Historias de acá

“Hace bastante que no veo a mis hijos”: la historia de un tucumano que migra para poder sostener a su familia

Óscar Orlando Pérez tiene 30 años, es obrero golondrina y viaja cada año desde Tucumán a Mendoza en busca de trabajo. Padre de cuatro chicos, cuenta el sacrificio de estar lejos para poder ayudarlos y el sueño de algún día ahorrar lo suficiente para emprender y volver a estar cerca.

15 Feb 2026 - 11:44

“Hace bastante que no veo a mis hijos”: la historia de un tucumano que migra para poder sostener a su familia.-

Óscar Orlando Pérez tiene 30 años, es tucumano y desde hace cuatro meses trabaja en Tunuyán, Mendoza. Como cada temporada, volvió a dejar su casa para buscar una oportunidad laboral lejos de su provincia. “Vengo todos los años. Hago trabajos rurales, soy obrero golondrina”, contó en una entrevista con Noticiero Andino de Mendoza.

Su historia está atravesada por la migración desde la infancia. “De chiquito me traía mi papá. Antes veníamos toda la familia a la finca y trabajábamos en grupo”, recordó. Con el tiempo comenzó a viajar solo. En Tucumán, dice, el trabajo escasea. “Somos nueve hermanos. Mi mamá falleció cuando yo tenía ocho años y ya no pudimos estar siempre juntos. Cada uno se fue para un lado. Algunos están en Río Negro, otros en otro lado. Yo vengo para acá”.

Hoy tiene su propia familia. Es padre de cuatro chicos: el mayor de 11 años, una nena de 8, otro de 6 y la más pequeña de apenas un año y siete meses. Hace tiempo que no los ve. “Antes los traía. Primero venía yo, conseguía un lugarcito para estar y después los hacía venir. Pero ahora no. Hay poco trabajo, poco pago, está el tema de la escuela. Prefiero venirme solo y ayudar desde acá”, explicó.

Óscar hace lo que aparezca. Trabajos rurales, changas, construcción. “Mi papá me llevaba de chico a trabajar en obra. Yo miraba y aprendía. Ya sabía qué ladrillo pasar, qué hacer. Así fui aprendiendo. Hoy hago lo que sea que pueda hacer”, relató. Por estos días está realizando tareas de revoque y limpieza mientras espera nuevas oportunidades.

No está trabajando en la cosecha. Explicó que en el lugar donde solía emplearse no había cupos y que, además, evita blanquearse para no afectar los ingresos sociales que cobran sus hijos. “Si me blanqueo, a los niños les cortan el salario y después tardan en volver a cobrar. Es un problema”, señaló.

Su objetivo es juntar dinero para ayudar a su familia y, si puede, ahorrar algo para emprender. “Me gustaría tener un tiempo para decir: ahora puedo juntar para mí, irme a Chile, comprar cositas para vender en la calle como hacía antes. Cuando estaba solo podía ahorrar. Ahora es más difícil: ahorro y tengo que mandar, me piden una cosa u otra y empiezo de nuevo”, contó.

En la terminal mendocina ve reflejada su propia realidad en otros trabajadores del norte. “Conozco a muchos. A veces los veo durmiendo ahí. Por eso no traigo a mi familia, hasta no tener un lugar seguro, una guardería para los chicos. Viene mucha gente y el trabajo no alcanza para todos”, describió.



seguí leyendo