La provincia supera la media nacional y muestra una tendencia creciente en la participación femenina en los suicidios, según el Sistema Nacional de Información Criminal
imagen ilustrativa.-
Tucumán se consolidó en 2024 como la jurisdicción del Noroeste Argentino (NOA) con la mayor cantidad de suicidios, con una tasa de 12,3 casos cada 100.000 habitantes, por encima de la media nacional, estimada en 9,8.
De acuerdo con el Informe de Suicidios 2024 del Sistema Nacional de Información Criminal (SNIC), en la provincia se documentaron 199 muertes por suicidio durante el último año, una cifra ligeramente inferior a los 205 casos de 2023, pero suficiente para mantenerla al tope de la región, por encima de Salta, Santiago del Estero, Jujuy, Catamarca y La Rioja.
Un dato que llama especialmente la atención es el incremento sostenido de casos con víctimas mujeres. Mientras que en 2020 las mujeres representaban el 16,7% de los suicidios en Tucumán, en 2024 ese porcentaje trepó al 25,1%, marcando una tendencia creciente en los últimos cinco años.
A nivel nacional, los datos del SNIC muestran que en 2024 se registraron 4.249 suicidios en todo el país, la cifra más alta desde que se comenzó a relevar esta estadística en 2017. El fenómeno se mantiene como una de las principales causas de muerte violenta en Argentina, con mayor incidencia entre varones y el grupo etario de 20 a 34 años.
Los reportes también señalan que, en Tucumán, la mayoría de los suicidios ocurren en domicilios particulares y que uno de los métodos más utilizados sigue siendo el ahorcamiento.
Respuesta institucional y prevención
Ante este contexto, la provincia sancionó la Ley Provincial N.º 9.923, que impulsa un marco integral de atención de la salud mental y prevención del suicidio, alineado con la legislación nacional. El programa provincial apunta a fortalecer servicios de atención comunitaria, protocolos de intervención y redes de apoyo, con especial foco en niños, adolescentes y jóvenes.
Especialistas en salud mental y autoridades sanitarias destacan la necesidad de abordar la problemática con políticas públicas sostenidas y acciones intersectoriales, dado que el suicidio no es un hecho delictivo sino una expresión extrema de sufrimiento vinculada a múltiples factores personales y sociales.