FM LA TUCUMANA

“El club es el corazón del barrio": Los Vázquez y su proyecto comunitario contra las adicciones

Vecinos y jóvenes de Los Vázquez llevan adelante un ambicioso proyecto que busca afianzar un proceso terapéutico de 11 años. El Club Social, Cultural y Deportivo Los Vázquez comenzó a construirse con fondos nacionales y del BID, pero la gestión de Javier Milei decidió abandonar la obra. "Recuperar un espacio físico en el barrio significa recuperar dignidad, identidad y sentido de pertenencia”.

23 Sep 2025 - 13:01

Foto: instagram Con esperanza nos fortalecemos.

En el barrio Los Vázquez, a la vera del Río Salí, vecinos y jóvenes en recuperación de adicciones llevan adelante un ambicioso proyecto que está cambiando la identidad de esa porción de territorio: la construcción del Club Social, Cultural y Deportivo Los Vázquez. El presidente de la comisión directiva, Víctor Guerra, visitó el estudio de La Tucumana FM 95.9 y fue entrevistado en el ciclo La Tucumana de Tarde. Allí, el joven explicó que el club nació como parte de un dispositivo terapéutico que funciona hace más de 11 años y que busca ofrecer un espacio de encuentro, deporte y cultura para las 250 familias que habitan en el barrio.

“El club es el corazón del barrio. Antes se conocía al lugar como ‘el basural’. Hoy, cuando decís que vas a Los Vázquez, la gente pregunta dónde está el club”, contó orgulloso.

La obra estuvo paralizada durante un año y medio desde la asunción de Javier Milei por falta de fondos, luego de que se interrumpieran los envíos de financiamiento nacional. La empresa encargada de la obra rescindió el contrato y el proyecto se paralizó con un 40% de avance. Sin embargo, los vecinos decidieron no esperar y retomaron los trabajos de manera autogestionada.

“Nos organizamos desde la comisión directiva, conseguimos subsidios del Consejo Social de la Universidad de San Pablo y de la Legislatura, y contratamos a dos chicos del barrio para que trabajen en la construcción”, relató Guerra.
Hoy ya cuentan con servicios básicos, baños casi terminados y avanzan en la instalación de la cocina, las mesadas y las puertas.

Gabriela Perrone, psicóloga de la Secretaría de Prevención de Adicciones del Ministerio de Desarrollo Social, destacó que el club es fruto del proceso de recuperación comunitaria.

“Este espacio es un signo de salud: surge de un grupo terapéutico que funciona hace 11 años y que reúne jóvenes, adultos, varones y mujeres. Recuperar un espacio físico en el barrio significa también recuperar dignidad, identidad y sentido de pertenencia”, explicó.
Según la profesional, el club no es solo un lugar para hacer deporte, sino un proyecto de salud mental comunitaria pensado y ejecutado por los propios jóvenes que integran el dispositivo.

Una vez finalizada la obra, el club contará con un salón de usos múltiples, baños, cocina, una cancha de fútbol 7 y una pequeña plaza. Además, se proyecta un anfiteatro para espectáculos culturales y talleres comunitarios. Hoy ya se desarrollan actividades como fútbol, boxeo, talleres de costura y chacinado.

“El deporte es una herramienta terapéutica. Pero además, queremos que este club sea un espacio para la cultura, para las familias y para los chicos que están en recuperación”, enfatizó Perrone.

Para los vecinos, el club es más que una obra: es una oportunidad de revertir años de estigmatización. La comisión directiva, formada en gran parte por jóvenes en recuperación, apuesta a que el club se sostenga en el tiempo con la participación de toda la comunidad y nuevas generaciones.

“Este proyecto reivindica al barrio. Antes se nos asociaba solo con la basura y el abandono. Hoy tenemos un lugar que nos representa, que nos organiza y que genera orgullo”, afirmó Guerra.

La historia de Los Vázquez demuestra que, incluso en contextos adversos y con recortes de fondos nacionales, la organización comunitaria puede abrir camino.

“Si el Estado no está presente, tenemos que reclamar que lo esté, pero también tenemos que hacer nuestra parte. Este club es la prueba de que cuando la comunidad se organiza, se pueden conseguir políticas públicas que transformen la realidad”, concluyó Perrone.

El sueño de ver a los chicos jugar en la cancha y de convertir el club en un verdadero epicentro de vida social y cultural está cada vez más cerca.

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