Violencia escolar

"El curso lo hostigaba": habló la familia del joven que apuñaló a una compañera en Alderetes

El padre del alumno de 13 años aseguró que su hijo sufría bullying y que nunca antes había tenido episodios de violencia. “La pasaba mal. Si nosotros hubiéramos sabido lo que él sentía, podríamos haber hablado con la directora para evitar todo esto y para que no lo molesten”, dijo.

28 Nov 2025 - 10:16

El pasado martes, la comunidad educativa quedaba conmocionaba luego de que una estudiante de 13 años resultara herida dentro de un aula de la Escuela Media de Alderetes, tras de ser atacada con un arma blanca por un compañero de la misma edad.

A 48 horas del hecho, que tiene a la menor internada con buena evolución en el Hospital de Niños, la familia del adolescente que realizó el ataque rompió el silencio y contó que sufría hostigamiento por la totalidad de sus compañeros. “Los compañeros le decían ‘monito’, lo molestaban. Él arrastraba algo adentro, estaba cansado del bullying que le hacían”, le contó el padre a La Gaceta, reconstruyendo el inicio de lo que considera una progresión de malestar que su hijo atravesó en silencio. Cuenta que la noticia del ataque lo tiene sorprendido y preocupado y explica que el chico asiste a la misma institución desde la primaria y que jamás fue citado por episodios de indisciplina o violencia. La madre del adolescente es ama de casa y él trabaja en una panadería, además de realizar tareas de albañilería en una obra.

El padre del joven asegura que las exigencias laborales le impiden compartir el tiempo que desearía con sus hijos, aunque por las noches se sienta con ellos a tomar mates y conversar. “Él decía, desde hace tiempo ya, que no quería ir más a la escuela” afirma. Intentó, junto a su esposa, que su hijo hablara. “Trabajo muchas horas y no tenía mucho tiempo para hablar con él pero, cuando llego a la casa tomo mates con mis hijos y ahí le pregunté qué quería hacer. Le dije que termine los estudios, que no me gustaría que ande como yo. Todo lo que él decía era que no quería ir más a esa escuela, nunca dijo por qué hasta que sucedió esto”.

En ese sentido, relató que el muchacho solo sale del domicilio para estudiar o visitar a sus primos y que en el barrio casi no tiene amigos. No realiza deportes desde que inició la secundaria, aunque anteriormente asistía a una escuelita de fútbol: “Es un chico tranquilo y callado. No sale, se queda en la casa, mira televisión y usa el celular”.

El hombre recuerda lo que ocurrió el martes y detiene la mirada. La directora de la escuela lo citó y manifestó su sorpresa. “Estoy sorprendida porque él es el chico más tranquilo y callado, no se mete con nadie”, le dijo. “Él estaba en la dirección, en shock, pálido, sin decir nada. Le pregunté qué había pasado y entonces contó que le hacían bullying”, añade el padre. Según su versión, el joven relató que había sido empujado en la fila y que llevó el cuchillo desde su casa.

El padre insiste en que nunca se reportaron problemas previos entre su hijo y la alumna agredida o cualquier compañero. Afirma que no hubo citaciones, advertencias ni episodios de indisciplina. “La pasaba mal. Si nosotros hubiéramos sabido lo que él sentía, podríamos haber hablado con la directora para evitar todo esto y para que no lo molesten”, agrega. Su voz baja cuando menciona que no descansa y la preocupación constante. “Estamos mal, pasamos noches sin dormir. Estoy todo el tiempo preocupado. Mi esposa es la que lo acompaña donde está asistido por una psicóloga”, dijo con tristeza por el desenlace.

La hermana del adolescente observa a su padre desde la puerta antes de decidir sumarse al diálogo. Dice que todo lo ocurrido delata un funcionamiento institucional que falló en detectar señales. “Él le avisó a la preceptora que le hacían burla y ella no hizo un acta o un llamado de atención” señala y asegura que en casa tampoco se habló del tema: “Yo creo que él se dio cuenta de que esta persona adulta no actuó, no lo ayudó y entonces nunca más dijo nada. En la casa tampoco dijo nada y creo que fue por vergüenza”.

La joven agregó que recién después del ataque surgieron versiones sobre maltratos previos. “La escuela se mantuvo en silencio. Ahora, llegan rumores de que una vez le tiraron un yogur, que le tiraban los útiles y la mochila. Sin culpar a nadie, parece que era el curso mismo el que lo hostigaba, sin distinguir hombres de mujeres”, dijo.

Por último, afirma que la comunicación con la dirección fue escasa y que desde el Ministerio de Educación no se acercaron a la familia. “Queremos que los directivos hagan algo porque puede pasarle a otro niño y terminar peor”, sostiene. Explica que muchas veces el bullying se minimiza y que la salud mental no recibe la atención que merece. “Es muy importante para un niño que recién está aprendiendo a vivir y a desarrollarse tener un buen ambiente y hablar de lo que le pasa” concluye con firmeza.

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