Este lunes inicia el segundo juicio por el homicidio de David Orquera, el joven de 16 años que fue atacado por una patota el 6 de septiembre de 2012. En marzo de 2022 fueron condenadas cuatro personas, pero la Corte Suprema anuló las condenas luego de una apelación. Video.
Esta mañana de lunes la familia Orquera espera el inicio del segundo juicio por el asesinato de David, un joven que hace diez años atrás, cuando tan solo tenía 16 años, fue atacado por una patota cuando salía de entrenar rugby.
El primer juicio se llevó a cabo en marzo de 2022. En esa oportunidad fueron condenado cuatro de los nueve acusados. Sin embargo, la defensa apeló y la Corte Suprema anuló las condenas. Hoy, inicia el segundo juicio donde la familia espera justicia.
“Esperábamos la máxima condena para los asesinos de David, no se dio en el primer juicio, pero seguimos en la lucha porque esto es llegar hasta al final para que se haga justicia por David y esto no sea en vano”, afirma su mamá ante los micrófonos de eltucumano.
Y cuenta: “Al juicio llegan nueve personas, de los cuales cinco fueron absueltos. Lamentablemente el juicio de David se hizo en corto tiempo donde no se tuvieron en cuenta muchas pruebas y no se lo trato con la delicadeza que merecía el caso, ya que es una causa compleja. Había pruebas en contra de los otros imputados, sin embargo, los absolvieron”.
“A la Corte Suprema llega la condena de los cuatro imputados, la pena máxima fue de 17 años para el autor material. No estamos conformes, esa es la pena máxima que pone la Corte Suprema para que se haga este nuevo juicio”, sostiene.
La condena de los cuatro imputados es participe necesario por homicidio, solo uno tiene la condena por autor material del crimen. “A este juicio llegan cinco personas, porque hay uno que se presentó el tercer día del primer juicio diciendo que él no sabía que lo había notificado, y bueno, los jueces lo dejaron ir a su casa y después cometió otro hecho del cual quedo detenido y ahora tiene que estar en el banquillo de los acusados”, cuenta.
Estos diez años han sido para la familia de David, y especialmente para su mamá, de mucha lucha. “Si no fuese porque conocía a otros familiares que han pasado por lo mismo, que son innumerables, hoy me acompañan algunos de ellos acá, y en el primer juicio también. Están siempre en pie de lucha por sus causas, algunos ya consiguieron justicia, otros no. Pero entre nosotros sabemos el dolor que se siente y cómo se lleva día a día sobrellevando esta situación de pérdida irreparable, porque justicia es lo mínimo que se puede hacer por la pérdida de un familiar en estas circunstancias violentas, y uno tiene que seguir como sea el día a día”, afirma.
A las diez de la noche del 6 de septiembre de 2012, David volvía de entrenar rugby. En ese momento, vecinos del barrio montados en moto empezaron a perseguirlo mientras efectuaban disparos con armas de fuego. Su mamá cuenta que días antes al asesinato, David había realizado una denuncia porque ya había sido amenazado de muerte. “Días antes le dijeron ‘voy a matar a tu primo, y vos también estás grandecito para que te pase algo’. Ellos tenían bronca no solo hacía mi sobrino, sino que otros vecinos ya habían denunciado agresiones por parte de estos delincuentes. Siempre con armas de fuego, haciendo daño por nada. Era algo que ya se veía venir, el ambiente en el barrio ya se había tornado violento y David tuvo que pagar con su vida algo que la policía no hizo nada, que se podría haber evitado”.
Luego del asesinato, la familia Orquera tuvo que dejar su casa y mudarse de barrio por las constantes amenazas y hostigamientos que recibieron por parte de la familia de los imputados. Hoy, solo esperan justicia.