A sus ocho años, Ciro Sigona ha transitado un camino marcado por la incertidumbre médica y la lucha incansable de su familia. Tras años de búsqueda, descubrieron que posee un gen patógeno sin antecedentes mundiales. Hoy, gracias a un tratamiento de vanguardia y el apoyo del Subsidio de Salud, su mamá puede verlo crecer: "Gracias a la obra social hoy tengo a mi hijo acá".
Ciro junto a su mamá Celeste. Foto Secretaría de Comunicación.-
El 26 de julio de 2018, la vida de Celeste Lozano cambió para siempre con el nacimiento de Ciro, un niño profundamente deseado y esperado. Sin embargo, la alegría del primer mes pronto se transformó en inquietud cuando aparecieron las primeras "señales de alerta". Lo que comenzó como una internación en diciembre de aquel año se convirtió en el inicio de una travesía médica compleja, donde la falta de un diagnóstico claro sumió a la familia en una angustiante espera.
Tras años de evaluaciones de alta complejidad y estudios genéticos en centros especializados, la ciencia dio una respuesta asombrosa: Ciro presenta un gen patógeno único en el mundo. Este hallazgo, extremadamente poco frecuente y sin antecedentes conocidos, exigía una atención médica personalizada y de altísima especialización.
La evolución de Ciro no fue lineal. Uno de los capítulos más oscuros ocurrió durante una internación por convulsiones prolongadas que se extendían por días, un cuadro que parecía no ceder ante la medicina convencional. Fue entonces cuando surgió la posibilidad de una nueva medicación de alto costo, recién incorporada al mercado.
"Para una mamá desesperada, esas cosas no tienen agradecimiento", relata Celeste al recordar la rapidez con la que el IPSST gestionó el acceso a dicho tratamiento. La respuesta del organismo fue determinante: la medicación llegó, el esquema terapéutico cambió y, casi de inmediato, las convulsiones que duraban días cesaron, marcando un antes y un después definitivo en su calidad de vida.
El camino ha incluido derivaciones al Hospital Italiano, intervenciones quirúrgicas y una coordinación constante para garantizar que el niño nunca perdiera la continuidad de su cuidado. Hoy, la realidad de Ciro es muy distinta a la de aquellos años de incertidumbre. Se encuentra estable, continúa con sus controles y, por sobre todo, no deja de avanzar en su desarrollo.
Para su madre, cada día es una victoria compartida. "Gracias a la obra social hoy tengo a mi hijo acá. Lo disfruto cada día. Es un chiquito que siempre avanza", expresa conmovida, resumiendo una historia donde la ciencia, el compromiso institucional y el amor incondicional se unieron para proteger una vida única.
"Sabemos que cuando una familia recibe un diagnóstico complejo necesita respuestas médicas, pero también contención. En ese camino, y siguiendo los lineamientos de la gestión provincial, trabajamos para estar cerca de cada afiliado, acompañando el acceso a tratamientos, medicación de alto costo y derivaciones. A través de nuestras coberturas, del Plan Complementario y Discapacidad, buscamos dar respuesta a situaciones de alta complejidad y enfermedades poco frecuentes”, remarcó la interventora del IPSST, Dra. Elena Hurtado.
Esta historia es, en palabras de las autoridades de salud, el reflejo de que detrás de cada expediente hay trayectorias humanas que requieren no solo respuestas médicas, sino también sensibilidad y acompañamiento. Ciro sigue creciendo, demostrando que incluso ante lo desconocido, la esperanza siempre encuentra un camino para florecer.