Germán García Hamilton, editor general de ElFederalista.com y bisnieto del fundador del diario La Gaceta, se refirió al ataque extorsivo disfrazado de demanda que La Caja Popular realizó contra eltucumano, luego de que se animara a publicar denuncias de viudas y huérfanos de estatales muertos por COVID-19 que aún no cobran los seguros de la ART de la Caja. La desesperación de Carlos Cisneros ante las revelaciones de la causa Vélez lo llevaron a utilizar la entidad estatal como herramienta para callar a este medio y enviar un mensaje disciplinante al resto de la prensa provincial.
El pasado miércoles, muy altas fuentes judiciales de Tucumán, adelantaron a eltucumano que será notificado ─aún no fue notificado formalmente─ por una demanda millonaria y extorsiva en su contra, por parte de la Caja Popular de Ahorros.
Esta denuncia contra el medio solo confirma que Carlos Cisneros ─el empleado bancario con licencia sindical que se convirtió en magnate y es dueño de medio Tucumán sin dar explicación de semejante enriquecimiento─ acaba de ordenar su contraataque más desesperado contra eltucumano, único medio que se animó a exponer su red criminal con documentación judicial irrebatible.
Cisneros, el hombre a punto de caer preso por trata y explotación sexual de Lourdes Parache y que controla desde 1995 el monopolio provincial del juego y las apuestas, que movilizó USD 9.500 millones en tres décadas sin auditoría pública, que mandó a quemar La Gaceta con los hermanos Ale en el 2000 y hoy la controla, que compró el Grupo Los Balcanes con sus tres ingenios (La Florida, Cruz Alta y Aguilares) que muelen el 25% de la caña de Tucumán, la Universidad San Pablo T, el Hotel cinco estrellas Catalinas Park, Tendencia Noticias, y que conecta todos los sótanos del poder mafioso en Tucumán: desde el clan Ale, los turbios negocios del fútbol, la financiación de campañas políticas y el control de los medios y sectores judiciales—