Disparos, corridas, balas perdidas y un saldo de al menos 16 muertos, marcaron el domingo en una de las playas más famosas de Australia. Valentina, la tucumana que contó cómo logró sobrevivir.
La gente escapando de la playa. Foto La Nación
Bondi Beach, una de las playas más emblemáticas y concurridas de Australia, fue escenario de una jornada de terror el domingo, cuando un ataque armado desató el pánico entre cientos de personas que disfrutaban del día en la costa de Sídney durante una celebración del inicio de la festividad judía de Janucá. Disparos indiscriminados, corridas desesperadas y escenas caóticas se vivieron en la playa, en lo que las autoridades han declarado un acto terrorista dirigido contra la comunidad judía. Según los datos oficiales más recientes, al menos 16 personas murieron y más de 40 resultaron heridas, entre ellas civiles de distintas edades, incluidos niños y adultos mayores, y también algunas fuerzas policiales que respondieron al ataque.
En ese contexto, Valentina Sangenis, una joven tucumana que se encontraba en Bondi Beach, vivió en primera persona el horror y contó en diálogo con eltucumano.com cómo logró ponerse a salvo en medio del caos.
Según contó, todo comenzó de manera confusa. Valentina estaba junto a un amigo cuando empezaron a escucharse ruidos que, en un primer momento, no lograban identificar. “Al principio no sabíamos qué eran exactamente esos ruidos”, relató. La situación se volvió clara cuando vio a la gente correr desesperada por la playa. “Ahí le digo a mi amigo: ‘agarramos las cosas y vamos ya porque son tiros’”.
Ambos intentaron resguardarse detrás de una escalera, pero el peligro continuaba. Minutos después, la dirección de la corrida cambió abruptamente. “En un momento vemos que la gente empieza a correr para el otro lado, entonces todos empezamos a correr para el medio de la playa, pero caían balas perdidas todo el tiempo”, recordó.
En medio del pánico, decidieron buscar un refugio más seguro. “Nos avivamos y nos vamos corriendo para unas piedras. Iba corriendo con mi amigo de la mano”, contó. Allí lograron esconderse debajo de las rocas, donde permanecieron durante un largo rato sin saber qué estaba ocurriendo afuera.
La espera se hizo interminable. “Estuvimos un tiempo esperando que la policía los arreste para poder salir”, explicó. En ese momento, una joven que se encontraba con ellos fue clave para entender la situación. “Había una chica que tenía una amiga policía y la mantenía al tanto de lo que estaba pasando”.
El escenario alrededor era caótico. Valentina describió escenas de personas heridas, caídas y completamente desbordadas por el miedo. “Toda la gente por correr se lastimaba, se caía. Había gente que salía corriendo al mar y los salvavidas tuvieron que rescatar a varios porque se estaban ahogando”.
Incluso en el lugar donde se refugiaban, el impacto del ataque era visible. “Debajo de las piedras había una chica con ataque de pánico y una mamá con un bebé que se habían caído y estaban muy lastimados”, relató con angustia. “Horrible. Lo más triste era ver a los padres con sus hijos. Todo el mundo estaba en la playa”.
De acuerdo a su testimonio, los atacantes estaban fuertemente armados y el peligro se extendió durante un largo período. “Eran unos tipos con unas ametralladoras”, afirmó
Tras el ataque, Bondi Beach quedó bajo un fuerte control de las fuerzas de seguridad. Valentina explicó que, incluso después de poder retirarse, la presencia policial seguía siendo total. “Ahora hay policías en todos lados porque no lograron arrestar a todos”, señaló.
Las autoridades confirmaron que los principales sospechosos del tiroteo fueron dos hombres —un padre de 50 años y su hijo de 24— que abrieron fuego contra la multitud desde un punto elevado cerca de la playa. El hombre de mayor edad fue abatido por la policía en el lugar, mientras que el hijo fue herido y llevado bajo custodia al hospital en estado crítico, según informó la Policía de Nueva Gales del Sur.
Hasta el momento, se ha confirmado que 16 personas murieron a causa del ataque, entre ellas civiles de diferentes edades —desde una niña de 10 años hasta adultos mayores— y al menos 40 personas resultaron heridas y fueron trasladadas a hospitales en Sídney, algunas en estado grave. Las autoridades también investigan si pudo haber una tercera persona implicada y continúan con la recolección de pruebas y análisis forense en la zona.
El primer ministro australiano y líderes locales han condenado el ataque, describiéndolo como un hecho de “odio antisemita y terrorismo”, e hicieron un llamado a la unidad nacional mientras la comunidad y las familias de las víctimas lamentan las pérdidas y se organizan esfuerzos de apoyo a los heridos y a los afectados.