El periodista y analista político comparó al presidente con “una enciclopedia del error” y aseguró que la Argentina atraviesa “una de las etapas más tristes de su historia democrática”. También cuestionó a Luis Caputo y advirtió sobre la degradación social y política del país.
En diálogo con Gabriel Sanzano y León Torrente en La Tucumana de Tarde, el periodista y analista político Hugo Asch realizó un duro análisis sobre el gobierno de Javier Milei, la situación económica y el deterioro social argentino.
La charla comenzó con las denuncias contra el diputado y principal candidato José Luis Espert: “Esto es una continuidad. Espert era un mal candidato antes de la acusación, porque esto se sabía desde hace mucho tiempo". "Se descubrió un giro de 200 mil dólares que no fue a ningún partido, sino a la cuenta personal de Espert. Es la segunda vez que tengo conciencia de algo así: la primera fue Antonio Domingo Bussi en Tucumán, cuando todo lo que se recibía en el partido se depositaba en su cuenta personal”, recordó.
Asch consideró que la situación actual del país “es la caída más brutal, política, económica y cultural” desde el regreso de la democracia. “Nunca la Argentina vivió una época tan triste. Saco la dictadura, porque mataba gente. Pero en democracia, la política está degradada a su expresión más baja”, afirmó. “El triunfo de Milei en 2023 fue un disparate, pero sucedieron cosas que lo hicieron posible. La gente de Massa lo ayudó a conseguir fiscales para quitarle votos al PRO. Nadie imaginaba que este tipo iba a terminar engulléndose a todos”, añadió.
Para el periodista, el mandatario “cree que está predestinado, que tiene una misión bíblica de llevar al país al paraíso”. “No soy psiquiatra, pero puedo describir lo que hace: es una enciclopedia del error. Es un virtuoso del error. Hace todo mal y lo peor es que tiene orgullo en reivindicar lo que está mal y que está llevando al país al desastre”, disparó.
“No solo al país, sino a lo que más le preocupa: la macroeconomía. En la Sociedad Rural están que trinan, porque lo que hizo le dio el gran negocio a las cerealeras más grandes, y todos los productores quedaron afuera”, señaló.
Asch también apuntó contra el ministro de Economía, Luis Caputo: “Es un tipo que hizo mucho dinero con la deuda de 2018. Lo inexplicable es que vuelva a hacerlo, sabiendo el desastre que provoca. Está sosteniendo un plan delirante. Podés hacer cálculos para ganar plata, pero no podés conducir un país así. Están destrozando la matriz productiva”, advirtió.
El analista trazó un paralelismo con la década de los noventa: “En el primer tiempo de Menem, cuando jugaba con Maradona o corría autos, yo pensaba ‘este tipo se da todos los gustos porque sabe que se va’. Milei, en cambio, no tiene vocación de poder. Tenía un plan —el de Caputo— que era un delirio. Cree que él es un elegido y que su hermana es un talento extraordinario. Eso ya es tarea para los psiquiatras. Pero lo que deben estudiar los sociólogos es la cantidad de gente que fue atrás del flautista de Hamelín”, ironizó.
Sobre el deterioro social del país, Asch sostuvo que “empezó en los años 90, cuando ser villero dejó de ser un insulto entre pobres y pasó a ser un destino inevitable”. “Se terminó el ascenso social. Nació la cultura villera, la cumbia villera. Estéticamente es una desgracia para mí, pero socialmente es muy rica: es la primera manifestación de clase desde el tango patibulario, un siglo después”, analizó.
“Hoy los chicos que son narcos matan porque sí. Esa pobreza que veía en Perú, en las laderas de las montañas, hoy está acá. No hace falta irse al interior, está en Vicente López. Y el mundo está repartiendo cada vez peor: si no hay una distribución más equitativa, puede terminar muy mal”, alertó.
El periodista consideró que la caída del Muro de Berlín marcó un punto de inflexión global. “El capitalismo se quedó sin rival. El Estado de bienestar dejó de tener sentido, y toda esa plata fue a parar a pocas manos. ¿Quién representa hoy a esa gente marginal? Nadie. Ojalá el peronismo lo haga, porque es la única posibilidad política que queda en este país”, señaló.
Asch también advirtió sobre la fragilidad institucional: “La Argentina está en default hace un año y está mantenida por Estados Unidos, como si fuéramos la amante que vive en un departamento que ya no es propio. No tenemos con qué pagar ni los intereses de la deuda porque no producimos nada”, remarcó. “Estados Unidos necesita tener a alguien en el sur, pero tampoco allá están muy convencidos de que este tipo sea confiable o esté bien de la cabeza. Una cosa es verlo desde lejos, otra cosa es verlo in situ”, agregó.
Consultado sobre un posible final de ciclo, Asch fue cauto: “No me imagino cómo puede seguir Milei, pero tampoco soy del club de la Asamblea Legislativa. Sufrí el 2001, me tuve que ir del país. Esto es como ver el teatro del absurdo: no se puede analizar seriamente a esta gente, pero el problema es que tienen los botones y el poder”, advirtió. “No creo que Villarruel tenga estructura para gobernar. Por algo se formó la Liga de Gobernadores, que estaba pensada para dentro de dos años y la armaron ahora. Todo puede estallar, y todo lo que analizamos de la macroeconomía era para llegar a octubre… y ya estamos en octubre”, cerró.
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