Ni una menos

“Lo mismo la mataron”: el femicida de la docente tucumana tenía una orden de restricción

A seis días de un nuevo 8 de marzo, María Emilia Cardozo se convirtió en el primer caso de femicidio en nuestra provincia en lo que va del año y puso en evidencia la ineficacia de las medidas de protección que la justicia ofrece a las victimas de violencia de género que se animan, contra todo, a denunciar.

05 Mar 2024 - 19:15

Cartel colocado en la escuela Federico Helguera, lugar de trabajo donde ejercía la docencia María Emilia Cardozo.

María Emilia Cardoza tenía 34 años. Era docente y madre de dos hijos. El sábado por la mañana salió a esperar el colectivo y nunca pudo llegar a destino. José Alberto Maldonado la mató de ocho disparos, luego se quitó la vida.

María Emilia sabía que ese era un destino probable, por eso quiso evitarlo y denunció en la Justicia tucumana a quien supo ser su pareja. Maldonado tenía una orden de restricción que resultó ineficaz.

Según el Informe de Femicidios y Trans-Travesticidios del Observatorio de Mumalá "Mujeres, Disidencias, Derechos", se registraron 53 femicidios en nuestro país desde el 1ro de enero hasta el 28 de febrero de este año, un femicidio cada 27 horas. Además, se reportaron 92 intentos de estos asesinatos por odio de género, lo que evidencia la situación de emergencia y urgencia que enfrentan las mujeres y disidencias en Argentina. El femicidio de María Emilia es el primero en nuestra provincia en lo que va del 2024. 

El femicidio de María Emilia podría haberse evitado. El femicidio de María Emilia deja al descubierto que las medidas de protección dictadas por la Justicia no garantizan protección a la víctima. La docente sufría de violencia de género y por eso decidió poner punto final a esa relación y denunciar a Maldonado. A Maldonado no lo detuvo la perimetral y después de matarla hizo lo mismo que hicieron otros femicidas: matarse y así evitar la condena.

“Fue una locura lo que pasó. La mató delante de su familia. No entendemos que pudo haber pasado por la cabeza de esa bestia, porque no puede ser considerado como ser humano. No le importó nada, ni siquiera que dejó a dos chiquitos abandonados”, dijo Juana Heredia, vecina de la maestra. El sábado mientras la joven esperaba el colectivo en la avenida Pedro Miguel Aráoz al 300, Maldonado detuvo el taxi que conducía y se ofreció a llevarla. Ante la negativa de María Emilia, disparó. La docente falleció en el hospital Padilla.

Maldonado se fugó. Primero tomó la ruta 306 y después la 9. Personal de Homicidios, al mando de los comisarios Susana Monteros, José Montero, Diego Bernachi y Miguel Carabajal, logró identificar a la propietaria del taxi. La mujer les avisó que el vehículo tenía GPS y les facilitó el acceso para ubicar al autor del femicidio, según informó La Gaceta. El jefe de la Unidad Regional Este, Carlos Ruiz, ordenó a las dependencias de la zona que hicieran un operativo cerrojo para dar con el acusado. Los hombres de la comisaría Los Puestos lo ubicaron. Al verse acorralado, Maldonado se disparó.

María Emilia buscó justicia y encontró la muerte. La perimetral no imposibilitó que Maldonado se convierta en su asesino. “Todavía nos preguntamos por qué. Ella hizo todo lo que tiene que hacer una mujer que sufre de violencia de género. Tomó valor, dejó de lado los estúpidos prejuicios y denunció a esa basura. Pensó que con la medida de protección estaría más tranquila, pero no. Lo mismo la mataron”, dijo su compañera de trabajo Laura. “Encima esa basura de persona se mató para no terminar en la cárcel, donde debería haber pasado el resto de su vida”, añadió.

Según confiaron fuentes del Ministerio Público a La Gaceta, por día se firman hasta 27 medidas de protección. “Hasta la Policía creó una oficina especial para que los acusados sean notificados para que no se acerquen a las víctimas y ni aun así se logra frenarlos. El 50% de esos violentos, después afrontan proceso por no haber cumplido con la medida ordenada”, indicó una fuente de la Justicia. “Tenemos una alcaldía llena de detenidos y los calabozos atestados de acusados de violencia de género, pero evidentemente no alcanza con la persecución penal”, agregó un jefe policial. En un tema tan delicado como este, pocos se atreven a dar su nombre por temor a verse envueltos en una polémica.

“Evidentemente hacen falta otras herramientas porque esto no está funcionando. No se consiguen los resultados”, indicó María Fernanda, vecina de la docente asesinada el sábado. “Pero lo que me da más bronca es que este cobarde haya decidido matarse. Un hombre de verdad se hace cargo de las macanas que se manda”, añadió la mujer.

El accionar de Maldonado es el mismo que han tenido otros femicidas: Cristian Allende (25), el que asesinó a Saravia; Oscar Galván (51), autor de la muerte de Díaz; y Agustín Moya (23), que mató a golpes a María Sol González. “Vivimos un drama. Primero hacemos todo lo que está a nuestro alcance para proteger a la víctima y después porque debemos archivar la causa porque el femicida se mató y se acaba la persecución penal”, explicó una fuente del Ministerio Público.

A seis días de un nuevo 8 de marzo, donde el principal pedido de las mujeres es el fin de los femicidios, María Emilia se convirtió en el primer caso de femicidio en nuestra provincia en lo que va del año y puso en evidencia la ineficacia de las medidas de protección que la justicia ofrece a las victimas de violencia de género que se animan, contra todo, a denunciar.

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