En el segundo patio de la Casa Histórica, detrás de una puerta que pasa inadvertida para cualquier visitante, se encuentra una habitación clave de la casa: el Área de Reserva Patrimonial. Ana Oliva y Rosario Fernández, integrantes del Área de Conservación del museo, reciben a eltucumano y nos muestran cómo se realiza el trabajo diario de limpieza, restauración y conservación de las piezas que integran el patrimonio del museo más importante del país.
Ana Oliva y Rosario Fernández, integrantes del Área de Conservación del museo Casa Históica de la Independencia.
La Casa Histórica de Tucumán no es sólo el museo más importante del país; la casona donde 29 congresales decidieron liberar a estas tierras del yugo español y firmar el Acta de Independencia el 9 de julio de 1816. Es, también, un alucinante viaje en el tiempo, donde el pasado se materializa y la historia se respira.
Mientras cientos de tucumanos y turistas recorren a diario el museo, en un cuarto a puertas cerradas se lleva adelante una tarea silenciosa pero fundamental: la preservación de los objetos que forman parte del patrimonio histórico que se expone en los diferentes salones de la Casa.
El director del museo, José María Posse, explicó en una charla con eltucumano que la semana pasada comenzaron las tareas de mantenimiento y preservación del patrimonio que resguarda la institución, a cargo del equipo que integra el área de Conservación. Según detalló, los trabajos apuntan a garantizar el adecuado estado de los objetos y documentos, muchos de los cuales presentan un alto grado de fragilidad debido al paso del tiempo.
En este sentido, Posse le confirmó a este diario que el museo recibirá una importante donación de la Fundación Banco Macro para la adquisición de equipamiento que servirá para controlar los parámetros de temperatura y humedad en la sala de reserva patrimonial. Se trata, explicó el director, de una donación acordada entre la Secretaría de Cultura de la Nación y las autoridades del Banco Macro, quienes firmaron el acuerdo a finales de la semana pasada.
Según este acuerdo, detalló Posse, la fundación se encargará tanto de la compra como de la instalación de los equipos. Además, se renovarán las computadoras con las que trabaja el sector administrativo del museo. De acuerdo al documento firmado, hasta fin de mes los equipos ya estarán instalados en la sala de Reserva Patrimonial de la Casa.
Sobre los trabajos que comenzaron la semana pasada, Posse remarcó que las intervenciones se realizan bajo rigurosos criterios técnicos y profesionales, respetando protocolos de conservación que permiten extender la vida útil de las piezas sin alterar su valor histórico. En ese marco, destacó la importancia de los controles ambientales, la limpieza especializada y el tratamiento cuidadoso de materiales originales.
Asimismo, señaló que estas tareas forman parte de un proceso permanente y planificado, que busca no solo preservar los objetos para las generaciones futuras, sino también asegurar que puedan ser exhibidos al público en condiciones óptimas.
Un trabajo silencioso para preservar la memoria colectiva
Mientras se espera la llegada de los equipos donados por la Fundación Macro, Ana Oliva y Rosario Fernández, integrantes del Área de Conservación del museo, realizan la limpieza del mobiliario (sillas y mesas) en el espacio que habitualmente funciona como sala para los niños, momentáneamente cerrada y acondicionada para estas tareas.
Ana Oliva, docente y museóloga, explicó que los trabajos de conservación son un verdadero desafío en Tucumán, ya que los parámetros ambientales de humedad relativa y de temperatura inciden directamente en el estado de conservación de las piezas.
“En este caso estamos haciendo la limpieza mecánica de las piezas: el aspirado, la limpieza con pinceletas, la confección de fundas algunas con un material especial que es el Tyvek (un material sintético no tejido creado a partir de fibras de polietileno de alta densidad ligero, duradero, transpirable y resistente al agua, la abrasión y los productos químicos), que nos permite que las piezas respiren pero a la vez estén aisladas de lo que es el medio circundante”, detalló Oliva. En este sentido, remarcó que el clima particular de la provincia favorece el crecimiento de hongos de microorganismos y de insectos, sumado a las enormes dificultades para mantener controlados los parámetros de humedad y de temperatura.
