Con una caída real del 9,5% en los ingresos nacionales durante febrero, el modelo económico de Javier Milei profundiza la recesión. En Tucumán, la pérdida de coparticipación superó el pasado mes los 10.000 millones de pesos, mientras gobernadores de todo el país alertan por el impacto del ajuste en los servicios esenciales.
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La crisis de las finanzas públicas argentinas continuó creciendo durante febrero, consolidando una tendencia negativa donde los ingresos fiscales pierden sistemáticamente la carrera contra la inflación. Según datos oficiales, la recaudación total cayó un 9,5% en términos reales el pasado mes, lo que representa el séptimo mes consecutivo en rojo desde julio de 2025.
Este escenario ha impactado de lleno en los fondos coparticipables a las provincias, que solo en el último mes percibieron 500 mil millones de pesos menos en febrero, profundizando un ahogo financiero que comienza a poner en duda la prestación de servicios esenciales y la inversión pública en todo el territorio nacional.
En este contexto de fragilidad, el gobernador de Tucumán, Osvaldo Jaldo, a mediados del pasado mes, advirtió que la provincia iba a terminar con una pérdida total de casi 15 mil millones de pesos en comparación con enero. El mandatario tucumano, tras mantener una cumbre virtual con otros seis gobernadores del peronismo dialoguista para consolidar una agenda común, fue enfático al señalar que con esos recursos se podría haber equipado mejor a los hospitales y fortalecido a la fuerza policial.
Jaldo explicó que la coparticipación baja porque el consumo y el IVA no aumentan, subrayando que, aunque el Gobierno nacional está intentando acomodar la macroeconomía, esos resultados todavía no llegan a la microeconomía: “Yo tampoco en esto echo la culpa al Gobierno nacional, porque son coparticipaciones. Pero sí la macroeconomía no la manejamos nosotros. La macroeconomía la maneja el Gobierno nacional. Y hoy, producto de que la macroeconomía no está cerrada totalmente, mucho menos está la microeconomía, que es donde está la gente, que es el consumo, que es donde la gente compra, donde la gente gasta el sueldo, donde la gente no llega a fin de mes, donde se mueve el consumo, se mueve el IVA y se coparticipa a las provincias”
La preocupación de los mandatarios provinciales es unánime y atraviesa diversos signos políticos, tal como destaca el panorama detallado por La Política Online. El gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, calificó la situación como un "círculo vicioso" de licuación de ingresos y caída del consumo, señalando que la recuperación económica en "V" prometida por el Ejecutivo nacional no se ha materializado en ninguna clase.
Por su parte, en la provincia de Córdoba, donde los ingresos reales cayeron un 7,9%, las autoridades advirtieron que, si bien en la coyuntura inmediata han logrado sostenerse, en el mediano plazo se complicará seriamente mantener la inversión social y la obra pública.
Este diagnóstico se repite incluso en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, que registró la caída más pronunciada en transferencias con un descenso del 8,6%, reflejando que el ajuste fiscal se está trasladando automáticamente a las provincias a través de un goteo de coparticipación que se achica sin margen de discusión política.
Para comprender las razones técnicas de este desplome, un informe de Infobae arroja luz sobre una combinación de factores económicos y administrativos que explican la caída real del 12,3% en los recursos tributarios totales durante febrero. Entre los ejes principales se encuentran el estancamiento del consumo interno, una menor cantidad de días hábiles para el pago de tributos respecto al año anterior y la reducción de impuestos y alícuotas de derechos de exportación para granos como soja, trigo y maíz. Además, la recaudación se vio severamente afectada por conflictos gremiales en el complejo cerealero-oleaginoso, donde paros nacionales de sindicatos aceiteros redujeron la liquidación de exportaciones a solo 15 días hábiles en febrero.
El IVA neto, principal termómetro de la actividad, se contrajo un 3,2% real, mientras que los derechos de exportación sufrieron un desplome del 39,5%, dejando al Gobierno nacional con escaso margen para nuevas reducciones impositivas mientras intenta sostener el superávit fiscal.
Ante este panorama, Jaldo insistió en la necesidad de dejar de lado las diferencias políticas y los discursos mediáticos electorales, afirmando que hoy la sociedad argentina está pasando por uno de sus peores momentos históricos con sueldos y tarjetas de crédito endeudados.
El mandatario tucumano resaltó que existe una gran expectativa de que la situación mejore y la macroeconomía empiece a "derramar" para que la clase media pueda sostenerse y los sectores más vulnerables encuentren trabajo. Sin embargo, la realidad de las cifras indica que el ajuste continúa descargándose sobre las cuentas provinciales, forzando a los gobernadores a gestionar en un escenario de recursos escasos donde, como concluyó Jaldo, la única verdad es que hoy "la Argentina no la está pasando bien".