DENUNCIA

“Dicen que mi hija es mentirosa, estoy desesperada”: denunció a su cuñado por abusar a su hija de tres años

"Sigue ahí como si nada, no sé que haré si lo cruzo": Tamara Brito pide ayuda para que se difunda su pedido de justicia. El 28 de julio de año pasado, su hija de 3 años fue internada por 22 días tras presentar signos de abuso sexual. Días después, la niña comenzó a señalar a su propio tío.

01 Mar 2026 - 18:55

Foto: Sin Código Tucumán

La madrugada del 28 de julio de 2025 —hace ocho meses— fue el día en que la vida de Tamara Brito, una mamá soltera de 25 años que vive en Tucumán, comenzó a tomar un rumbo profundamente angustiante. Su pequeña hija, de apenas tres años, la despertó a las cuatro de la mañana por un fuerte dolor de espalda. Ese fue apenas el inicio de lo que estaba a punto de descubrir.

“Me dijo que le dolía la espalda y, cuando la revisaba, me contó que le dolían sus partes íntimas. La revisé y vi un sangrado. Con mi mamá la llevamos urgente al Hospital Avellaneda”, relató Tamara.

La pequeña presentaba signos compatibles con abuso sexual. Por ese motivo, los médicos recomendaron su internación inmediata y la intervención del médico forense antes de proceder a curarla. Tras la evaluación, la niña quedó internada durante 22 días: “Me dijeron que esto era para resguardarla mientras veían qué hacían con ella”, explicó Tamara a eltucumano.com.

Tamara vive con sus dos hijos en un terreno compartido con otros miembros de su familia, una situación común para miles de familias tucumanas. “La casa de mi mamá está al frente, la mía en el medio, y al costado vivía mi hermana con su esposo e hijos”, contó. En ese contexto, su hija mantenía contacto diario con distintos familiares, entre ellos su tío, a quien la pequeña habría señalado como el autor del abuso.

“Mientras mi hija estaba internada, un día quedó al cuidado de una de mis hermanas. Ella le mostró fotos de los varones con los que tenía relación y mi hija pudo señalarlo en la imagen, decir su apodo —‘Chirico’— y contar que él la había llamado y le había hecho daño. Mi hermana me llamó, volví para hablar con mi bebé y ella me dijo lo mismo. Es muy clara. Ya pasaron ocho meses y habla con más claridad aún: sigue repitiendo lo mismo, sigue acusándolo. Ellos desde su lugar dicen que mi hija es una mentirosa, que está manipulada, me siento desesperada”, aseguró Tamara.

“Yo denuncié formalmente al esposo de mi hermana, A.S.A., y lo que pasó después no lo termino de entender. Nunca me dieron los resultados del forense. A él solo le dieron una orden de restricción. Mi hermana demolió la casa donde vivían y se fueron. Mi hija pasó por tres entrevistas en Cámara Gesell y dictaminaron que es muy chica para declarar algo contundente, que por su edad no pueden determinar nada. No lo detuvieron. Sus hijos me amenazan. Vivo con miedo de cruzármelo en el súper, en la calle. No sé qué haría si lo encuentro”, se lamentó, visiblemente angustiada.

Este martes, la mamá tucumana decidió manifestarse frente al edificio de Tribunales de San Miguel de Tucumán. Allí fue recibida por una defensora pública: “Ahora tengo a la doctora Clemente dentro de Tribunales, quien me va a ayudar con el proceso judicial. Y también me contactó la Fundación María de los Ángeles para ofrecerme una abogada que me acompañe en lo que sea externo a Tribunales. Ahora tengo abogadas, pero no me siento tranquila. Siento que tengo que seguir hablando, buscando ayuda de los medios y de la gente. No sé qué más hacer. Por eso vamos a estar en la marcha grande del Día de la Mujer, visibilizando el caso de mi hija. Lo hice público porque ya no daba más”.

El estrés constante en el que vive Tamara desde el invierno pasado se transformó en un dolor profundo que atraviesa todos los aspectos de su vida. “Me siento muy mal. Al principio esto me hizo querer dejar de vivir porque me culpé a mí misma. Me preguntaba cómo pude haber descuidado así a mi hija. Pero es por ella y por mi otro hijo que me levanto cada mañana y sigo luchando. No puedo trabajar desde ese momento, y el papá de mi bebé también está muy mal. Los ingresos bajaron muchísimo, solo tengo mi salario. Mi hijo empieza las clases y mi hija el jardín, y ni siquiera les pude comprar los útiles”.

“Después de denunciar, la Justicia incluso evaluó sacarme a mi bebé y llevarla a una institución. Por suerte pude demostrar que no era necesario: el abusador ya se había ido, y además otro cuñado me ayudó dejándome quedarme en su casa, poniendo su dirección si la Justicia lo exigía. Últimamente recibo mensajes diciendo que mi hermana, pareja del acusado, intentará que me saquen a mi hija. Es terrible. Encima de todo, también me la quieren sacar. No entiendo nada”.

Para seguir el caso, Tamara comparte el avance de la causa en sus redes sociales. Desde su perfil de Facebook solicita difusión y acompañamiento de la comunidad tucumana para lograr justicia por su hija.

seguí leyendo