Fernanda Páez, una de las trabajadoras despedidas del Instituto Nacional de Agricultura Familiar, Campesina e Indígena (INAFCI), denunció que el organismo fue desarticulado completamente en Tucumán y en la mayoría de las provincias, dejando sin asistencia técnica ni capacitación a miles de pequeños y medianos productores.
Fernanda Páez, una de las trabajadoras despedidas del Instituto Nacional de Agricultura Familiar, Campesina e Indígena (INAFCI), denunció que el organismo fue desarticulado completamente en Tucumán y en la mayoría de las provincias, dejando sin asistencia técnica ni capacitación a miles de pequeños y medianos productores. Según explicó en diálogo con La Tucumana FM 95.9, los despidos comenzaron de forma sorpresiva durante Semana Santa del año pasado, cuando “nos dieron de baja del sistema sin previo aviso y nunca más depositaron nuestros sueldos”.
El INAFCI dependía de la Secretaría de Agricultura de la Nación y tenía presencia territorial en casi todo el país. Su función principal era brindar apoyo técnico y económico a agricultores familiares, responsables de cerca del 70% de los alimentos frescos que se consumen en el mercado interno, según remarcó Páez. “Nuestro trabajo estaba enfocado en fortalecer la producción local, tecnificar el campo y garantizar alimentos de calidad en las mesas de todos los argentinos”, afirmó.
Con el decreto 462/2024 firmado por el Ejecutivo, se oficializó la disolución del organismo, lo que agrava aún más la situación de los trabajadores y de los sectores que dependían de su acompañamiento. “Hoy en día ya no hay ninguna oficina operativa en Tucumán, y en Buenos Aires quedó apenas un remanente mínimo”, detalló la ex trabajadora, quien participó de la jornada nacional de protesta convocada por ATE junto a empleados del INTI y el INTA, organismos también afectados por los recortes.
Páez denunció además la falta de diálogo por parte del gobierno nacional y la judicialización individual de los despidos, con procesos legales que avanzan con lentitud. “Nunca fuimos informados oficialmente del despido. Simplemente nos dejaron afuera del sistema, sin explicaciones ni indemnización. El trabajo estatal no es un privilegio, es una herramienta clave para que las políticas públicas lleguen a quienes más lo necesitan”, sostuvo.
Desde su mirada, la desaparición de estos organismos técnicos tendrá consecuencias directas sobre la economía local y la calidad de los alimentos: “Sin INTI, sin INTA y sin Agricultura Familiar, miles de productores quedan sin respaldo ni formación. Esto va a impactar en el bolsillo de todos y en la seguridad alimentaria. Los trabajadores estatales no somos un gasto: somos el Estado en el territorio”, concluyó.