Luchó por la Memoria, la Verdad y la Justicia hasta el último suspiro de sus 94 años. Su hijo Gustavo fue desaparecido por la última dictadura cívico-militar. Deja un legado inmenso que trasciende a las causas más justas. VIDEOS
Adiós, Norita. Foto: La Retaguardia.
No alcanzan las plazas para abrazar a Norita Cortiñas, la madre de todas las batallas, la defensora de las causas justas, bandera de la Memoria, la Verdad y la Justicia desde 1977, el día que la última dictadura cívico militar argentina desapareció a su hijo Gustavo. Falleció este jueves, justamente el día de las rondas. Tenía 94 años.
La última aparición pública de Norita, ya con problemas de salud, había sido justamente el último 24 de Marzo en Plaza de Mayo. Lo hizo en silla de ruedas acompañada por una multitud de jóvenes a quienes ha inspirado con su lucha incansable y ha sido una de las figuras a seguir en la revolución feminista de la última década en nuestro país.
En un contexto totalmente antagónico a la Argentina que Norita soñó, con un Gobierno negacionista de la última dictadura, Norita supo decir: "Quiero decirle a Javier Milei que cuando aprenda a respetar a las Madres y las Abuelas va a dejar de hacer macanas como las viene haciendo. No hay que aceptar el mal como algo normal. Si nos gobiernan así, es un gran error. Entonces, nosotros tenemos que revertir eso que nos quieren hacer. No merecemos ese odio".
Nacida el 22 de marzo de 1930 bajo el nombre de Nora Irma Morales, Norita era una de las cinco hijas de una familia de españoles que se afincó en el barrio de Monserrat (CABA) donde conoció muy jovencita a Carlos Cortiñas, publica Luciana Bertoria en Página 12: "En 1952 nació el primer hijo de la familia, Carlos Gustavo. Después llegó Marcelo".
"Norita cosía para afuera y daba clases. Iba a la escuela de los chicos. Su marido trabajaba en el Ministerio de Economía. Su mundo tenía epicentro en la casa de Castelar. Gustavo empezó a militar en la Juventud Peronista (JP). Lo hacía en la villa 31 de Retiro con el Padre Carlos Mugica. A Nora le preocupaba, le pedía que no se expusiera en las movilizaciones", agrega Bertoia sobre la titular de la Línea Fundadora de las Madres de Plaza de Mayo.
Nunca supo Norita qué le pasó a su hijo, pero a ese dolor lo convirtió en motor para la lucha, la condena de los genocidas, la recuperación de los nietos y un mensaje que trasciende a las causas: "Madre de las Plazas, el Pueblo las abraza", ha escuchado más de una vez. Esta vez solo es para ella: "Madre de la Plaza, el Pueblo te abraza". Que en paz descanse.