Dos niñas de 13 y 9 años obtuvieron un fallo judicial para remover el apellido de su padre, actualmente cumpliendo una condena penal de tres años de prisión efectiva por violencia de género, después de relatar años de maltrato familiar y expresar su deseo de construir una identidad emocionalmente libre.
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En un fallo inédito por su sensibilidad y las consecuencias simbólicas, la Justicia de Tucumán autorizó a dos hermanas, de 13 y 9 años, a eliminar legalmente el apellido de su padre, actualmente cumpliendo una condena por violencia de género.
La jueza Melisa Hanssen Giffoniello, del Juzgado Civil, Familia y Sucesiones Nº 12, consideró que mantener el apellido paterno representaría para las niñas una carga emocional vinculada al maltrato sufrido, incluso constituyendo una forma de “violencia simbólica”.
Las menores —identificadas como V. (13) y L. (9)— presentaron el pedido por iniciativa propia, con el apoyo de su abogada, Ana Carolina Chávez. En el expediente se incluyeron denuncias previas, testimonios, documentos y antecedentes penales que detallan agresiones físicas, psicológicas, simbólicas y económicas contra ellas y su madre.
Según los relatos, las niñas convivieron con su padre hasta 2021, en un entorno marcado por episodios de maltrato. Además, su madre, identificada como M. J., respaldó explícitamente la decisión, respaldada por su abogada María Cecilia Ruiz Flores.
Durante el proceso, la jueza organizó audiencias con la Defensoría de Niñez y un equipo interdisciplinario, que evaluó la madurez emocional de las niñas. Los expertos concluyeron que comprendían plenamente el impacto jurídico y personal de su decisión.
Aunque el padre, representado por defensa oficial, no se opuso formalmente al cambio, solicitó postergar la resolución hasta que sus hijas fuesen mayores de edad. Hanssen Giffoniello rechazó esa petición, al estimar que demorar la medida perpetuaría el vínculo traumático y prolongaría la carga simbólica que el apellido les imponía.
En los fundamentos de la sentencia, la magistrada destacó que el apellido “forma parte esencial de la identidad” y que forzar a las niñas a conservar uno asociado a un vínculo violento podría generar un obstáculo para su desarrollo emocional. También subrayó que ambas ya se identifican con el apellido materno, que utilizan en su vida diaria.
La resolución ordena suprimir el apellido paterno de todas sus partidas y documentos oficiales, para que las hermanas utilicen exclusivamente el apellido de su madre.
La jueza cerró su decisión con un mensaje para las niñas: “Recuerden siempre que fueron escuchadas, que su palabra tuvo valor y que su decisión fue respetada y honrada”, escribió.