Franco Carletto salió a las calles a registrar qué piensa la gente del tarifazo que llevó a $690 el boleto urbano y a las nubes el interurbano. VIDEO
La parada del 5 en Córdoba al 400. Fotos y videos: Franco Carletto.
Las caras lo dicen todo. A la larga espera del colectivo que llegue para llevarnos a casa, hace instantes, Franco Carletto salió a las calles a registrar la opinión de los tucumanos y tucumanas sobre el impacto en los bolsillos del boleto urbano a $690 y del interurbano por las nubes: “Yo soy de Famaillá y pago 1900. El servicio deja mucho que desear”.
Un pasajero con discapacidad expresó en la parada del 5 en Córdoba al 400: “Es imposible pagarlo. Afortunadamente no me hicieron bajar todavía como pasó en otras líneas. La espera es de 40 minutos porque solo un cartel me lleva a mi casa”.
“Es malísimo el aumento y el servicio es una porquería. Soy empleada de comercio, tengo cuatro boletos al día, en el SEOCC dicen que todos tenemos movilidad, pero la realidad es que este aumento implica que gaste 70 mil pesos por mes. Y mejor ni hablar de mi sueldo. Tengo hijos y pagan el boleto, ¿pero qué voy a hacer? Mamá siempre puede, siempre se estira con cuotas, con boletos, con todo”, expresó una empleada de comercio que empezó las vacaciones con la tensión de lo que se viene y pidió el horario de corrido en el comercio: “La gente se tiene que acostumbrar al nuevo horario como en Buenos Aires. Yo trabajo en un comercio de corrido y a las 15 o 16 la gente va a comprar”.
Mirta, una señora que cuida enfermos, habló con Franco: “Es muchísimo lo que cuesta el boleto. No he pedido al boleto para jubilados, pero lo voy a tener que pedir. Viajo todos los días, trabajo mediodía y es un gasto tremendo. Además, las malas condiciones del servicio: sucio, no lo desinfectan, roñoso, todo en mal estado, no se puede viajar así, todos amontonados. Lo que yo me pregunto es por qué: ¡¿por qué aumentaron tanto!? Eso es lo que yo quisiera saber”.
A excepción de una señora jubilada que tiene el boleto gratuito y busca a sus cuatro nietos de la escuela que tienen el abono, el último testimonio crítico contra el aumento fue el de otra jubilada: “A veces espero 20 ó 25 minutos. Es muy buen servicio, pero es carísimo. Vengo por trámites puntuales, pago el boleto, pero el sueldo no aumenta. No alcanza ni a 10 días. Estoy con mi hija que ha quedado viuda y tres nietos a cargo. ¿Si tengo esperanza de que esto cambie? Solo Dios sabe”.