La familia Careaga Guaymás escribió unas sentidas palabras para el personal del nosocomio luego de que su madre pasara siete meses internada. Calidad humana y profesional.
El Hospital Ángel C. Padilla de San Miguel de Tucumán fue escenario de una historia de lucha para la familia Careaga Guaymás . A través de una sentida carta dirigida a la Dirección del hospital, una familia expresó su agradecimiento a todo el personal que durante siete meses acompañó la internación de su madre, diagnosticada en agosto de 2024 con una enfermedad que descolocó por completo sus vidas.
"El Servicio de Neurocirugía fue sostén y refugio en uno de los momentos más difíciles", expresan en la carta, en la que también relatan cómo la Sala 12 se convirtió en su hogar, su trinchera y su abrigo. Cada noche fue una vigilia, cada palabra médica una búsqueda angustiante de respuestas. Pasaron las fiestas, las vacaciones, y llegó finalmente el día tan esperado: el alta médica, aunque no en las condiciones soñadas:
"Tengo el agrado de dirigirme a Usted, y por su intermedio a quien corresponda, con el fin de expresar el más sincero y profundo agradecimiento de nuestra familia hacia todo el personal del Hospital Ángel C. Padilla, especialmente al equipo del Servicio de Neurocirugía, que durante siete meses fue sostén y refugio en uno de los momentos más difíciles de nuestras vidas. El contenido de la presente carta, que se adjunta a continuación, busca dar testimonio del acompañamiento, el compromiso humano y la excelencia profesional recibidos durante la internación prolongada de nuestra madre. En agosto de 2024, llegó un diagnóstico que nos descolocó por completo. La incertidumbre se volvió parte de nuestra rutina y, en medio de ese sacudón, buscamos ayuda en el Servicio de Neurocirugía del querido Hospital Padilla, que durante siete largos meses se transformó en nuestra segunda casa. Fueron días y noches de estudios, lágrimas, temores, alegrías mínimas, angustias profundas.... pero la fe, esa fe terca que no se va, nos mantenía a flote. "En Navidad ya seguro estás en casa con los chicos, Má❞ le solíamos decir. Y aunque sonaba lejano, elegimos creer. El tiempo pasó, y después de la UCI 2, la Sala 12 se volvió nuestro techo, nuestro abrigo, nuestra trinchera. Cada noche se convertía en una vigilia donde el cuerpo agotado dormía a medias, pero el alma estaba siempre en alerta. El primer mes en terapia fue desgarrador. Cada parte médico era una puñalada. Cada palabra difícil nos llevaba a buscar en libros o en Google, pintándonos siempre el peor de los escenarios." comienza la carta
"Pasaron las fiestas... las primeras sin mamá en la cocina. Tuvimos que "meter mano" a sus recetas, improvisar sabores, sostener el llanto mientras todos celebraban sus fiestas y en familia, fingimos que no dolía, para que los más chicos vivieran la Navidad con alegría, como ella siempre quiso. Porque ella amaba las fiestas. Y nos enseñó a esperarlas con ilusión. Enero fue distinto. Las vacaciones se borraron del mapa. Todo giraba en torno a mamá. Nos organizábamos como podíamos, entre trabajos, compromisos y mil emociones cruzadas, buscando en los ojos de médicos y enfermeros alguna chispa de esperanza. Y sí, pasaron siete meses. ¿Quién lo diría? Siete largos meses, en los que aprendimos tanto. Y así, como quien no quiere la cosa nos llegó ese día que tanto pero tanto esperamos, llegó el día de volver a casa. ¡Al fin, má! Y aunque la situación no fue la que soñábamos, y mamá no regresará del mismo modo que salió de casa, nuestro corazón está lleno de gratitud. Y sentimos un profundo agradecimiento por cada persona que, desde su lugar, nos abrazó con su trabajo, su presencia y su humanidad. Hay algo que necesitamos decir y dejar por escrito: "El Hospital Padilla, hospital escuela, hospital completo, el monstruo del norte": es un lugar donde la esperanza se cuida, se acompaña y se alimenta todos los días. Su gente hace la diferencia y eso nos llena de orgullo como tucumanos y como familia cuidadora. Aquí nos sentimos contenidos, escuchados y guiados. Cada uno dejó una huella en nuestro camino. Y queremos decirle: ¡GRACIAS!." Continua.
Además en la carta agradecen a cada profesional que los acompañó en este momento tan difícil:
"Seguridad: por estar siempre atentos en cada ingreso y salida. Gracias.
