribiendo, la historia de amor más hermosa", concluyó, expresando su convicción de cómo nuestras vidas pueden cambiar en un abrir y cerrar de ojos.
Las resistencias han sido muy grandes, pero poco a poco se han vencido. Por lo que no es exagerado pensar que celebrar este tipo de evento es más que una expresión subjetiva; es un testimonio de cómo, a pesar de las creencias religiosas, las cegueras patriarcales, el odio y la discriminación, el amor ha prosperado en un terreno fértil de aceptación e igualdad. Esto ha sido el resultado de años de lucha y superación. Al retroceder 32 años en el tiempo, podemos reflexionar sobre aquellos gays, travas, locas y tortas que no se quedaron en silencio, que salieron a las calles de Buenos Aires para exigir libertad, igualdad y diversidad.
En esa madrugada del 15 de julio, el Congreso de la Nación Argentina no solo aprobó una ley que cambió y transformó a toda la sociedad, sino que abrió nuevas perspectivas para que finalmente podamos afirmar: “el amor es amor y que nadie se meta”.