"Estoy muerto en vida", jura Gerónimo Romano, padre de Alejandro, tras la multitudinaria marcha por la muerte de su hijo convocada anoche en San Pablo, Tucumán.
Foto: Jesus Comunica.
"Estoy muerto en vida", jura Gerónimo Romano, padre de Alejandro, tras la multitudinaria marcha por la muerte de su hijo convocada anoche en San Pablo, Tucumán.
Familias, amigos, vecinos y conocidos se reunieron para acompañar a los Romano en una manifestación pacífica marcada por el dolor, el silencio y el pedido de justicia.
En medio de la multitud, Gerónimo Romano, padre de Alejandro, volvió a alzar la voz. A nueve noches de la muerte de su hijo, habló con el corazón desgarrado y una convicción que no se quiebra: “Mi hijo era un chico noble, educado, trabajador. No era ningún delincuente”.
Según denunció, Alejandro habría sido víctima de un brutal abuso de autoridad. Relató que fue reducido, esposado y privado de la ayuda que necesitaba, a pesar de haberse acercado en busca de asistencia.
“Cuando se dieron cuenta de que ya no gritaba, recién lo llevaron al hospital”, expresó ante la entrevista realizada por Jesús Comunica.El padre aseguró que su hijo fue trasladado en un vehículo particular, que presentaba marcas de las esposas y que existen constancias médicas que indicarían que ya había fallecido más de una hora antes de llegar al hospital. También denunció presiones al personal de salud para que firmara un acta que no se correspondía con la realidad.
“El médico no se dejó intimidar”, dijo, y lo agradeció públicamente. “Somos una familia de bien, conocida en el pueblo. No hacemos daño a nadie”, repitieron una y otra vez, mientras vecinos se acercaban a abrazarlos, a acompañarlos, a decir presente.
La ausencia de explicaciones oficiales, la falta de disculpas y las dudas en torno a las cámaras de seguridad que ese día no habrían funcionado profundizan el reclamo. “Hoy empieza mi lucha por justicia por mi hijo”, afirmó Gerónimo.