Limpieza: Don Eduardo y Adrián, su dedicación, sentido de pertenencia e historias nos hicieron sentir en casa. ¡Admirable sus ganas de trabajar, pese a su edad don Edu! Gracias.
Nutrición: Lic. Yamila Meheris, Lic. Nicolás López: su acompañamiento fue vital. Su guía y apoyo en la alimentación de mi mamá fueron cruciales para su recuperación. Y seguiremos en casa de la misma manera para llegar a buen puerto. Gracias.
Kinesiología: el trabajo en la rehabilitación física de mamá fue invaluable. Esteban, Ceci, Maxi, Ezequiel, Carlita, Camila, se ganaron el cielo. ¡Qué garras, qué fuerza! La hacían levantarse ¡sí o sí! Gracias.Resi Chechu ¡te ganaste un lugar especial en nuestro corazón! Aunque solo fue un mes y medio tu paso por la sala, pero seguiste viniendo siempre, fuiste quien sin dudar se acerco a trabajar con mamá, no dudaste nunca de tu capacidad, sin temores, contestando mensajes, apoyándonos hasta emocionalmente; por eso confiamos plenamente en que serás la mejor profesional.
Fonoaudiología: Lic. Magui: su ayuda en la comunicación y ladeglución fue fundamental y aún soñamos con volver a escuchar su dulce voz. Gracias.
Guardia: su atención y respuesta rápida inmediata en momentos de emergencia fueron tranquilizadoras. ¡Y vaya si pasamos sustos estos meses! Gracias.
Cardiología: su seguimiento y monitoreo fue esencial.
Dr.: Chaparro: El que nos transmitía calma aun sin ser médico de la mamá. Que haríamos sin su despeje de dudas permanente, no nos daba vueltas en nada, sincero y compañero en los momentos donde la esperanza caía o poníamos en duda nuestra fe. ¡Gracias!
Unidad de Cuidados Intensivos 2: gracias por sostener la vida cuando más pendía de un hilo. Ustedes estuvieron en el momento más crítico de su internación. Su capacidad para actuar rápidamente y tomar decisiones importantes en momentos de crisis fue loable. Sabemos que hicieron todo lo posible por mantenerla con vida y nos dieron la oportunidad de pasar más tiempo con ella. Gracias.
Administración y Gestión del Pcte: Lic. Eli, Lic. Peralta y Sarmiento: aunque trabajan detrás de escena hacen que todo funcione. Agradecemos su apoyo y colaboración en todo momento, desde la gestión de trámites y autorizaciones hasta la resolución de problemas y la atención a nuestras inquietudes, que siempre fueron muchas. Gracias por resolver, atender, gestionar.
Cocina: Cuanto deseábamos que mama vuelva a comer... y poco a poco va incorporando sabores hechas con sus manos. ¡Loable tarea!
Enfermería: y acá nos detenemos. Porque fueron ustedes, los que estuvieron las 24 horas, los protagonistas del día a día, quienes se ganaron un pedazo de nuestro corazón. Porque solo quien estuvo del lado del familiar cuidador sabe que, sin ustedes, no se puede."
"Agradecemos especialmente su capacidad para brindar cuidado personalizado y atento a nuestra mamá, incluso en los momentos más difíciles. Su presencia y apoyo han sido una fuente de consuelo y tranquilidad para nosotros. Y tal fue aquel fuego abrazador con el que nos contuvieron que encendieron la chispa de la vocación en Florencia, que en medio del caos decidió estudiar enfermería. A toda SALA 12 B: Jefe José, Carlitos, Cinthia, Dana, Gabriel, Irma, Isa, Mónica, Norma, Ramona, Rita, Romina, Sebastián, Soledad, Viviana... no hay palabras suficientes. Gracias por la paciencia, por las explicaciones, por el cariño con el que la cuidaban, por las sonrisas que tanto aliviaban. Gracias por enseñarnos, por calmarnos, por hacernos sentir acompañadas. Gracias por ser nuestros Ángeles."
Las palabras de esta familia, compartidas por el propio Hospital Padilla en sus redes sociales, reflejan la esencia de la salud pública tucumana:
"Hoy mamá estará en casa. Sabemos que el camino que viene será largo, pero no estamos solas. Nos llevamos su ejemplo. Nos llevamos su entrega. Y nos llevamos el consuelo de haber recibido lo mejor que podía darnos la salud pública de Tucumán. Sin más, agradeciendo desde ya la posibilidad de hacer llegar estas palabras a todo el personal involucrado, saluda muy atentamente." Con amor y profunda gratitud. Familia Careaga Guaymás. Concluye la carta.