El Presidente contó que lo primero que se discutió durante el encuentro fue el Presupuesto 2026 y dejó en claro que "el déficit cero es una política de Estado". En ese sentido, destacó: "Hay que reconocer que las provincias hicieron un ajuste de un poco más de tres puntos. Estamos todos laburando en la misma línea", dijo durante una entrevista en A24.
Milei explicó uno de los puntos de la reforma y enfatizó que "el salario tiene que estar ligado a la productividad". "En este contexto, en el que todos consiguen trabajo y remuneraciones, muchas provincias que fijaban los salarios en base acorde a la remuneración en Campana -dijo como ejemplo- y entonces los gobiernos locales se veían obligados a contratar empleados públicos porque no generaban empleo. Consecuentemente, el Estado en lugar de ocuparse de la salud, de la seguridad, tiene que tener empleados públicos", desarrolló.
Respecto a la ausencia de cuatro de los gobernadores, que no recibieron invitación, Milei explicó: "Si usted repite recetas que son las que hundieron a la Argentina en la decadencia de los últimos 100 años es muy difícil tener un diálogo razonable. No nos podemos juntar con gente a la que dos más dos no le da cuatro".
Axel Kicillof (Buenos Aires), Ricardo Quintela (La Rioja), Gildo Insfrán (Formosa) y Gustavo Melella (Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur) fueron los únicos gobernadores que no estuvieron invitados al encuentro.
A su vez, aseguró que está dispuesto a dejar atrás diferencias con el resto de los mandatarios en pos de avanzar con sus promesas de campaña. "Lo que nosotros habíamos planteado como reformas de primera generación lo hemos cumplido todo. Es momento de seguir adelante con las de segunda generación".
Sobre los reclamos de los gobernadores, sostuvo: "Hay que separar lo que es de corto y largo plazo. El reclamo de la coparticipación viene desde '94. Yo estoy dispuesto a dar el debate de la correspondencia fiscal. Encantado de la vida en avanzar en una reforma para que cada uno recaude lo que decida gastar. A mí me encanta arreglar cosas imposibles pero no es el momento de discutir eso. Está bueno sentar las bases".
En materia económica, el Presidente remarcó, al igual que lo había hecho durante toda la campaña, que la inestabilidad financiera fue producto del contexto político y no consecuencia del programa del Gobierno. "Se manifestó en una suba del riesgo país que generó una mayor tasa de interés y así se descoordina el ahorro y la inversión y la actividad se plancha", señaló y advirtió que "los números del tercer trimestre van a estar flojos".
Por otro lado, se refirió a la derrota electoral del 7 de septiembre en la provincia de Buenos Aires y consideró que fue "una bendición". "Nos hizo corregir un montón de cosas. El proceso de aprendizaje que hice en los últimos dos meses es monstruoso, aprendí mucho de política y de economía", reconoció el Presidente.
En esa línea, tras ser consultado por sus nuevos modos, sostuvo que trabaja "para 47 millones de argentinos y para que mejore la vida de todos, de los que me votaron y los que no me votaron".
Finalmente, anunció que proyecta visitar dos provincias por mes e incluso tener reuniones de Gabinete en el interior del país. "Me parece que le hace bien a la gente que yo visite el territorio", evaluó.
"La construcción de la Argentina no es obra de una sola persona. Para eso necesito a la mayor cantidad de argentinos posible arriba de este proyecto. Inexorablemente, con los que coinciden en el rumbo, hay que abrir una ventana de diálogo. De ese debate van a surgir buenas cosas. Van a surgir mejores leyes de ese intercambio, no tengo dudas", concluyó el Presidente.