VIOLENCIA DE GÉNERO

“Un tratamiento estético”: Alberto Fernández dio su versión sobre la denuncia de Fabiola Yáñez

El expresidente se entrevistó con El Cohete a la Luna del periodista Horacio Verbitsky, a quien le desmintió las acusaciones de la ex primera dama, a la que le endilga, entre otras cosas, un severo alcoholismo y problemas psicológicos. “Ella le pegaba a él”, desliza el autor del artículo titulado “Ojo Negro”, según le contó el propio Fernández.

11 Ago 2024 - 18:14

Dibujo de Alberto Fernández. (Foto: Telefe Noticias)

El pasado viernes 9 de agosto, Alberto Fernández decidió romper el silencio y dar su versión de los hechos en torno a la denuncia realizada por su ahora ex esposa, Fabiola Yáñez, quien asegura haber sido víctima de maltratos físicos y psicológicos por parte del ex presidente de la Nación hasta 2023. Fue el periodista Horacio Verbitsky, a través de El Cohete a la Luna, el medio elegido por acusado para dar sus explicaciones del caso. De esta decisión resultó una entrevista de aproximadamente una hora y media que, a la espera de otra entrevista sobre el tema otorgada por Fernández al diario español El País, terminó siendo publicada este domingo, convirtiéndose en la primera manifestación oficial del demandado.

De esta cita periodística surgen declaraciones de Fernández con las que pretende desligarse de la figura de victimario y, en cambio, trasladar el peso a quien hoy se denomina como víctima. El ex presidente primero habla de un tratamiento estético por las fotos que circularon de los supuestos golpes. También habla de una operación política-judicial y de una extorsión directa de Fabiola Yáñez. Y, por último, hace hincapié en el estado mental de quien fuera su compañera y revela un presunto y severo cuadro de alcoholismo.

Verbitsky no transcribe la entrevista con las preguntas y respuestas. Por el contrario, describe las ideas centrales y aseveraciones principales vertidas por Alberto Fernández quien, en todo momento, asegura su inocencia. En el artículo también se habla de la versión que circuló en numerosos medios en las horas siguientes de hacerse pública la denuncia de Fabiola Yáñez, rumores sobre las supuestas intenciones del ex presidente para quitarse la vida. “Tani Fernández (su hijo) le pidió que no hiciera nada antes de hablar personalmente y ya en el departamento de su padre le dijo que si se tiraba por el balcón como amenazaba, se interpretaría como una admisión de culpa”, revela el periodista.

El ojo morado y un giro inesperado

El ex Presidente alega que el hematoma no se debe a un golpe, sino a un tratamiento estético contra las arrugas”, señala Verbitsky, quien a su vez cuenta que inició una rueda de consultas con profesionales médicos para comprobar la versión del denunciado.

El Cohete lo consultó con distintos profesionales de la salud y no encontró unanimidad. Una médica y un dermatólogo dijeron que no era imposible que se tratara de una reacción alérgica a una droga, aunque en tales casos el párpado suele enrojecer, se hincha y se descama. El efecto de un golpe no se aprecia sólo en los párpados, sino también en la conjuntiva. El ojo se achica y aparecen derrames sanguíneos, cosa que no ocurre en la foto de Yáñez. Además, los hematomas son irregulares y no perfectos círculos simétricos. Su evolución va del violeta, al verde y al amarillo, y no negro como se ve en la foto. El color por un golpe es irregular y la mancha no es simétrica, pareja y de bordes delimitados, porque se forma por el derrame de sangre en los vasos que rodean el ojo, que no son perfectamente circulares. Como ejemplo, los médicos suministraron una foto, tomada de una página especializada.

Una oftalmóloga que amplió la foto y la observó en detalle, los contradice. ‘Sí, me parece un hematoma contuso, tiene diferentes colores, no es simétrico, tiene mini laceraciones en pómulo y arco superciliar. A priori y contando solo con la foto me parece que sí’, dijo”.


Más adelante, continuando las explicaciones sobre las fotos divulgadas, el ex presidente realiza revelaciones que dan un giro inesperado a la entrevista, posicionándose como una víctima de violencia de género. “El ex Presidente tiene una explicación para las fotografías, pero trastabilla ante los chats en los que Yáñez lo acusa de golpearla durante tres días seguidos. Su asombrosa explicación es que ella le pegaba a él durante las discusiones que admite frecuentes por el estado de salud de su esposa. Al defenderse él la tomaba de los brazos, lo cual explicaría los moretones”, relata el autor del artículo.

Sin embargo, luego de consultar con una médica, Verbitsky señala que el veredicto de la profesional contradice la versión de Fernández. “Una médica clínica que observó las fotos dice que el hematoma en la axila no corresponde a la marca que dejan los dedos cuando aprietan. ‘Parece producto de un golpe, no de un zamarreo’. En cualquier caso, esto revela la importancia de la realización de un peritaje que disipe toda duda”, escribe.

Las pruebas del ex Presidente

Para intentar expulparse, Alberto Fernández vuelve a resaltar el cuadro de alcoholismo supuestamente padecido por Fabiola Yáñez y asegura conservar chats en los que ambos demostraban su preocupación por la situación. Al mismo tiempo, según Verbitsky, se repite a sí mismo de manera obsesiva una serie de preguntas sin respuesta inmediata:

—Si soy un golpeador, ¿por qué se sometió a un tratamiento de fertilidad para que tuviéramos un hijo?

—¿Por qué no hay un solo testimonio de alguien a quien ella le hubiera contado del alegado maltrato?

—Viví 17 años con Marcela Luchetti (la madre de su hijo Tani) y 10 con Vilma Ibarra, y no hay un solo episodio de que yo las haya agredido.

En este sentido, el ex presidente le asegura al periodista haber recibido el apoyo y beneplácito para declarar a su favor ante de la Justicia de varias personas, entre los que habría incluso allegados y cercanos a Yáñez. “Fernández afirma que una amiga de Yáñez se comunicó con él para decirle que llevaba días sin poder dormir a raíz de las historias falsas que se publicaron. Estaría dispuesta a declararlo en sede judicial”, describe.

Escudo verde

Entre los alegatos defensivos de Alberto Fernández no sólo está su versión de posibles apoyos y declaraciones testimoniales de testigos ante la Justicia, sino también manifestaciones realizadas en ámbitos privados de parte de una de las figuras más resonantes del feminismo en la Argentina. Verbitsky cita en este caso un mensaje de chat que le atribuye a la socióloga Dora Barancos –ex asesora del ex presidente en cuestiones de género- y que habría compartido con otros científicos:

Estoy en condiciones de asegurar fehacientemente que nunca A.F. agredió físicamente a F. Ella arrastra una compleja situación psíquica, a lo que se unió su adicción alcohólica. En realidad, si hay algo que imputarle a Alberto fue su agregada incapacidad de quebrar ese vínculo tóxico (sic). Lo casi trágico es que ahora está obligado a las dolorosas pruebas de la enfermedad de su pareja. Por supuesto los buitres y las hienas se hacen un festín. Ercolini se toma toda la venganza por la denuncia de Alberto a raíz de su encuentro glamoroso con Lewis y otros sátrapas. ¿Recuerdan?”.

No tenés que explicarme nada. Mi esposo atendió a Fabiola y yo conozco toda la verdad”, le aseguró Fernández a Verbitsky que le dijo la propia Barrancos cuando la llamó por teléfono para darle su versión de los hechos, hace una semana atrás.

El origen de la denuncia, según Alberto Fernández

En este tramo de la entrevista, Fernández elabora una línea de tiempo surgida a partir de la investigación de otra causa, con nombres ya conocidos para él y Fabiola, con sorpresivos cambios de parecer y un desenlace completamente inesperado para el ex presidente. Transcribimos la explicación completa de Horacio Verbitsky, a continuación:

El caso surgió a raíz de la investigación de Ercolini sobre la contratación de seguros de reparticiones estatales con Héctor Martínez Sosa, el esposo de la secretaria histórica de Fernández, María Cantero. En un telefonito secuestrado en el domicilio conyugal aparecieron las fotografías, que le envió Yáñez, y el relato de los golpes que recibió. Esto contradice la afirmación de Fernández, de que nunca Yáñez lo había dicho, si bien resulta extraño que compartiera esa intimidad con una amiga del presunto victimario, con quien ella nunca tuvo una relación propia de proximidad. De hecho, la respuesta de Cantero habría sido que no lo divulgue y que el Presidente estaba bajo mucha presión. Por eso no se descarta que sea considerada encubridora.

Ercolini armó un legajo aparte y lo envío a la oficina que se encarga de casos de violencia de género en la justicia federal. Le respondieron que no constaba quién habría golpeado a la mujer. El juez informó del tema a su ex compañero en la Oficina Anticorrupción durante la presidencia de Fernando De la Rúa, Juan Pablo Fioribello, quien por entonces era abogado de Fernández y de Yáñez. Por su pavoneo en programas de televisión, ventilando aspectos del caso que no eran públicos, Yáñez lo desplazó y en su lugar designó a una mujer civilista. A través de Fioribello el juez se comunicó el 27 de junio con Yáñez para preguntarle si quería hacer la denuncia, en un caso que es de instancia privada. La respuesta fue negativa y el juez archivó el expediente. Por arte de magia, el caso apareció en la tapa de Clarín del domingo 4 de agosto, en una nota de Claudio Savoia, que no economizó adjetivos: se trataría de una noticia bomba, un escabroso caso de corrupción, una historia sórdida, oprobiosa, que cuestiona la autopercibida honorabilidad del ex Presidente.

Según Fernández, Fioribello le avisó que Savoia lo había consultado para la nota que estaba preparando sobre el tema. Fernández se lo comunicó por mensaje a Yáñez, para que la publicación no la sorprendiera. Pero la sorpresa se la llevó él. Pese a que en Madrid eran las 5 de la mañana del domingo, Yáñez lo llamó y le dijo que había recibido un ofrecimiento de 3 millones de dólares para denunciarlo, ante la Justicia y en un documental que se filmaría sobre el caso. Le preguntó entonces qué le ofrecería él.

Fernández dice que le respondió que ella vivía en Madrid con los 7.000 euros mensuales que él cobraría de la Universidad Internacional de La Rioja, para la que estaría elaborando un programa destinado a alumnos de Latinoamérica. Ella le habría respondido que necesitaba asegurar su futuro y el de su hijo y él habría cortado la comunicación. Cuando llamó al juez Ercolini para decirle que había cambiado de idea y presentaría la denuncia, Yáñez dijo que el ex Presidente la estaba enloqueciendo con llamados que la aterrorizaban”.

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