El periodista y escritor charló en La Tucumana de Tarde sobre la situación económica y política, además de las medidas anunciadas por el Ministerio de Economía de ajustar las bandas cambiarias respecto a la inflación.
Este lunes, el periodista y escritor Hugo Asch charló en La Tucumana de Tarde con Gabriel Sanzano y León Torrente para analizar las últimas novedades del panorama político y económico de Argentina.
Reforma laboral
Asch aseguró que "hay cosas que habría que ajustar, tenemos la mitad del mercado laboral que es informal y no tiene ninguna protección, eso hay que reformarlo; y también hay que quitarle el estatus de esclavo moderno al repartidor de cosas, por moto, por bicicleta, por lo que fuere". Sin embargo, aclaró que "eso es una cosa y otra es la reforma que quiere Sturzenegger, que nos pone en una situación ni siquiera pre-peronista, sino pre-radical, porque el sueño húmedo de eta gente es llevar a la Argentina a un siglo atrás, un país agroexportador de materia prima, con un poquito de petróleo, Vaca Muerta, energía y el resto mportar los productos con valor agregado". "Eso pasaba hace un siglo en Argentina y esa es la etapa 'modernizadora' que quieren imponer esta gente", ironizó. Además, pidió que "la oposición se acuerde de que son una oposición y dejen de pelear internamente".
La situación económica y las medidas de Caputo
Minutos antes de la columna, el Ministerio de Economía anunciaba cambios en el esquema cambiario: las bandas se ajustarán de acuerdo a la inflación y el gobierno promete acumular reservas en el Banco Central. Al respecto, Asch afirmó que "el Ministerio de Economía deja de estar canchero, Caputo lo manda a Bausili a poner la cara y ahora lo que pasó es que el FMI le dijo 'bueno, vos no me das bola porque está te defiende Bessent, ahora Bessent no está más' y el FMI es lo único que le queda a esta gente que no puede pagar la deuda de 4.500 millones de dólares del próximo 9 de enero". También se refirió a la fallida colocación de deuda de la semana pasada: "Caputo inventó una salida internacional a los mercados, a los mercados de acá a la vuelta del barrio, donde llamó a los bancos, aseguradoras y bueno tuvo que darles mucho juguetes, mimos, porque si no la tasa se le iba a ir del 6,5% que había dicho él originalmente a dos dígitos, quedó en 9% y recaudó, él pensaba por lo menos 1.500, 2.000 millones, que era la mitad de lo que necesitaba, y recaudó 900 millones. No tiene la guita para este vencimiento y para el resto del año".
Sobre la relación de Milei con Bessent y Trump, Asch aseguró que "si Bessent estuviese, no le darían bola a la compra de reservas, que es lo que le pide desde que asumieron el FMI" y contó que "iba a venir en diciembre y no vino", mientras que "Trump quedó bastante cabrero porque Milei no fue, al no tener la foto con Messi, al sorteo del mundial".
“Dedicado a hacer papelones Milei, afuera y adentro, ahora su gobierno tiene que portarse bien con el FMI. En el gobierno saben dos cosas: que ganaron la elección por la ayuda externa de papá Bessent; y saben que si no arreglan el consumo argentino, además del del quiebre de las empresas y los despidos, a mitad de año la cosa se va a poner muy mal pensando en la reelección".
Cierres de empresas y despidos en la Argentina de Milei
Asch apeló a la información de la Superintendencia de Trabajo para mostrar la situación actual: "Desde la asunción de Milei cerraron 20.000 empresas. Es una locura total. 264.000 puestos de trabajo, casi 400 despedidos por día, 16 por hora. La industria desde 2002 no está tan baja. Entonces, ¿cómo hacen para ponerle guita en el bolsillo a la gente si ni siquiera pueden cumplir con las provincias?. Le dieron 61 mil millones de pesos a Santilli para conformar a las provincias, se portó muy bien con Jaldo, porque se llevó 20 mil millones, pero el resto está a la cola y no va a alcanzar".
Además, expresó que "acá hubo tres ficciones: una, la de Milei, que vive en otro planeta; dos, la de Caputo, que todo el tiempo miente y tartamudea, se traba cuando miente, y cuando no se traba también miente, y parte de esa ficción se desarma cuando tienen que pedir un waiver, un perdón, porque no tienen la guita, porque este país no produce, porque no hay consumo, porque estamos en recesión, los números están dibujados, todo el mundo lo sabe; y la tercera ficción es la unidad peronista, que duró seis meses como también la oposición de Jaldo, y ahora están todo viendo cómo pueden salvarse cada uno con sus métodos. Bueno, un país no puede funcionar así".
En cuanto a la pasividad social que goza el gobierno nacional, recordó que "Chile estuvo 40 años sin manifestaciones y de pronto la gente salió a la calle por una cuestión del boleto; en París, las 'casacas amarillas' eran por un aumento de las tarifas; o sea, cuando vos tenés un escape de gas cualquier chispa hace explotar la cosa".
Finalmente, recordó una historia de la década del 90 en Tucumán: "En los 90 también a mí me iba bárbaro, yo estaba en Tucumán, cobraba una fortuna pero no era ciego. Una vez me dijeron 'me faltan 400 dólares', yo le dije 'no hay problema, dame los pesos', me respondieron 'es que no son pesos, son bonos'. Los Bocade. Y yo fui al banco, saqué los papelitos firmados por Ramón Ortega, pedí que me los cambien en el BBVA de calle San Martín, el cajero me preguntó si quería pesos o dólares y me dio 10 billetes de 100 dólares, con la firma del Tesoro... y yo dije, 'alguna vez vamos a pagar esto'. Bueno, seis años después yo estaba yéndome como un laosiano en una balsa a Madrid con lo que me quedó. Es eso, vivir en una ficción".
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