Entre lágrimas, la mujer aseguró que la construcción del helipuerto provoca que su vivienda, ubicada en barrio Soeme, se inunde cada vez que llueve. “Me dicen que es nacional, pero ese día estaban todos los políticos”, afirmó en FM La Tucumana 95.9.
Así quedó la casa de Sandra.-
“La tormenta me tiró la tapia. Somos dos personas las afectadas, no es el barrio. Desde que la Policía Federal hizo un helipuerto en el fondo, toda el agua viene para la tapia”, así comenzó su duro relato Sandra Urrutia, una vecina de barrio Soeme de Las Talitas, que tras la feroz tormenta del pasado sábado, perdió la mayoría de sus cosas luego de que el agua ingresara a su vivienda, ubicada en la calle Santa Rosa de Lima, Manzana 10, casa 13.
La mujer contó en FM La Tucumana 95.9, que sus problemas con las lluvias comenzaron cuando la fuerza federal llevó a cabo la obra bajo las gestiones del por entonces gobernador Juan Manzur, y el intendente Carlos Najar. “La obra es de hace tres años y esta es la tercera vez que el agua tira la tapia porque no tiene contención, porque antes había un canal. Soy inquilina, me recorrí varias veces el municipio y nunca nos dieron respuesta”, aseguró la mujer, que vive con sus dos hijos y tiene su padre con alzheimer.
Al ser consultada sobre la respuesta del municipio, hoy conducido por Marta Najar, la damnificada afirmó que le dijeron que “esto era un tema nacional, que no correspondía al municipio y que tenía que hacer una demanda judicial. ¿Con qué dinero lo hago?”, se preguntó.
“Eso está en el municipio, fue hecho en la gestión de Manzur. El que estaba de intendente (por Carlos Najar) solo vino una sola vez, a inaugurar pavimento y yo le dije ese día. Me dicen que es nacional, pero ese día estaban todos los políticos. No sé qué tan nacional es”, se quejó Sandra.
Sobre el estado de su casa, la cual alquila hace 17 años, detalló que todo sigue igual que el sábado. “Vinieron la Policía, los bomberos y me preguntaron si había menores o mayores y nada más. Mi vecina es una señora de riesgo y tengo mi hija que es paciente oncológica, tengo mi hijo con un injerto en la cadera porque tenía un tumor. Nadie vino. Ayer me llamaron de la municipalidad, me dieron otros datos, les dije lo que estaba necesitando, me dijeron que se iban a comunicar y nada”.
“Se me destruyeron los grifos, los muebles de la cocina, que son de madera, se destruyeron; se rompieron las camas porque el agua las tapo. El aglomerado, todo se rompió. Lo poco que tenía…; seis sillas, me quedaron cuatro. Las cosas no se secaron. No tengo puerta del frente. La heladera no funciona”, enumeró antes de romper en llanto, al recordar que también perdió la documentación de su padre, mercadería y los pañales que su papá usa.
“Soy una persona que siempre tenía cosas para situaciones de emergencia, no me quedo nada. Todo se embarró, se mojó. Los vecinos son lo que me están trayendo agua, lavandina, espirales. Hasta víboras sacaron de acá. Solo los vecinos me ayudan, nadie más”, cerró.