Por su parte, Rosario Fernández explicó que la conservación preventiva del mobiliario se se hace con cepillo, pinceletas y una aspiradora con filtro. En estas tareas, remarcó, no se utiliza ningún producto químico. En los casos de un mobiliario que presente algún tipo de rotura, señaló, sólo se trabaja con la limpieza y se deriva a otros profesionales para el trabajo de restauración.
Luego de la limpieza del mobiliario, explicaron las trabajadoras, el cronograma de trabajo continuará con el resto de la vasta colección del museo: piezas de platería, documentos históricos, fotografía, pinturas al óleo, etc. “Tenemos una diversidad de materiales muy rica, entonces nosotros vamos organizando el trabajo para ir asistiendo a las necesidades específicas de conservación de cada una”, señaló Oliva.
¿Cuál es la ruta que transita un objeto que llega a Casa Histórica como donación? “Lo primero que se hace es una primera evaluación en la Comisión Nacional de Museos, que verifica la autenticidad de la pieza, de dónde viene y si tiene un valor histórico también que aporte a la narrativa del museo”, explicó Posse. “También se hace una extrapolación para confirmar si son piezas que pueden haber sido producto de tráfico ilegal. También hay muchos filtros que tienen que ver con seguridad: hay mucho tráfico de este tipo de objetos históricos, entonces nosotros cada pieza que entra acá nos aseguramos bien la procedencia”, agregó Oliva.
El refugio de los tesoros
En el segundo patio de la Casa Histórica, detrás de una puerta angosta que ante los ojos de cualquier visitante pasa completamente inadvertida, se encuentra una habitación clave del museo: el Área de Reserva Patrimonial. Allí, en esa sala que cuenta con una planta baja y un entrepiso, se guardan verdaderos tesoros: aquellos objetos y colecciones que aún no fueron expuestos al público en las salas. En esta habitación no hay vitrinas: los tesoros están resguardados en cajas de polipropileno corrugado y armarios ignífugos planetas. Todos los objetos que están en esta sala están registrados y catalogados por la Dirección Nacional del Museos; es decir, forman parte del patrimonio nacional. Todas estas piezas y colecciones tienen un número de inventario y un expediente formal, cumpliendo requisitos de protección patrimonial.
“Se está por iniciar la construcción de un rack para mejorar las condiciones de almacenamiento del mobiliario en la planta alta. En el nivel superior se instalarán aires acondicionados para controlar la humedad y la temperatura, considerando los desafíos de un edificio histórico”, comentó Ana Oliva.
En este sentido, explicó que en la sala de preservación se realizan controles diarios de humedad y se utilizan equipos de deshumidificación y silica gel para mantener condiciones óptimas. “Se trabaja coordinadamente en la investigación del estado de conservación en sala y en reserva, produciendo ciencia en la Casa Histórica”, apuntó.
De acuerdo a las profesionales, está previsto que este miércoles se inicien los trabajos de instalación de los equipos que forman parte de la donación de la Fundación Macro: aires acondicionados y equipos de termohigrómetro, que es un instrumento que mide simultáneamente la temperatura y la humedad relativa del ambiente, combinando un termómetro y un higrómetro en un solo dispositivo, con versiones digitales y analógicas que ofrecen lecturas precisas y memoria de máximas/mínimas.
Por otro lado, el equipo de conservación se abocará a restaurar piezas deterioradas, incluso utilizando tecnología digital para reconstrucciones virtuales. “Esto nos permite salvar piezas que antes no tenían solución, respaldado por investigación y documentación exhaustiva”, agrega Oliva.
Ampliación y mejora de la Casa Histórica
El director del museo mencionó la idea de retomar un proyecto que plantea la necesidad de transformar las zonas circundantes al museo. La idea, explicó, involucra la construcción de salas de exposición, estudio y conferencias en el espacio sur de la casa, donde actualmente hay diferentes kioscos.
“El proyecto necesita la aprobación de la provincia y la municipalidad, y se buscará financiamiento a través de créditos del BIT y otras fuentes. La idea es reubicar a los feriantes en un espacio mejor acondicionado, con baños y cocina, y de esta manera potenciar el turismo histórico y cultural, aprovechando el valor de la Casa Histórica”, finalizó.
El Área de Conservación de la Casa Histórica, el "laboratorio" donde trabajan Ana y Rosario: